ANDARES POLÍTICOS: AMLO: un misil dorado calibre 12

Benjamín TORRES UBALLE

Cuando falta un mes escaso para las elecciones más grandes en México, cuyos resultados pueden convertirse en el punto de quiebre para Andrés Manuel López Obrador y su ambicioso proyecto político, un poderoso misil impactó en el punto de flotación de la autollamada cuarta transformación: el mortal accidente en la “dorada” Línea 12 del Metro de la Ciudad de México.

Los errores del equipo presidencial, cometidos desde el 1 de diciembre del 2018, se han ido acumulando como en un globo. Tantos, que la explosión parece a punto de producirse. Diversas encuestas de opinión coinciden en el declive de Morena entre la población. Si bien el máximo jefe político y real de los morenistas conserva alta popularidad, esto no ayudará a sus candidatos en las urnas a pesar del decidido apoyo mañanero desde el púlpito palaciego.

Hay un largo historial de tropiezos y caprichos que han evidenciado a un mal gobierno: la cancelación y destrucción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco, el disparate de construir un aeropuerto en Tecámac, lugar inapropiado, según especialistas, y la obsesión por edificar una refinería en Dos Bocas, cuando el mundo apuesta ya a nuevas fuentes de energía más eficientes y menos contaminantes, sin dejar de lado el pernicioso proyecto del Tren Maya. Tampoco ha gustado la burda maniobra electorera en Guerrero para imponer como candidata a la hija de un morenista acusado de violaciones. Menos, la grosera intromisión en los otros poderes de la Unión y la antidemocrática arremetida en contra de los órganos autónomos.

Efectivamente, el pueblo de México nada tiene de tonto, por el contrario, es “sabio y bueno”, es en lo poco que ha acertado López Obrador. Por eso es que la inconformidad social ha crecido de manera contundente; se sabe, y se palpa a diario, que los constantes yerros gubernamentales causan profundo enojo. La muestra más reciente y dolorosa son los 25 muertos y 79 heridos –hasta el momento- en la fatídica Línea Dorada del Metro, construida bajo la administración del entonces jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, hoy flamante Canciller, consentido del Presidente.

Y la ira ciudadana se exacerba porque hubo advertencias de la gente -que fueron ignoradas- de lo que estaba sucediendo en el tramo elevado del Metro en Línea 12: una serie de daños en la estructura, visibles a simple vista. Hoy, la insensibilidad, evasivas, demagogia y toda una serie de pretextos ruines es la mejor respuesta de las autoridades federales y capitalinas. ¡Ah!, y un deleznable oportunismo político al decretar tres días de luto nacional, luto que no devuelve la vida a las víctimas, ni la salud a los heridos, ni repara el daño material a los afectados. Así la gran ofensa.

Mantener en el puesto a la directora del Metro, Florencia Serranía, a pesar de los continuos accidentes durante su gestión, es también un agravio a los capitalinos. El 23 del mes anterior hubo fuego en las vías, lo que ocasionó que dejara de prestar servicio la línea 4. Mientras que el pasado 9 de enero se incendió el Centro de Control del Sistema de Transporte Colectivo, lo cual dejó seis líneas fuera de servicio y una policía muerta. En marzo del 2020, un tren impactó a otro en la estación Tacubaya, hubo una persona muerta y 41 heridos, según datos oficiales. La cacareada y mal aplicada austeridad del gobierno, aunada a la incompetencia de la señora Serranía, protegida de López Obrador y Sheinbaum Pardo, han provocado accidentes y muertes.

Pero más allá de las conjeturas acerca del futuro político de Ebrard y Sheinbaum, perseguidos ambos por actos nada gratos -el primero por el linchamiento de los federales en Tláhuac y los jóvenes muertos por el fallido operativo en el News Divine, en tanto la segunda por los niños muertos en el derrumbe del colegio Enrique Rébsamen, cuando fungía como delegada en Tlalpan- lo cual resulta intrascendente para los deudos de quienes fallecieron en el colapso del Metro la noche del lunes último, la realidad es que el daño a Morena es irreversible.

No se puede afirmar que el daño es sólo para el Canciller y la jefa de Gobierno, los efectos del lamentable accidente en el Metro son tan graves y devastadores que llegan hasta su jefe, el presidente López Obrador, quien esta ocasión no ha podido desviar la atención al culpar a gobiernos anteriores, a la “mafia del poder”, a los conservadores, a la prensa y a todo lo que se le ocurre en su febril imaginación. Los responsables hoy son dos morenistas destacados: Marcelo Ebrard “autor” de la cuestionada y defectuosa Línea Dorada –que tal parece es de cobre- y Claudia Sheinbaum, responsable de la operación y mantenimiento de la misma.

Todo lo que no habían podido hacer los opositores para debilitar al Morena y a AMLO rumbo al 6 de junio, se concretó por una tragedia que lamentamos todos los mexicanos. La costosa factura de la tragedia en el Metro, cargada de negligencia, la cobrarán puntualmente los votantes. Mala suerte para Morena, López Obrador, Ebrard y Sheinbaum. La carga explosiva del misil fue muy letal.

@BTU15

(Nota editor: Imagen: As.com)

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