ANDARES POLÍTICOS: AMLO vs. Monreal, choque de trenes

Benjamín TORRES UBALLE

“Esto que le dicen a Andrés, yo te diría que triunfó la intriga palaciega”, afirmó Ricardo Monreal Ávila en entrevista radiofónica. Lo curioso es que la declaración no es reciente. La hizo a Joaquín López Dóriga en agosto del 2017 cuando el zacatecano amagó con irse de Morena si no le daban la candidatura al Gobierno de la Ciudad de México, la cual se definió mediante encuesta que al final favoreció a Claudia Sheinbaum Pardo. AMLO convenció a Monreal de permanecer en su partido pero éste exigió la coordinación de la bancada en el Senado y la presidencia de la Junta de Coordinación Política. Ambas cosas las obtuvo y desde ahí ha logrado pasar las iniciativas presidenciales.

Tras la debacle electoral de Morena en la Ciudad de México el pasado 6 de junio, que encolerizó al presidente López Obrador, adversarios políticos de Ricardo Monreal lo acusaron de haber operado en contra de ciertos candidatos morenistas, entre ellos, Dolores Padierna, esposa del defenestrado “Señor de las Ligas”, René Bejarano, quien aspiraba a la estratégica y muy rentable alcaldía Cuauhtémoc. Padierna se fue con las manos vacías y Monreal quedó con la inquina obradorista.

Si en algo es absolutamente diáfano López Obrador, es en sus constantes odios y deseos de venganza. Así, Monreal Ávila cayó de la gracia del tabasqueño a través de intrigas palaciegas. De gozar los afectos del mandatario y desayunar tamales de manea en Palacio Nacional con el jefe del Ejecutivo, fue enviado a la congeladora sin derecho de “audiencia”. Algo usual en López Obrador cuyos juicios a priori son una característica arraigada a la hora de tomar decisiones.

Pero Ricardo Monreal, hasta ahora muy eficaz operador político del presidente en el Senado de la República a pesar de no contar con mayoría calificada, no es una perita en dulce. Formado en el PRI –con todo lo que ello significa- al igual que López Obrador, el senador morenista conoce a la perfección los complejos y oscuros caminos de la política así como los tiempos de la misma. Es en este sentido que lejos de arredrarse con el gélido desdén palatino, el experimentado político inició una campaña mediática que se ha escuchado fuerte al interior del despacho presidencial. Para empezar, se “destapó” y dejó en claro que irá en pos de la Presidencia de México, con o sin Morena.

Mas Ricardo Monreal no es ejemplo de probidad, cuando gobernó Zacatecas, su tierra natal, fue señalado de endeudar al estado; incluso, acusado por el PRI en 2016 de favorecer con recursos públicos la candidatura de su hermano David –el manoseador, hoy gobernador electo de la entidad- También, le fue achacado otorgar millonarios contratos a empresas zacatecanas propiedad de amigos de su hija Catalina, durante su gestión como jefe delegacional en la Cuauhtémoc.

Imposible meter las manos al fuego por Monreal. Seguramente muy pocos incondicionales lo harían. No obstante, obviar su capacidad, experiencia y sagacidad, es un error en el que parece haber incurrido el máximo y real líder morenista al enviarlo a la congeladora. Ricardo Monreal no se va a dejar, no es de esa clase de políticos sumisos. Así como López Obrador ve exclusivamente por su proyecto político, el zacatecano va en la misma dirección y tiene clara su meta: competir por la Presidencia de México en el 2024, no importa por cuál partido y todo parece que no será Morena, donde la apuesta y afecto de la familia presidencial es por doña Claudia Sheinbaum Pardo.

No existe la menor duda de que la sucesión adelantada por Andrés Manuel López Obrador, será una lucha encarnizada los siguientes dos años en la autollamada cuarta transformación. En esta guerra intestina se debilitará a niveles extremos Morena. Conforme se acerque el tiempo de las definiciones y el inicio del proceso electoral para relevar al presidente, las “lealtades a ciegas” se modificarán. La “cargada” se irá manifestando sin prejuicios a favor de cada aspirante presidencial. La carrera ya empezó y el “fuego amigo” se dispara con obuses de muy alto calibre. Basta escucharlo.

Por lo pronto, los visibles y con posibilidades reales de competir: Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y el propio Ricardo Monreal ya están moviendo sus piezas rumbo al 2024, los dos primeros con la bendición desde el púlpito de Palacio y el último sin ella pero con gran capital político que ha construido hábilmente y con una exposición mediática inteligente.

Monreal lleva ventaja frente a la opinión pública al no tener “pecados” graves, como sí los tiene el Canciller con la construcción de la fatídica Línea 12 del Metro, los jóvenes muertos en el operativo policiaco del News Divine durante su periodo como jefe de Gobierno en la CDMX y los policías federales linchados en Tláhuac cuando era secretario de Seguridad Pública capitalino. En tanto Sheinbaum carga a cuestas el asunto del desplome del Colegio Rébsamen donde murieron 19 alumnos y siete adultos, además de la tragedia en el colapso de la mencionada Línea 12, que dejó 27 personas muertas y alrededor de 80 heridas. Por lo pronto, el desencuentro entre AMLO y Monreal es un eminente choque de trenes. ¿Corregirá AMLO o ahora sí dejará que se vaya Monreal?

@BTU15

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