ANDARES POLÍTICOS: AMLO: Quedan dos años y muchos pendientes

Benjamín TORRES UBALLE

Cuando faltan dos años para que Andrés Manuel López Obrador deje la Presidencia de la República, el balance del mandatario durante su gestión es deficitario. Salvo las ayudas gubernamentales -provenientes de los impuestos pagados por los mexicanos- a sectores vulnerables, como los adultos mayores y discapacitados, las deudas obradoristas a la sociedad en general, son cuantiosas.

En seguridad, la principal mortificación de la población en general, el fracaso es evidente. Ya se generó el año más violento (2019) y el sexenio está en ruta de convertirse en el más sangriento de la historia. Los 132,169 homicidios dolosos (TResearch) acumulados hasta el sábado último, es la muestra irrefutable de que la estrategia de los abrazos es no sólo una terquedad, sino un disparate.

Y los asesinatos intencionales de mujeres también crecieron en la gestión de López Obrador. Algo que parece no estar en las prioridades de Palacio Nacional para solucionar tan grave problema y acabar con él. La reincidencia no cede pues el mensaje que se envía cada vez que una ciudadana es privada de la vida por el sólo hecho de ser mujer y las autoridades se muestran ineptas, insensibles y nada empáticas para investigar y llevar ante la justicia a los asesinos, es de que no pasa nada, que se puede volver a matar sin que haya repercusiones. Es lo que ve una sociedad muy agraviada.

Tratar el tema de las desapariciones forzosas es abordar uno de los aspectos más dolorosos para las familias de los más de 100 mil desaparecidos y uno de los pasivos más grandes de la administración de López Obrador. Es un asunto donde poco o nada se ha avanzado. Mientras, este cáncer sigue agravándose, a cambio solo resuena en las esferas gubernamentales un cúmulo de palabrería.

Las masacres y ejecuciones no cesan. A diario los medios de comunicación y las redes sociales dan cuenta de esas barbaries que de tan cotidianas ya no causan sorpresa alguna. Como sucede con los muchos crímenes en contra de periodistas en el país ante la condenable displicencia del gobierno.

“Con 4 nuevos asesinatos de periodistas registrados durante el mes de agosto, #México acaba de batir un sórdido récord: 2022 ya es el año más mortífero jamás vivido por la profesión en el país. Un drama que exige acciones urgentes por parte del Gobierno”, acusó la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) el pasado jueves 25 de agosto en su cuenta de Twitter @RSF_esp.

No obstante la presencia cada vez más profusa de militares en las calles de la República, la delincuencia organizada –y la no organizada- sigue haciendo de las suyas imponiendo su ley a punta de balazos y terror. Así, vemos a sicarios asesinando enemigos pero también a civiles inocentes, al tiempo de seguir con sus rentables negocios de drogas, extorsiones, secuestros, tráfico de personas, imponer autoridades municipales y controlar la venta de ciertos productos, la tortilla por ejemplo.

Si de salud se trata, ahí el pasivo del Presidente es aún mayúsculo. Prometió un sistema de salud público como el de Canadá o Dinamarca. La realidad hace pedazos todos los días esa promesa obradorista. Instituciones como el IMSS o ISSSTE, entre otras, están en situación deplorable. El “servicio” que otorgan a los derechohabientes es deprimente. Las citas para consultas especializadas demoran semanas, incluso meses; sin mencionar el criminal desabasto de medicinas.

La parte económica refleja también números rojos en la gestión lopezobradorista. El crecimiento al que se comprometió fue del 4% anual. Resulta que en 2019, antes de la pandemia por Covid-19, el PIB no creció, al contrario, fue negativo en -0.1%. Lo cual no había sucedido en la última década.

Hoy, derivado del exiguo desarrollo económico, la mayoría de los empleos en el país se encuentran en el sector informal, donde los trabajadores carecen de seguridad social y el resto de prestaciones que señala la ley. Esto no es para presumir, por el contrario, exhibe la errónea política del gobierno para fomentar la creación de plazas laborales formales. Tras de ello hay una serie de yerros surgidos de Palacio Nacional que inhiben o ahuyentan las inversiones necesarias para generar empleo.

Otro factor que está haciendo pedazos las economías familiares, es la alta inflación que acumula 8.62% hasta la primera quincena del presente mes (INEGI). En la enorme mayoría de los hogares no alcanza para la compra de alimentos, medicinas y el pago de servicios. No vamos requete bien.

A todo lo anterior se agregan las decisiones de hacer obras sexenales inoperantes. El aeropuerto Felipe Ángeles, es un elefante blanco al que las aerolíneas le hacen el feo y sólo aceptan operar algunos vuelos para no confrontarse con el mandatario. Han tenido que ofrecer hasta espectáculos de lucha libre para atraer gente. La realidad es que el costoso capricho presidencial no funciona.

Sí, Andrés Manuel López Obrador llega todavía con alta popularidad, pero con una cantidad importante de promesas incumplidas, una gestión demasiado cuestionada y con 56 millones de pobres en el país, 3.8 millones más de los que había cuando inició su gobierno. Es la realidad hoy.

@BTU15

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