ANDARES POLÍTICOS: Gobierno, entre desaciertos y vacunas imaginarias

Benjamín TORRES UBALLE

La semana que concluyó no fue óptima para la autollamada cuarta transformación. Una serie de acontecimientos adversos golpeó al proyecto obradorista. Inició con el anuncio del contagio de covid-19 al presidente López Obrador quien se vio obligado a dejar las mañaneras y sus giras propagandísticas para aislarse y guardar la cuarentena mientras la rumorología hizo de las suyas.

Si el Presidente es privado de sus peroratas mañaneras, una de sus mejores herramientas políticas, queda prácticamente desarmado. Además, corre el enorme riesgo de que el funcionario que lo releve en esa función mediática -en este caso la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero-, intencional o no, vaya en contra de postulados y estrategias presidenciales.

Así, presenciamos cómo la ministra en retiro que hoy despacha en el Palacio de Cobián, instaba en una de esas sesiones matutinas a los medios importantes a realizar preguntas, concretamente se refirió a los impresos El Universal y Reforma, esos a los que el mandatario, en actitud pueril, ha descalificado e insultado en numerosas ocasiones al tildarlos de “pasquines inmundos”.

Y nada de pasquines tienen ambos periódicos referidos, lo que molesta al talante autoritario del señor Presidente es la crítica recurrente y fundamentada. Esa le hace mella, lo molesta y exaspera.

“Quiero, a ver, ¿alguien de Reforma y de El Universal? también para que podamos también tener a aquí a los diarios más importantes”, pidió Sánchez Cordero el miércoles pasado a los representantes de los medios de comunicación asistentes a la conferencia en Palacio, incluidos los abyectos lacayos disfrazados de “periodistas”, quienes recibieron una cubetada de agua helada.

Enterado el Presidente, seguro que no le simpatizó lo dicho por doña Olga. Imagínense, la titular de Gobernación empoderando y reconociendo a los críticos del tabasqueño.

Pero las cosas desfavorables para el gobierno morenista no cesaron ahí. Diputados de Morena propusieron que fuesen considerados “prioridad” para recibir la vacuna anticovid de manera anticipada. Afortunadamente hay algunas mentes sensatas y su coordinador los bateó. Un lector describió atinadamente la descabellada propuesta: “En ninguna parte del mundo los parásitos están considerados como prioridad alguna”. Y no hay modo de refutarlo.

Otro hecho, dramático para la sociedad y vergonzoso para la administración de AMLO, es que México se ubicó a media semana en el tercer lugar mundial de muertes por covid-19 (158,536 casos hasta la noche del este domingo), desplazando a la India, país con una población cercana a los mil cuatrocientos millones. Esto dimensiona la terrible negligencia gubernamental en la pandemia.

Todavía más. El jueves último, un estudio del Instituto Lowy de Australia, realizado entre 98 naciones, colocó a México entre los peores países que han atendido la pandemia, al colocarlo en el sitio 97, penúltima posición del ranking. La conclusión es demoledora y viene a confirmar la desastrosa gestión del gobierno lopezobradorista que ha enlutado a miles de hogares.

El martes previo, otro ranking, esta vez de Bloomberg, colocó a la república mexicana como la peor región para vivir durante la pandemia (bit.ly/2MepFY6). Con una estimación superior a los dos millones de contagios, al gobierno se le terminaron desde hace tiempo las excusas para defender lo indefendible: su estrategia anticovid y la permanencia del torpe subsecretario Hugo López-Gatell.

Aún más, el INEGI publicó el miércoles reciente su cálculo preliminar en el cual determinó 108 mil 658 defunciones registradas en México por Covid-19 durante el periodo enero-agosto 2020; la cifra es 44.8% superior a las 75 mil 017 muertes confirmadas por la Secretaría de Salud en el mismo periodo. Los datos duros del Instituto van en línea con las proyecciones e información de especialistas que advierten de un alarmante subregistro en las cantidades oficiales.

Desde luego que nadie debe alegrarse de la cantidad de muertes por la pandemia ni de los millones de contagiados. No obstante es imposible soslayar que el gobierno de López Obrador se ha equivocado rotundamente en la estrategia para prevenir y atender la pandemia. Lo peor es que la obstinación de no querer corregir sigue dejando muchos muertos.

Las expectativas de que la pandemia ceda en el corto plazo, son desalentadoras. Los ciudadanos se han resistido a dejar sus actividades, ya sea por necesidad o porque simplemente no se les pega la gana. Mientras tanto, las cifras diarias de contagios y decesos son aterradoras, los enfermos saturaron los hospitales y las funerarias se quedaron sin ataúdes y los panteones sin fosas.

Con tal panorama, el abasto de la vacuna anticovid se tornó en una quimérica promesa gubernamental. Los beneficiados hasta la fecha con el ansiado biológico son muy pocos y el virus sigue cobrando víctimas. Aunque funcionarios se afanan por publicitar supuestas compras de vacunas, la realidad es que éstas no llegan ni en cantidad ni con la urgencia necesaria. Esto generó una profunda decepción social y derivó también en el rechazo a la Sputnik V rusa, cuyo proceso de desarrollo y elaboración, a decir de la comunidad científica en el mundo, deja mucho que desear.

El tiempo transcurre y en Palacio Nacional hay muchos errores y pocas vacunas. Nada que celebrar.

@BTU15

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