ANDARES POLÍTICOS: El Presidente ya en campaña, ¿dónde está la oposición?

Benjamín TORRES UBALLE

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador intensificó, en plena pandemia, su eterna campaña, ahora  rumbo a las elecciones del 2021, cuyo proceso electoral dará inicio en unas cuantas semanas, en el horizonte no se ve una oposición seria que pudiera quitar el sueño al mandatario.

Ni el PAN, mucho menos el devaluado e inofensivo PRI, poseen hoy las armas para enfrentar con éxito en las urnas a la aplanadora morenista el próximo año. Peor aún, pareciera que no quieren hacerlo. El otrora poderoso Revolucionario Institucional está en cuidados intensivos merced a la interminable estela de corrupción que provocó el peñismo y que los echó del poder una vez más.

Varios exgobernadores, “orgullo” del priismo, se hallan presos. Uno más, recién capturado, permanece detenido en Estados Unidos a la espera de ser extraditado a México. En tanto que el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, traído al país debido al asunto de los sobornos repartidos por Odebrecht, amenaza con involucrar al mismísimo Peña Nieto y a su “vicepresidente”, Luis Videgaray. Además, en la dirigencia del vetusto partido impusieron a un mediocre y gris dirigente nacional.

Por eso el Presidente y su partido lo ven con desdén, saben que es intrascendente, está convertido en un dinosaurio anquilosado y sin dientes. Así que no representa peligro alguno para la llamada 4T. No obstante, por si las canijas dudas, ya hay presión sobre determinados personajes del peñato para maniatarlos, como al exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Quienes han mostrado tener un poquito más de espíritu combativo son los panistas, pero esto no se ha concretado en acciones positivas, más bien se han enfocado únicamente a llevarle la contra a López Obrador y criticarlo a través de declaraciones y comunicados, es decir, hasta hoy, una oposición de saliva. Por momentos, pareciera que están decididos a librar una dura pelea con Morena para quitarle la mayoría en la Cámara de Diputados, pero otras veces, son irrelevantes.

Entretanto, con su innegable olfato político, López Obrador echa mano de una serie de distractores para golpear a sus adversarios políticos y darle la vuelta a la inconmensurable tragedia que provoca la pandemia de Covid-19, que, hasta este domingo ha cobrado la vida de 43,680 mexicanos

Todo pareciera, por lo menos hasta hoy, que el lopezobradorismo no tiene rival enfrente que pueda acotar su mayoría en el Congreso, si los partidos opositores siguen en su comportamiento apático, jugando sólo a oponerse a las decisiones gubernamentales que afectan los intereses ciudadanos.

Y esa indolencia de los partidos considerados opositores al régimen obradorista, permite que el Presidente juegue sus cartas a placer para evitar un descalabro en la jornada electoral del próximo año. El tabasqueño quiere repetir la aplastante victoria de Morena que lo llevó al poder en 2018. Así, es posible verlo en giras de “trabajo” -su estrategia favorita que tan buenos resultados le ha generado-, en plena cúspide pandémica que avasalla a los ciudadanos y su patrimonio.

Teniendo la oportunidad de exhibir de manera contundente los errores garrafales en que ha  incurrido e incurre la administración de López Obrador en la atención por la crisis sanitaria, PAN y PRI no saben cómo capitalizarlo a su favor. Hay millones de mexicanos afectados e inconformes por el freno a la economía; por la inseguridad, la polarización social, el desmantelamiento de organismos pertenecientes al Estado, la imposición de amigos y leales en posiciones estratégicas del gobierno.

Así como el tabasqueño aprovechó de manera muy habilidosa el “enojo social” en contra del PRI por tanta corrupción e ineficacia en tiempos de Enrique Peña Nieto –y sexenios anteriores- para ganar de modo abrumador la Presidencia, así deberían beneficiarse PAN, PRI y otros más.

Un solo partido es imposible que venza hoy a Morena, por lo tanto, se requiere una verdadera alianza y así deben jugarlo en el ajedrez político quienes deseen desplazar al partido gobernante de su dominio en la Cámara baja. Lo dicho por el dirigente del Movimiento Regeneración Social, Alfonso Ramírez Cuéllar,  en entrevista a El Universal el pasado 19 de junio, evidencia  el menosprecio que le merecen sus opositores: Morena va por todo en 2021; “oposición es irrelevante” (bit.ly/3hFXFX5).

Sin embargo, López Obrador, no se confía, está consciente de que el entorno político es muy distinto a cuando arrolló en las urnas en julio de 2018. El ejercicio del poder lo ha desgastado y también sus muchos yerros que han incidido en el nivel de vida del pueblo bueno. No ha podido frenar la inseguridad ni la violencia, la economía se hundió en su primer año de gobierno, las descomunales riquezas de algunos  integrantes del Gabinete han salido a flote, entre otros puntos negativos.

Por eso, Andrés Manuel López Obrador, sigue en su rol de candidato –aunque ya no lo sea-, con giras; dedicado a sostener sus “”programas sociales” como sea, a manejar distractores, como la extradición de Emilio Lozoya y toda la parafernalia mediática que le acompaña. No hay secreto, el Presidente está en campaña y la oposición, entre apanicada y apática, nada más observa.

@BTU15

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