ANDARES POLÍTICOS: Coneval y los “otros datos”

Benjamín TORRES UBALLE

Los Programas Integrales de Bienestar se enfocan principalmente en las transferencias directas de apoyos económicos, más que en la prevención, mitigación y atención de los riesgos que enfrentan las personas en las distintas etapas del curso de vida, señala el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) en su reciente Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2020, publicado el pasado martes.

En palabras llanas, se entiende que el gobierno obradorista también intenta resolver el ancestral cáncer de la pobreza en México mediante la entrega de recursos exiguos a sus clientelas electorales. Pero la mala práctica no es un invento ni exclusividad de los morenistas, ha sido “herramienta” común en las administraciones del PRI y PAN. En tiempos electorales, tales dádivas no faltan.

Datos del Coneval, establecen que hasta el año 2018 existían en la república mexicana 52.4 millones de mexicanos en situación de pobreza; 9.3 millones en pobreza extrema. Las cifras per sé no requieren explicación. La brutal condición en que sobrevive la mitad de la población es dramática.

Y precisamente es en esta cara de la desgracia social donde cobra mayor relevancia el señalamiento del Coneval. Los programas “sociales” del actual gobierno no están dirigidos a prever. La prioridad es clara y está a la vista de todos: favorecer la imagen de Andrés Manuel López Obrador y el voto a favor de Morena, un propósito eminentemente personal del tabasqueño atado a su proyecto político. La propaganda mañanera en Palacio Nacional y las giras populistas, así lo demuestran.

Pero el cáncer y la desigualdad social que existe en México no se curan con aspirinas ricas en palabrería ni con dádivas. En tanto no haya un gobierno capaz de realizar planes transexenales en infraestructura, se apoye decididamente a la ciencia e investigación, y se privilegie una verdadera educación de calidad, todo, aunado a la instauración de un estado de derecho pleno, millones de ciudadanos seguirán por generaciones atrapados dolorosamente en el infierno de la precariedad.

Queda fuera de toda discusión, el hecho de que la pandemia, esa que al presidente López Obrador le cayó como “anillo al dedo”, vino a intensificar los ya de por sí serios problemas agudizados en la gestión del tabasqueño. El incumplimiento de las promesas electorales del ahora jefe del Ejecutivo se manifestó prácticamente en cuanto asumió el poder. Muy lejos quedó entonces el compromiso de crecer la economía al 4% anual, de terminar con las masacres en el territorio nacional, de poner en su lugar al abusivo Donald Trump, de generar más empleos y alentar las inversiones.

Todo lo anterior se mezcla de manera peligrosa afectando hoy a millones del pueblo bueno y las perspectivas no son nada halagüeñas. Según el informe del Coneval, los impactos derivados de la reducción de las actividades económicas podrían generar un aumento de entre 8.9 y 9.8 millones de personas con ingreso inferior a la Línea de Pobreza por Ingresos, y de entre 6.1 y 10.7 millones de personas con ingreso inferior a la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos.

No se ve cómo el gobierno lopezobradorista pueda siquiera atenuar las perniciosas consecuencias de una pandemia que avasalla de modo inclemente a millones de habitantes que se quedaron sin empleo e ingresos para subsistir, a los emprendedores que, ante la falta de apoyos oficiales, vieron impotentes quebrar sus pequeños negocios en los cuales se invirtieron, en no pocos casos, el ahorro de toda la vida. Miles de profesionistas y burócratas que engrosaron las filas del desempleo, en una medida obligada, se incorporaron a la actividad informal. Todos, con enorme disgusto hacia AMLO.

Por eso es que resulta oprobioso, en su concepción más absoluta, que el señor presidente López Obrador recurra a distractores circenses como el de este miércoles, para “inaugurar” una pista en un aeropuerto que sólo puede ser orgullo de una nación bananera pero no de un México pleno de grandeza e historia. Ni vodeviles así, serán capaces de distraer ni atemperar las penurias sociales.

Desde luego que no vamos requete bien, que no hemos aplanado la curva, menos domado la pandemia. Esto no llega siquiera a medias verdades. Los datos duros, la realidad de lo que lamentablemente prevalece en México está reflejado en el referido informe del Coneval: los programas sociales del gobierno, los que interesan e impulsa el presidente, no tienen, ni remotamente, el objetivo de prever. Importan los resultados vistosos de muy corto plazo.

Rumbo al momento decisivo del 6 de junio -a la vuelta de la esquina-, el presidente y su partido están altamente presionados como consecuencia de una labor que ha dejado mucho que desear. La pandemia, con sus 170 mil muertos y más de dos millones de contagiados, sumado a una serie de caprichos emanados desde la silla presidencial han conformado un entorno complejo cuya primera consecuencia se dará en las urnas. Por lo pronto, seguirán las giras proselitistas y el reparto del dinero público que no soluciona en nada el tremendo problemón de la pobreza en el país.

@BTU15   

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