ANDARES POLÍTICOS: El hartazgo “mañanero”… y de todo lo demás

Benjamín TORRES UBALLE

Una de las cosas que más irrita a la población no afín al presidente López Obrador, es la propaganda oficialista y personal conocida coloquialmente como “mañaneras”. Una letanía plena de autoelogios, mentiras, ofensas, agresiones, amenazas, y loas a funcionarios que obedecen a ciegas.

En sus más de 500 peroratas matutinas realizadas desde que llegó al poder, el tabasqueño ha sido eficiente en polarizar a los mexicanos con palabrería incendiaria, atacar a quienes difieren de su forma de gobierno y lo critican con argumentos incontrovertibles. Abusando de la investidura presidencial, vacía públicamente odios profundos para denigrar a sus adversarios políticos de turno.

Nada bueno ha salido de las “mañaneras”, cada vez más lastimosas y desprestigiadas. Y hay rufianes disfrazados de “periodistas” que se pre$tan a regalar preguntas a modo a López Obrador. Aun así, la incredulidad social está a tope. Esa clase de publicidad oficial dejó de funcionar hace muchos meses. Particularmente luego de que han exhibido las conductas abusivas de familiares del mandatario morenista. Pío López Obrador y Felipa Obrador, entre algunos de ellos.

La impronta que las mencionadas “mañaneras” ha dejado en la democracia nacional, es de polarización. Hoy la sociedad mexicana está dividida como nunca antes lo estuvo en la historia reciente. México lo que menos necesita es escuchar una repetición demagógica de presuntos logros en la tarea gubernamental, promesas que no se cumplen y una cauda de improperios a oponentes.

En esa terrible y consistente equivocación del habitante de Palacio, el hartazgo no tardó en aparecer, por eso no extrañan las declaraciones de la escritora Elena Poniatowska que mucho incomodaron a los fanáticos lopezobradoristas, quienes prestos se lanzaron a vapulearla en las redes sociales reforzados por el miserable conjunto de boots. La verdad siempre incomoda.

¿Si pudiera hablar con él que le diría o aconsejaría?, le preguntó el periodista Edmundo Cázares C., en una extensa entrevista publicada este lunes en indicepolítico.com (bit.ly/2LEHGi0).

-Le diría: Señor Presidente, ya párele con las mañaneras ¿Acaso no se da cuenta que hay un hartazgo nacional?

Y probablemente la respuesta de la autora de la Noche de Tlatelolco, pueden suscribirla millones de ciudadanos cansados de vivir en una nación que lejos de avanzar, va en desesperanzador retroceso. Con la muerte acechando en cada rincón del país, sea por la inclemente pandemia del coronavirus, por las balas del crimen organizado o la delincuencia “común”, el gobierno se muestra incapaz.

“Las mañaneras son innecesarias y hasta contraproducentes”, afirmó Poniatowska en la entrevista citada, para quien “No puede haber una noticia nueva día tras día, siempre repite lo mismo”. Y estas aseveraciones no suponen que la también periodista le dé la espalda a AMLO, tales palabras son simplemente el sentir franco de una ciudadana más que opina sobre la gestión del Presidente.

Así que satanizarla por decir lo que observa, es grotesco y ridículo. Una vez más, es necesario recordar a quienes cobran en el gobierno, que en cualquier democracia los funcionarios de todos los niveles están necesariamente sujetos al escrutinio de la población y los medios de comunicación.

Si el señor Presidente está enfadado, hartado por tanta crítica cotidiana, la única y mejor forma de acallar esos juicios negativos es dando resultados positivos y cumpliendo con las promesas de campaña que, hasta la fecha, se han quedado a medias. Un buen modo de empezar, es dejar de reñir con la prensa – la no sumisa-, con los empresarios, y en general con quien expresa una crítica.

Por supuesto que el hartazgo es nacional. Como lo asegura Elena Poniatowska, y lo es porque los dos últimos años han sido los más violentos desde que se tiene registro; porque en la actualidad hay más pobres que cuando llegó el nuevo gobierno, porque la corrupción e influyentismo también está presente en la administración morenista; porque hay millones de mexicanos sin empleo y cada vez son más los que intentan sobrevivir en la economía informal; por los alarmante niveles de feminicidios que parecen un asunto secundario al Presidente, por eso hay mucho hartazgo nacional.

Desde luego que ese hartazgo hace tiempo se exacerbó por la criminal forma de enfrentar la pandemia de covid-19 que ya causó 143 mil muertes –reconocidas oficialmente- y provocará aún más por la lenta recepción y aplicación de la vacuna anticovid. Incluso, por mantener en su puesto a un negligente subsecretario de Salud que pronosticó un escenario catastrófico de 60 mil decesos que hoy está más allá del doble, como doble es su frivolidad y falta de aptitud.

Nada bien hace el hartazgo pues en muchas ocasiones es el génesis de movimientos sociales que no siempre son benéficos para los gobernados ni el gobierno. Una actitud con cero beligerancia y nula demagogia de parte de Andrés Manuel López Obrador, sería buen inicio para enderezar el rumbo de un México que hoy no ve en el horizonte un futuro halagüeño y sí, mucho, muchísimo hartazgo.

@BTU15    

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