ANDARES POLÍTICOS: El fatalismo y resignación del Gobierno

ANDARES POLÍTICOS: El fatalismo y resignación del Gobierno

12 agosto, 2019 0

Benjamín TORRES UBALLE

Un editorial escrito allende nuestras fronteras describe con magistral exactitud el comportamiento del gobierno mexicano en el tema de la violencia que arrasa amplias zonas del territorio nacional. Fue publicado el pasado viernes por el diario español El País, bajo el título Disparar al periodista (bit.ly/2KH5mxq).

El artículo de fondo fustiga sin contemplaciones la pasividad de la administración lopezobradorista ante la barbarie que cotidianamente horroriza a millones de mexicanos, así como los recurrentes ataques a los medios de comunicación y a quienes ejercen el periodismo en la república mexicana.

“Los asesinatos de tres periodistas en México en los últimos días deberían haber bastado para encender las alarmas en la sociedad, así como para poner en marcha la maquinaria policial: capturar a los responsables y asegurar que se enfrentan al peso de la ley. No ha sido el caso. Y esto da fe no solo de la secular incapacidad del Estado mexicano de proteger a sus ciudadanos, sean o no periodistas”, afirma el rotativo hispano.

Y la dureza del escrito que reprueba sin ambages la tarea del gobierno actual, tiene amplio y solidos motivos. México está convertido en un infierno donde los demonios de la delincuencia quitan, ponen, imponen, hacen y deshacen, ante la evidente y comprobada incapacidad oficial.

De acuerdo a información de la CNDH, en nuestro país han sido asesinados 11 comunicadores en lo que va del 2019. La negligencia y profundo desinterés de las autoridades por garantizar seguridad a quienes ejercen el periodismo queda de manifiesto al no castigar a los autores materiales e intelectuales de los ataques; la impunidad es una constante en esta clase de delitos, algo que parece no importar al presidente López Obrador quien se ha concretado a las usuales y demagógicas condolencias mediáticas. La realidad es que la condenable indiferencia está a la vista de todos. 

Organismos internacionales, como Reporteros sin Fronteras, (RSF), van en la misma línea crítica del diario español. El ente defensor de la libertad de prensa, subrayó el 31 de julio último, al denunciar el asesinato del reportero Rogelio Barragán Pérez, en Zacatepec, Morelos, que “El asesinato de Rogelio Barragán Pérez consolida a México como el país donde se cometen más asesinatos de periodistas en el mundo en 2019”, unaacusación lapidaria pero absolutamente cierta.

La consecuencia de las balas que acallan las denuncias de la prensa, además de las muchas víctimas, tiene consecuencias fatales para la sociedad y la democracia como bien lo advierte el referido editorial del País:“En México se están formando o consolidando burbujas de silencio, zonas o asuntos sobre los que ya no resulta posible informar sin arriesgar la vida”.

Si bien el presidente López Obrador ha reconocido que la inseguridad es una prioridad para su gobierno, resulta incomprensible su retórica de no continuar con la “guerra” en contra el crimen organizado, tal como lo hicieron sus antecesores Felipe Calderón (PAN) y Enrique Peña Nieto (PRI).

“Vamos nosotros a seguir combatiendo la delincuencia, pero no vamos a caer en la trampa de declarar la guerra, como lo hicieron en otros tiempos, que fue lo que nos llevó a esta situación de inseguridad y de violencia”, declaró el mandatario en Durango, durante su “mañanera” del viernes reciente, reiterando así su estrategia de no confrontarse con los cárteles delincuenciales.

Tal vez los referidos grupos transgresores de cuanta ley existe, ya le tomaron el pulso al titular del Ejecutivo, saben que “su fuerte no es la venganza”, que él es, ante todo, amor y paz. En esta lógica quizás al tabasqueño no le dice mucho el 1,004,191 de delitos cometidos en el territorio nacional durante el primer semestre del año, según datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Con base en estas cifras, es posible subrayar que México está muy distante de considerarse una nación donde priva el estado de derecho.

Muestra de lo anterior, de la abismal anarquía, son las atrocidades de la semana pasada en Uruapan, Michoacán, donde 19 cuerpos fueron colgados en puentes y otros desmembrados y embolsados. Escenas dantescas que estremecieron y horrorizaron no sólo a los mexicanos sino a la comunidad internacional, igual que pasó con los cinco cadáveres colocados en bolsas en Vega de Alatorre, en el fatídico estado de Veracruz. En la atonía de un gobierno que no muestra firmeza ante los criminales, la población padece una violentísima época de sangre, balas, secuestros, extorsiones, asaltos y robos como no se tiene memoria en tiempos modernos. Debe entenderse que la firmeza no es mala.

Permitir que se atente en contra de periodistas y medios de comunicación es un cáncer que mina a cualquier gobierno y arrolla a la democracia. Esto alienta no sólo la reincidencia, sino el que esa violencia se extienda irremediablemente tarde o temprano al resto de la sociedad. Y en México es imposible negar que la brutal ola expansiva ya nos alcanzó a todos los mexicanos, que la catástrofe también está arrollando a un “ingenuo” y “pacifista” gobierno morenista.

“El Gobierno debe abandonar el fatalismo y la resignación con la que hasta ahora ha afrontado el problema, desbordado por la oleada de miles de asesinatos… el Gobierno debe entender, de una vez por todas, que su primera obligación es proteger la vida de sus ciudadanos…”. Sí, cuánta razón en el editorial del País. Desearíamos que estuviera equivocado.

@BTU15