ANDARES POLÍTICOS: El AMLOFest y las deudas del Presidente

Benjamín TORRES UBALLE

Mientras las matanzas, restos humanos en bolsas, cuerpos colgados de puentes y árboles en Zacatecas son asunto cotidiano, exacerbado con la llegada del nuevo gobernador morenista, David Monreal, el señor presidente de México, dueño de una megalomanía descomunal, no tuvo empacho en colmar de seguidores y acarreados el zócalo de la capital para celebrar el tercer aniversario de su llegada al poder. Un acto extremo de narcisismo e imprudencia en plena pandemia de covid-19.

Poseedor de una popularidad que ronda en promedio 60%, el mandatario considera que no tiene mucha importancia pasar por alto los protocolos sanitarios para evitar contagios, máxime cuando es inminente la llegada de la nueva variante ómicron, mucho más contagiosa que las anteriores. Para los asistentes al AMLOfest, fue opcional el uso del cubrebocas. Así de grave el desatino.

Quienes lo aconsejan en materia de salud, está visto que lo llevan por la ruta equivocada. México es uno de los países con mayor número de fallecimientos por SARS-CoV-2. El deteriorado sistema de salud público fue rebasado durante los meses críticos de la pandemia. El gobierno reconoce 295 mil decesos a causa de la pandémica enfermedad, pero voces y datos de expertos señalan más del medio millón. Así que la irresponsabilidad de juntar a una multitud no es para presumirla.

López Obrador precisa de obsequiar largas peroratas al pueblo bueno, representado, las más de las ocasiones por grupos ad hoc organizados y patrocinados por Morena dispuestos a vitorear y aplaudir a cambio de alguna clase de dádivas o de conservar los beneficios de programas clientelares.

Cuando en la república mexicana los muertos por masacres, homicidios dolosos y feminicidios ya no caben en los panteones ni en la sucia conciencia de las autoridades, es terrible que desde el oficialismo se genere un ignominioso discurso del “no pasa nada”, “estamos mejor que antes”, “vamos mejorando”, “aplicaremos todo el peso de la ley” y una retahíla de ofensivas excusas.

Es inaceptable que en tanto presenciamos acciones delictivas que retan abiertamente al Estado, como el rescate la semana pasada de 9 presos en el penal de Tula, Hidalgo, donde hubo carros bomba, el jefe del Ejecutivo sigue en una permanente campaña electoral para apoyar a los candidatos de Morena en las elecciones del próximo año y a sus “corcholatas” rumbo al 2024, especialmente a la señora Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno capitalino, una sumisa funcionaria que no tiene ningún empacho en mostrar su “lealtad a ciegas” al tabasqueño.

Adentrado en el cuarto año de su gestión, Andrés Manuel López Obrador tiene pendientes enormes con todos los mexicanos, no sólo con los 30 millones que le otorgaron su voto en 2018 –muchos de los cuales hoy están desencantados con él y arrepentidos del sufragio concedido-. La inseguridad es el principal pasivo del máximo líder morenista. La pobreza es una más de las deudas del presidente con la población; actualmente existen 55.7 millones de pobres en el país, es decir, 3.8 millones más que al inicio de la administración obradorista, de los cuales, 10.8 millones están en pobreza extrema.

Ningún programa electorero, disfrazado de social, abatirá la ancestral pobreza en México. No es con dádivas como se dará solución a un problema tan complejo. Ni alcanzarán los recursos, ni se remediará la penosa condición económica y social de millones de mexicanos. Lo que requiere ese vulnerable sector de la sociedad son empleos bien remunerados y la indispensable seguridad social. Esto sólo se obtiene mediante las inversiones productivas del sector privado para generar tales fuentes de trabajo y para ello los empresarios y quienes invierten sus capitales en nuestra nación, requieren certeza jurídica, respeto a los acuerdos comerciales y un estado de derecho sólido.

Hoy el panorama que la mayoría ciudadana vislumbra para la segunda mitad del sexenio, no es halagüeño. No se ve cómo la violencia e inseguridad puedan disminuir y ser controladas por las autoridades con abrazos. Tampoco es posible imaginar cómo 1,550.00 pesos mensuales a los adultos mayores puedan ayudar a solucionar sus necesidades mínimas, si los precios de alimentos, energéticos y medicinas, entre otros artículos básicos, han aumentado de manera significativa; consecuencia de ello es el alto nivel de inflación que supera ya el 7% anual.

La segunda parte de la administración de López Obrador representa no sólo giras proselitistas, apoyo incondicional a candidatos morenistas, defensa a ultranza de familiares evidenciados recibiendo dinero en efectivo, absurdos ataques a organismos autónomos, agresiones y descalificaciones a opositores y a la prensa crítica, es también la oportunidad de corregir en aquello donde se ha errado de manera estrepitosa, que no son pocos los casos. Devolver a los militares a sus cuarteles sería buen inicio y el cumplimiento de una promesa de campaña. Ningún gobierno democrático se sostiene en cimientos castrenses, porque tarde o temprano se colapsa.

@BTU15  

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