ANDARES POLÍTICOS: El #QuédateEnCasa no aplica para AMLO

Benjamín Torres Uballe

Lo dijo en un tono tan solemne que sonó más a súplica que a una advertencia: “es impostergable, es nuestra última oportunidad de hacerlo y hacerlo ya (…) quédate en casa, porque es la única manera de reducir la transmisión de este virus”, era Hugo López-Gatell la noche de este sábado en Palacio Nacional informando que en México había ya 848 casos confirmados de Covid-19 y 8 fallecidos por la enfermedad. El discurso del subsecretario de Salud, cambió radicalmente.

Como doctor en Epidemiología, López-Gatell Ramírez sabe con certeza la avalancha que viene en las próximas semanas. Por eso la preocupación del funcionario que ha sido complaciente y sumiso con el presidente López Obrador hasta el grado de asegurar que éste no es fuente de contagio porque su fuerza es moral. Pero el tabasqueño, necio como es, sigue con sus giras innecesarias, poniendo y poniéndose en riesgo. El terror a que los renuncie, impide que alguien de su equipo cercano le diga con firmeza que él también debe quedarse en casa.

Sin pretender caer en fatalismos, el sentido común nos alerta-de acuerdo a lo visto en otras naciones, donde la tragedia se enseñoreó a causa del coronavirus y ha devastado a la red hospitalaria, lo cual se ha traducido en miles de contagiados y muertos- de que, cuando los gobiernos han sido omisos, soberbios, tardíos, negligentes y demagogos, las consecuencias son catastróficas, ahí están, Italia y España, como el pésimo ejemplo que México no debe seguir.

El coronavirus, con su nueva cepa, sorprendió con los dedos en la puerta al gobierno morenista. El sistema de salud público pasa por una de las peores etapas de que se tenga memoria. Desabasto de medicamentos, de insumos básicos, personal médico insuficiente además de insatisfecho, e instalaciones que rayan en la decadencia, son quizá factores que justifican el temor subyacente en López-Gatell quien cada día está más desgastado por sus abyectas lisonjas a López Obrador.

Pero el tema central no es la progresiva debacle del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, que de facto opera como titular de la dependencia ante el extravíode Jorge Alcocer Varela, la preocupación de un amplio sector social, en particular aquellos que han seguido al pie de la letra el quédate en casa, es que aún hay mucha gente en las calles, en el transporte público, incluso, expendiendo alimentos en la vía pública; las razones son variadas, la mayoría argumenta que vive al día y no puede frenar sus actividades. Es un motivo poderoso. Ante ello, ¿qué hace el gobierno?

Ningún mexicano quiere ser presa del Covid-19 y millones ya observan, desde hace cuando menos una semana, el imprescindible #YoMeQuedoEnCasa, no obstante el esfuerzo debe ser general, no aislado, eso es insuficiente. En la medida que cada habitante de la República permanezca resguardado en el hogar, la probabilidad de disminuir la cadena de contagios será mayor.

Sin embargo, si el presidente López Obrador permanece en el capricho de no suspender sus viajes y reuniones de “trabajo” en plena crisis de salud; el mensaje que envía a sus fans es que no pasa nada, como lo ha dicho en forma reiterada. La congruencia, es una virtud que el mandatario debe estrenar, porque hasta hoy, las obcecaciones, caprichos y berrinches lo colocaron en un tobogán que ha llevado su aprobación al punto más bajo en tan sólo 16 meses de gestión.

Pero en la percepción del pueblo bueno y sabio, el trabajo presidencial no es el que esperaba; han predominado las ofuscaciones y errores, entonces, si pasa, y mucho. Veamos:

De acuerdo al estudio del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), presentado el pasado 25 de marzo, el 47% está de acuerdo en la manera en que AMLO gobierna al país, mientras que el 46.9% no. Las fuerzas están ya niveladas. Mas lo relevante es la tendencia. López Obrador llegó a tener, según el mismo documento de GCE, hasta 86.2% favorable en enero del 2019.

Incluso, también el Grupo de Economistas y Asociados (GEA) en conjunto con Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), muestra en su encuesta dada a conocer la semana reciente, que, hasta el mes en curso, 47% aprueba al titular del Ejecutivo federal y 46% lo desaprueba. Asimismo, destaca la pérdida de 10 puntos en cuatro meses, pues en noviembre reciente tenía aprobación del 57%.

Al buscar otra fuente para cotejar datos, encontramos la evaluación de este domingo realizada por Mitofsky, de Roy Campos. Los datos del sondeo van en línea con los de GCE, GEA e ISA: 50% está de acuerdo con el modo de gobernar de López Obrador, en tanto, el 49.9% manifestó desacuerdo. 

Sagaz, pero intolerante, al Presidente lo asfixia el entorno social, económico y político. Las recientes rebajas en las calificaciones de Pemex y México complican el proyecto de la autollamada 4T. Pero lo que vino a darle al traste es la pandemia del coronavirus que demandará fuertes recursos para la atención de los contagiados y que ameriten atención médica. Algo que no estaba en los planes obradoristas y que trastocará su febril deseo de seguir regalando dinero público y dilapidarlo en proyectos inviables que responden más a caprichos que a soluciones razonadas.

Y si el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en ir a contracorriente, sus sueños de convertirse en el gran estadista que México precisa, muy pronto se habrán reducido a cenizas. Por lo pronto, bien haría en obedecer a sus subalternos de Salud: quédate en casa.  

STATU QUO

La noche de este domingo, ya hay 993 casos de coronavirus en el país y 20 fallecidos. 

En Badiraguato, AMLO tuvo la «cortesía» de ir a saludar de mano hasta su camioneta a la señora madre de «El Chapo» Guzmán. ¿Dirán algo en EE.UU.?

@BTU15

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