ANDARES POLÍTICOS: “Corcholatas” grandes, medianas y chiquitas

Benjamín TORRES UBALLE

Destapar a un candidato presidencial del partido en poder no se había dado en México con tanta prelación. El presidente López Obrador lo hizo prácticamente a la mitad del sexenio con todas las implicaciones que ello conlleva. Destapó así una caja de Pandora en las filas morenistas, donde los mencionados por el tabasqueño para sucederlo, se empezaron a dar con todo por debajo del agua y luego, sin guardar mucho las formas, de manera abierta. Esto arreciará en los próximos meses.

Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y Adán Augusto, son las figuras más relevantes en Morena rumbo al 2024. Otros han sido mencionados, pero en el entendido de que es mero artificio para inflar el catálogo de presidenciables, los cuales, desde luego, no tienen la menor oportunidad.

Faltan escasos dos años para que los votantes mexicanos elijan al nuevo Presidente. En el horizonte no se vislumbra un opositor que pueda hacer frente, con posibilidades de ganar, a cualquiera de las tres corcholatas de López Obrador. Además, los tres mencionados ya están en campaña ante la anuencia de su jefe y destapador. La “caballada” opositora está más enclenque que nunca.

En ese entorno, tanto el Canciller, como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y el secretario de Gobernación llevan ventaja para promover e impulsar sus anhelos presidenciales. No obstante, las cosas se van definiendo irremediablemente en esa disputa morenista. Hasta hace poco, la clara favorita en Palacio Nacional, era Sheinbaum Pardo; hoy, es evidente que eso cambió. La consentida del Presidente se va quedando rezagada respecto a los otros dos iluminados: Ebrard y Adán Augusto.

Las causas están a la vista, Sheinbaum es una imitadora de AMLO, pero sin el carisma y gran arraigo de éste entre la población. Los capitalinos se lo hicieron saber en las urnas el año pasado en la debacle electoral de Morena en la CDMX cuando perdió la mayoría de alcaldías. Eso no le pasó desapercibido a López Obrador y encendió las alarmas en el despacho presidencial.

Adán Augusto es la nueva apuesta del fundador de Morena. El titular de Gobernación, paisano y estrechamente cercano a los afectos de Andrés Manuel, recibe un impulso enorme desde el máximo poder en México, no sabemos si esto sea suficiente para sostenerlo y colocarlo como el candidato morenista para competir de modo exitoso en el 2024. Al final, López Hernández es un político local al que no todos conocen. Su principal virtud y gracia, es justamente la cercanía con López Obrador.

Quien ha sabido andar en tiempo y forma la intrincada ruta sexenal, es Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores. Ha cumplido hábilmente con las encomiendas del presidente López Obrador, desde las vacunas anticovid, hasta arreglar los desencuentros con Washington ocasionados por fiebres y exabruptos palatinos. Un eficaz bombero que ha podido sofocar fuegos.

No obstante la añeja relación con el hoy Presidente, pareciera que Ebrard Casaubon es el número tres en la preferencia de las corcholatas, tras de Adán Augusto y Claudia Sheinbaum. Empero las apariencias suelen engañar. En general el Canciller tiene buena aceptación entre la población, a pesar de los fantasmas que lo seguirán el resto de su vida: los policías federales linchados en Tláhuac cuando se desempeñó como secretario de Seguridad Pública en el entonces Distrito Federal, y los muertos y heridos por el desplome de una parte del Metro en la Línea 12, construida durante su gestión como jefe de Gobierno. Con todo eso, su perfil ante la opinión pública, es bueno.

A diferencia de sus dos “rivales”, Ebrard se desenvuelve sin grandes estridencias pero con mucha astucia. Poco a poco y con pasos firmes, rebasó a Sheinbaum Pardo. El jefe de ambos lo sabe. Conoce a la perfección a sus dos colaboradores, observa limitaciones y virtudes que posee cada uno. Y ahí es donde vence ampliamente el Canciller. Simplemente es más político que ella y Adán Augusto.

López Obrador trata de mantener mediáticamente viva a la señora Sheinbaum, empero es de modo artificial. La corcholata que despacha en el antiguo Palacio del Ayuntamiento depende totalmente del señor Presidente. Es una corcholatita. Una mala copia de él que no da para más y llegará desinflada al 2024. Si hoy fuesen las elecciones presidenciales, Claudia no estaría en la boleta.

Por el contrario, si no hay un cambio drástico en el ambiente político del país, Ebrard se ve como el candidato natural de Morena para vencer en la contienda electoral dentro de dos años. Es decir, la corcholata grande, salvo que el destapador palaciego se aferre a la corcholata mediana y la chiquita.

STATU QUO

Mientras que en Palacio Nacional se gobierna a base de distractores, los grupos criminales siguen haciendo de las suyas en México. Las masacres continúan, las ejecuciones no cesan, los bloqueos son una constante, la inflación devora la economía familiar y el narco impone condiciones ante una autoridad que exhibe su miedo patológico; entretanto, se brinda protección a esos delincuentes.

@BTU15  

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