ANDARES POLÍTICOS: Ancira y el “gober precioso”, oxígeno para AMLO

Benjamín TORRES UBALLE

En medio de una serie de tropiezos, el gobierno obradorista pareció haber bateado un par de hits. (El uso del lenguaje beisbolero es para respetar el deporte de moda sexenal). Este miércoles llegó a México, extraditado de España, Alonso Ancira, expropietario de Altos Hornos de México, acusado de lavar dinero; y con diferencia de horas capturaron a Mario Marín, exgobernador de Puebla.

La evidente red de protección y complicidades que benefició al priista, le permitió evadir durante años la responsabilidad por la tortura de que fue objeto la periodista Lydia Cacho. La causa de que Marín y una pandilla de crápulas se confabularan para agredir a la comunicadora, fue la publicación de su libro Los Demonios del Edén, donde denuncia, entre otros, a los empresarios Kamel Nacif y Jean Succar Kuri de cometer actos de pederastia y prostitución infantil en forma sistemática.

Mario Marín, quien fuese también secretario de Gobernación durante la gubernatura de Manuel Bartlett en la entidad poblana, es otro de los priistas “distinguidos” que hoy están encarcelados; se une así a otros exmandatarios del PRI: Javier Duarte, César Duarte, Roberto Borge, Eugenio Hernández y Tomás Yarrington. Toda una pléyade de políticos que, en esencia, representan lo que es el Revolucionario Institucional: corrupción, abuso, influyentismo e impunidad para los amigos.

Más allá de la natural sospecha –exacerbada por los tiempos electorales- que cuestiona si el arresto del “gober precioso” no es uno más de los distractores disparados desde Palacio Nacional para desviar la atención por la gravísima crisis pandémica, económica y social, resulta plausible que un “virrey” todopoderoso, intocable y solapado en ese entonces por toda la maquinaria priista en el poder, exonerado incluso por ciertos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –la actual secretaria de Gobernación una de ellas-, sea llevado ante la justicia para pagar su delito.

Respecto al caso de Alonso Ancira, a quien se le responsabiliza de lavado de dinero, las motivaciones no se limitan a lo estrictamente judicial, es claro que hay un trasfondo político-económico, muestra de ello es que Ancira Elizondo fue presentado ante el juez en el Reclusorio Norte a pesar de contar con una suspensión provisional. Pero el propósito de la administración morenista no es mantener preso al empresario, sino que éste devuelva, según el gobierno, los millones que recibió por la venta de la planta “chatarra” de fertilizantes Agro Nitrogenados, transacción que, de acuerdo a la versión oficial, habría causado severos daños patrimoniales a Pemex, la empresa “productiva” del Estado.

El pasado 11 de noviembre, durante su conferencia mañanera, el presidente López Obrador ofreció disculpas a Alonso Ancira -como éste lo sugirió- con la condición de que devuelva los 200 millones de dólares que Petróleos Mexicanos supuestamente pagó de más por la compra de Agro Nitrogenados. No obstante la disculpa presidencial ante los medios, los millones no llegaron.

La gran necesidad de recursos que demandan lo programas sociales del Presidente, requiere de acciones contundentes y precisas para obtenerlos. El año pasado apretaron a las grandes empresas para que cubrieran millonarios adeudos o diferencias fiscales. Hoy, agotada esa veta impositiva, en Palacio echan mano de otras fuentes. Así que Ancira, con amparo y todo, terminará pagando.

Y es que a cuatro meses de que los votantes acudan a las urnas en la jornada electoral más grande de la historia, el señor Presidente tiene claro que el profundo enojo social lo puede llevar a perder, entre otras cosas, el control de la Cámara de Diputados. El manejo irresponsable y desastroso con el cual las autoridades han hecho frente a la pandemia de covid-19, tiene un costo que debe pagarse.

Nada se deja al azar en política. López Obrador tiene un largo colmillo en esos menesteres. Al tabasqueño se le puede acusar prácticamente de todo, excepto de ignorancia en cuanto a los tiempos para reaccionar cuando sus intereses están en riesgo. Si los resultados electorales del 6 de junio no le favorecen, será un lastre muy pesado que pudiera descarrilar su proyecto político.

Desde luego que el panorama para Morena y el Presidente se vislumbra complicado. Los mexicanos padecen una ola de calamidades a consecuencia de los efectos nocivos de la pandemia pero también por la displicencia, irresponsabilidad y negligencia gubernamental. Los 162 mil muertos y casi dos millones de contagiados por SARS-CoV-2, son el resultado de una serie de omisiones, falta de previsión y pésimas decisiones tomadas en la Presidencia de la República. 

Por eso es que, ante el entorno adverso que enfrenta el jefe del Estado mexicano, precisa sin dilación de acciones espectaculares, de esas que tienen gran impacto mediático. La campaña de vacunación anticovid ha sido, hasta ahora una decepción gigantesca. La plataforma para que los adultos mayores se registren y puedan acceder en el futuro al biológico es un desastre absoluto.

No es posible afirmar que las capturas de Alonso Ancira y Mario Marín son distractores; sin embargo, las dudas permanecen y el pueblo es, ciertamente, además de bueno, muy sabio.

@BTU15

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