ANDARES POLÍTICOS: Covid-19, un aniversario pleno de errores y tragedia

Benjamín TORRES UBALLE

Este sábado se cumplió un año de que se detectara el primer caso de Covid-19 en México. Desde entonces la ruta de la pandemia provocada por ese virus ha sido, dolorosa, desesperante y perniciosa al extremo. Los 184 mil 474 muertos que reconocen las autoridades son consecuencia, principalmente, de dos factores: negligencia gubernamental y la irresponsabilidad ciudadana.

Cuando en el mundo ya estaban encendidas las alarmas por el rápido contagio y mortalidad que estaba provocando la nueva cepa de coronavirus, el gobierno mexicano se extravió en una serie de absurdos pretextos; divagaba en lugar de planear y ejecutar una estrategia eficaz con expertos. Perdió tiempo valioso. Incluso, nombró a un gris funcionario al frente de la lucha anticovid.

La ineficaz tarea del gobierno federal para atender la pandemia ha sido, desde el principio, laxa, timorata y, especialmente, aldeana. Se ignoró a los especialistas y el presidente de México puso su “fe a ciegas” en charlatanes, aduladores e ignorantes. Así escuchamos frases abyectas como “La fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio”, cortesía de Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, al ser cuestionado si el mandatario debía hacerse la prueba de coronavirus.

Cobijado en tan demenciales lisonjas, Andrés Manuel López Obrador, siguió, ya en plena emergencia sanitaria, con sus giras propagandísticas por la República. En ellas, no existía la sana distancia, uso de cubrebocas, pero sí, besos a infantes. Una insensatez absoluta. El mal ejemplo cobraba fuerza en determinados sectores sociales que no creían en la existencia del virus o dudaban de su peligrosidad.

Surgió de inmediato la miseria de políticos morenistas en aras de emular el desdén presidencial a la pandemia. Por ejemplo, en marzo del 2020, Miguel Barbosa, un locuaz neomorenista, beneficiario de la popularidad obradorista, mediante la cual logró la gubernatura de Puebla, aseguró:

“Si ustedes son ricos, tienen el riesgo, si ustedes son pobres no, los pobres estamos inmunes”. 

El mensaje que se enviaba a la población era criminal. Oír esta clase de idioteces y ver al presidente de la República rechazar una y otra vez el uso del cubrebocas, solapado por un servil López-Gatell, convenció a mucha gente de que no pasaba nada, que el virus era un invento. Entonces los contagios crecieron exponencialmente y los decesos terminaron por colocar a México en el vergonzoso tercer lugar mundial por esa causa. Pero las cifras oficiales, en muertes y contagios, se quedan cortas.

La doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, doctora en Ciencias Médicas por Harvard, quien está al frente del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM, señala que a las cifras admitidas por el gobierno, deben aplicárseles el factor de 2.57, de tal manera que, a decir de la también profesora e investigadora de Microbiología, la cifra de muertos por covid superaría los 472 mil.

Ha sido tan desastrosa manera con la cual la administración lopezobradorista decidió atacar la pandemia, que ésta sólo ha dejado a miles y miles de familias en desgracia. Incapaz de reconocer dicho fracaso, las autoridades prefirieron enseñorearse de la mentira. Sólo escuchamos una gran cantidad de embustes que ayudaron decididamente al incremento de muertos y contagios.

“Hemos aplanado la curva”, afirmó López-Gatell frente al presidente López Obrador en la mañanera del 5 de mayo del 2020.  Pero el mandatario fue más allá cuando manifestó “Ya se domó la pandemia, ya se alejó el riesgo”, en su conferencia de Palacio Nacional el 28 del mismo mes.  

Como se ve, la mendacidad oficial, no cesó; desde tales instancias se engañó a la gente. Se pretendió, inmoralmente, encubrir la inconmensurable catástrofe que desde esas fechas devoraba rápidamente las vidas de muchos mexicanos. En medio de una avalancha de irresponsabilidades, los hospitales se empezaron a saturar, los contagios se dispararon, pero el jefe del Ejecutivo continuó con su incomprensible negativa a usar cubrebocas y a dejar sus viajes.

A la fracasada táctica gubernamental, se agregaron la vetusta e insuficiente infraestructura hospitalaria pública, escasez de medicamentos, y personal médico desarrollando una tarea heroica en medio de condiciones limitadas y hasta peligrosas. Las consecuencias no pudieron ser otras que los miles de muertos a los que ya no había espacios en la mayoría de panteones para sepultarlos.

Pero la obstinación del presidente López Obrador para ordenar un golpe de timón en la estrategia anticovid, nunca llegó en el año que dura ya la hecatombe sanitaria. La necedad de mantener al frente de la cuestionada y mortal estrategia, a Hugo López-Gatell, es uno de los yerros más grandes del tabasqueño. La evidente incapacidad del funcionario en un puesto de tal envergadura raya en lo criminal con su equívocas predicciones y torpes justificaciones que desbordan lo ridículo.

Llegó el 27 de febrero y se cumplió un año de pandemia en México. Un año pleno de tragedia y dolor para muchos mexicanos. También, de incapacidad, negligencia y mentiras a cargo del Gobierno. México, desde luego, no es ejemplo en el manejo de la pandemia; ésta, es otra brutal falsedad.

@BTU15

(Nota redacción: Imagen: pixabay.com)

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