ANDARES POLÍTICOS: El movimiento es él, entiéndanlo…

Benjamín TORRES UBALLE

“A ver, para que nos quede bien claro, Andrés Manuel, ¿entonces el movimiento eres tú? Sí, soy yo”.

Sucedió en abril del 2008. Una discusión entre el entonces coordinador de los senadores perredistas, Carlos Navarrete y Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces nada ha cambiado en la sumisión de los políticos seguidores del tabasqueño. A todos sus empleados gubernamentales les queda muy claro: el movimiento ha sido, es, y lo será siempre, el fundador de Morena, les agrade o no.

A lo anterior se agregó otro requisito indispensable para estar y permanecer en los afectos presidenciales: lealtad a ciegas. Si alguien satisface esa exigencia, entonces la capacidad y experiencia carecen de significación. Gracias a tan estrictos requerimientos vemos a neófitos incondicionales en puestos públicos donde no tienen la menor idea de cómo desempeñarse.

Empero el liderazgo de López Obrador sobre sus convenencieras huestes es indudable. En las dos semanas que ha estado fuera de circulación a causa de la covid-19, se observó una especie de vacío político tanto en el gabinetazo como entre sus fieles subordinados del Poder Legislativo.

Qué decir del enorme hueco en la “mañaneras”, donde la suplente, Olga Sánchez Cordero, una dama respetable, hizo muy poco para mantener la atención de la opinión pública. Más aun, la vapulearon por el caso de la periodista Lydia Cacho, pues cuando doña Olga era ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, votó en contra de la resolución para que realizaran juicio político al entonces gobernador priista de Puebla, Mario Marín, recientemente capturado tras años de impunidad

No hay controversia alguna, sin Andrés Manuel López Obrador, el Movimiento Regeneración Nacional es un partido político intrascendente, que pronto se desmoronaría con sus disputas tribales, voracidad, traiciones, influyentismo y corruptelas, al más puro estilo perredista.

Pasa que sin la dirección del hoy presidente de la República, sus súbditos son presa fácil del síndrome “Montessori”. Cada quien hace o declara lo que quiere, se desmienten entre ellos, hacen propuestas en el Congreso que rayan en la locura. Sostienen y defienden candidaturas de crápulas a puestos de elección popular en Guerrero, acusados de violación y permiten el registro a la presidencia municipal de Guadalajara de un exdelegado señalado de obtener beneficios indebidos.

Rumbo a las elecciones del próximo junio, “baches” en Palacio Nacional como el de las semanas recientes por la ausencia forzada del máximo y único líder morenista, pueden tener un efecto adverso ya de por sí muy negativo por la terrible crisis pandémica que el gobierno no ha sabido cómo atender con oportunidad y eficacia. Los más de 166 mil muertos oficialmente reconocidos por la administración lopezobradorista –la percepción popular es que son muchos más- incrementan cada día el disgusto social, no sólo entre quienes detestan a AMLO, sino entre sus simpatizantes.

Vamos a ver cómo regresa el presidente López Obrador luego de la cuarentena por la covid-19. A sólo cuatro meses de que los votantes vayan a las urnas, el mandatario intentará compensar con mañaneras más intensas y giras aún más continúas, la balanza negativa entre los votantes por las muchas muertes a causa de la pandémica enfermedad, los miles de empleos perdidos, también los millares de comercios y negocios cerrados por falta de apoyo gubernamental y, sobre todo, los millones de mexicanos que pasaron a formar parte de la legión de pobres en el país.

Será interesante observar la estrategia del jefe morenista para evitar una debacle el próximo 6 de junio, máxime que él no aparecerá en la boleta. Es muy difícil que se repita la hazaña del 2018, donde el impresionante efecto obradorista arrasó con sus adversarios y lo colocó en la Presidencia.

Mientras tanto, el arresto del empresario Alonso Ancira, extraditado desde España bajo cargos de lavado de dinero y la detención del exgobernador priista de Puebla, Mario Marín, acusado de ordenar la captura ilegal y la tortura de la periodista Lydia Cacho, no parecen ser sino un par de distractores más que, sin embargo, están lejos de haber logrado su propósito mediático.

La falta de interés del pueblo en ambos casos, tiene lógica. La gente está más preocupada por no contagiarse y morir de SARS-CoV-2, de lograr la subsistencia diaria cuando en México escasean los empleos y los que hay, en su mayoría, son mal pagados. Incluso, mortificada por ser asaltada en el cada vez más inseguro transporte público, o en las calles. La prioridad es sobrevivir.

Y el panorama aterrador se magnifica, cuando hay una creencia generalizada de que la vacunación anticovid no existe en los hechos para el ciudadano de a pie. Desde las esferas oficiales se habla de vacunas, pero éstas no existen, son una quimera. En tanto, los decesos siguen enlutando más hogares y dejando tras de sí una estela de tragedias familiares. Es la realidad en México.

Quizá por eso al Presidente le urge retomar el micrófono matutino y los mítines a modo.

@BTU15

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