ANDARES POLÍTICOS: Encuestitis, negocio redondo en tiempos electorales

Benjamín TORRES UBALLE

A menos de tres meses de las elecciones para elegir a 12 nuevos gobernadores, la encuestitis hizo ya su irremediable aparición. La alta rentabilidad que generan dichos “estudios” ha convocado a casas encuestadoras serias, de incuestionable prestigio, pero también a otras que bien pudieran etiquetarse como negocios “patito”, cuyo sólo mérito es el “oportunismo” y “sus contactos”.

Si bien las ahora indispensables encuestas se han convertido en una herramienta política prácticamente insustituible, como muchas cosas en este país, están lejos de ser la panacea que ilumine de manera infalible las decisiones de los partidos políticos y sus dirigentes.

La credibilidad de los famosos estudios demoscópicos, sin embargo, ha ido a la baja. La opinión pública, paradójicamente, cada vez cree menos en ellos. Y razones no faltan, pues hay cada resultado que ni el más ingenuo del electorado compraría. Esto lo han provocado las encuestas a “la medida” que en el pecado llevan la penitencia, pues al final terminarán por auto-aniquilarse.

Por lo pronto, más allá de la aceptación o no, algunos medios de comunicación impresos ya publicaron los primeros resultados que involucran a los “presidenciables” para el 2018. Se demuestra así que la tajada grande para periódicos, televisoras y radiodifusoras está alrededor de todo lo que suceda con los aspirantes a ocupar la silla presidencial. Y los “destapados”, o aquellos que fingen carecer de interés en Los Pinos —incluso los que están en campaña desde hace años—, permanecen muy pendientes de las encuestas, de las tendencias y están dispuestos a lo que sea con tal de influir en éstas.

Margarita Zavala es quien aventaja las preferencias, según cierto diario de circulación nacional; para otro, es Andrés Manuel López Obrador quien avanza con más fuerza; en tanto que Miguel Ángel Mancera es para algunos el “caballo negro”; en tanto, varios consideran a Miguel Ángel Osorio Chong como un buen prospecto, luego de la recaptura de El Chapo Guzmán.

Como puede observarse, todo es cuestión de filias y fobias, pero sobre ello dominan los intereses de cada empresa que va dando a conocer sus respectivas encuestas por más disparatadas y “chayoteadas” que luzcan en algunos casos. Se trata de obtener raja de los inmensos recursos con que cuentan los partidos políticos antes, durante y después de los procesos electorales.

Desde luego está el hecho risible, y por demás criticable, que si determinado estudio no favorece, o incluso afecta la imagen de cierto personaje, de inmediato se echa mano de la descalificación, de colgarle toda clase de adjetivos en contra para desprestigiar el resultado. Las encuestas, está claro, se avalan y aceptan únicamente si benefician al interesado o denuestan al adversario. ¿Qué tal?

Lo que está fuera de toda discusión es el dispendio que para tal propósito realizarán los partidos políticos y sus respectivos aspirantes en el rejuego electoral, tanto en este año como en el tiempo que falta para elegir al próximo Presidente de la República. El disgusto para la ciudadanía se exacerba, pues todo ese inútil derroche para solventar la dichosa encuestitis se lleva a cabo en un país lleno de pobres y con el dinero que proviene mayoritariamente de los contribuyentes.

Así que, estimados lectores, prepárense con toda la paciencia de que sean capaces para seguir soportando la retahíla de estudios demoscópicos que nos recetarán por semanas y meses, a favor, en contra, objetivos, surrealistas, chambones, profesionales, con la metodología adecuada, otros al vapor, unos hasta creíbles, otros infames, pero eso sí, todos con una característica que los distingue: su alto precio que será pagado oportunamente del erario conformado por los impuestos de todos. Por lo tanto, si a usted le sobran unos cuantos pesos, no los invierta en recursos petroleros, o con los usureros de la banca, eso ya no es redituable. Mejor reúna a sus amigos de la prepa y monten en cualquier oficina de 3 metros cuadrados una lucrativa y pomposa “Casa de Encuestas”, ahí está el verdadero negocio, sólo hay que hacerlas a modo para asegurar el éxito.

SAN ANDRÉS MÁRTIR

Sucede que a don Andrés Manuel López Obrador la “mafia del poder” le bajó su spot donde se publicitaba so pretexto del avión presidencial. Como, a decir del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), eso es en beneficio personal para promover sus aspiraciones presidenciales, le aplicaron un “estate-quieto”. Pero las instituciones “se van al diablo”, y el “mesías tropical” ya amenazó con acudir a la CIDH para quejarse. Ojalá que aproveche para explicar ahí su relación y apoyo a los Abarca en Iguala, o por lo menos el pleito con su hermano.

@BTU15


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