*.- Murat, ejemplo del “dedazo” y del quebranto a la ley
*.- El PRI no paga a sus proveedores
Benjamín TORRES UBALLE
Entre grandes escándalos predominando el ámbito nacional iniciaron el pasado fin de semana las campañas electorales para disputar 12 gubernaturas, donde en promedio, por cierto, el límite de gastos de campaña será alrededor de los 49 millones de pesos, cuantiosa cifra que los mexicanos aportamos “voluntariamente” y que será dilapidada inútilmente por los aspirantes de todos los partidos —¿y algún independiente?— al vivir del presupuesto durante seis años.
La parafernalia en que la clase política ha convertido lastimosamente a las contiendas electorales nada aporta desde hace tiempo a la frágil democracia mexicana. Por el contrario, ha contribuido de forma definitiva a que los votantes se alejen más de todos los partidos ante la carencia de propuestas serias y proyectos viables que puedan beneficiar a la sociedad.
Y es que el escepticismo de los mexicanos tiene razones irrefutables de origen para aborrecer a todo lo que huela al grupo político. Décadas de engaño, pobreza, corrupción, impunidad, atraso, demagogia y desigualdad son las cartas de presentación escritas por quienes han dirigido los destinos de millones de habitantes sumidos en la pobreza y en el subdesarrollo; calamidades que ancestralmente han padecido a causa de tan perniciosos personajes.
Resulta, entonces, un agravio imperdonable que además de haber escuchado y visto una cantidad de infumables spots promoviendo a Ricardo Anaya y a Andrés Manuel López Obrador, ahora debamos soportar la avalancha de mentiras y atestiguar el botadero de dinero público que se tira a la basura en las mencionadas campañas electorales. Los casi dos meses de promoción resultan, desde ya, un auténtico calvario para los ciudadanos.
Candidatos impuestos desde la sede nacional de los institutos políticos, gobernadores impulsando a sus “delfines” para perpetuarse en el poder y, al mismo tiempo, protegerse por las fechorías cometidas son conductas recurrentes y burdas de quienes próximamente dejarán el gobierno. Ello nos lleva a la reflexión sobre Javier Duarte, el mandatario priista de Veracruz, quien increíblemente, y a pesar del desastre en que está convertida la entidad, aún permanece al frente del Ejecutivo estatal, sin que el PRI haya hecho prácticamente nada por remediarlo. Peor aún, en un condenable “mayoriteo”, los diputados locales del tricolor y de su comparsa el PVEM evitaron el juicio político en contra de Duarte. Así es la línea de protección que se maneja en el PRI. Si existe duda, sólo hay que remitirse al caso Humberto Moreira.
Alejandro Murat y su candidatura al gobierno de Oaxaca es otra prueba fehaciente del eterno “dedazo” con que se “designan” en el PRI a los pretendientes a ocupar un puesto de elección popular. Este “junior” de la política, heredero de uno de los más cuestionados gobernadores que ha padecido la bella Antequera, no cumple con el requisito de la residencia legal —dictaminado así por la Suprema Corte de Justicia de la Nación— y, a pesar de ello, es el ungido.
Pero no sólo el dinosaurio tricolor tiene hasta la coronilla al electorado. Este lunes El Universal daba cuenta de la molestia de los zacatecanos porque a don David Monreal, candidato de Morena al gobierno de Zacatecas, se le ocurrió la brillante idea de arrancar su campaña a las 12 de la noche del sábado mediante el reparto de café, atole y tamales, música y cohetes. Las protestas de los vecinos —que fueron despertados por el escándalo— en las redes sociales no se hicieron esperar por el circo, maroma y teatro que a deshoras de la noche les endilgaron.
Desde luego que la carpa circense se intensificará por estos días en detrimento del buen gusto e inteligencia y en rotundo beneficio de los actores políticos y de sus cuates, a los que se les asignan contratos de publicidad, renta de espacios, organización de eventos, contratación de edecanes, renta de equipos de sonido, impresión de todo tipo de colguijes, gorras, playeras, en fin, toda clase de objetos inútiles que después, en no pocos casos, irán a parar a la basura.
Hasta el último día de mayo, por lo tanto, hay que armarse de mucha paciencia, o buscar opciones para no caer en el enfadoso proceso electoral y sus detestables vicios de siempre, oyendo al niño azul hablar cínicamente de la lucha anticorrupción, cuando en el PAN no han aclarado lo de los “moches”, lo de la Estela de Luz, ni por qué a Guillermo Padrés se le ha protegido, o a Manlio Fabio Beltrones hablando del nuevo PRI, si resulta evidente la condenable opacidad en la Casa Blanca, y el apoyo a Humberto Moreira, entre varias cosas. Igual de ocioso es oír las mismas peroratas aburridas y demagógicas de Andrés Manuel, pero en fin, así va a suceder hasta que los electores lo permitamos.
EL PRI NO PAGA A SUS PROVEEDORES
Al repudio que se ha ganado el Revolucionario Institucional entre un amplio sector de la sociedad mexicana por sus viejas y perpetuas “mañas” se agrega el lesivo hecho de que no ha pagado desde hace más de un año a muchos de sus proveedores de servicios de publicidad en medios digitales. El descaro no puede ser mayor, y sin el menor pudor advierten que la espera va para largo, si es que pagan. Las deudas vienen desde el periodo de César Camacho Quiroz. ¿Éste es el nuevo PRI? ¿El que abusa de los pequeños medios de comunicación?
@BTU15
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