ANDARES POLÍTICOS: La descalificación de Cuauhtémoc Cárdenas a AMLO

Benjamín TORRES UBALLE

Conforme se aproxima el día en que Andrés Manuel López Obrador asuma formalmente el poder presidencial, comienzan a surgirle “piedritas” en el camino. Hasta hoy, lo que más se le ha complicado es el deseo de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

La abundante información surgida en las semanas recientes, permite suponer que su primer incumplimiento se daría precisamente en el inextricable asunto de la terminal aérea, pues todo parece alinearse en favor de que el magno proyecto aeroportuario continúe.

Otro de los temas espinosos para AMLO es el compromiso de cancelar la Reforma Educativa. En esto, el tabasqueño ya ha intentado matizar la oferta al manifestar que sólo se le realizarán correcciones en la parte laboral. Sin embargo, la disidencia magisterial no está de acuerdo con un ajuste cosmético, exigen que se abrogue. Por lo pronto, este viernes, maestros se manifestaron frente a la casa de transición del morenista para insistir en su demanda. La presión, irá in crescendo.

Pero los sofocones de López Obrador no se reducen a los anteriores. El mismo viernes se dio a conocer un documento del tres veces excandidato presidencial y referente de la izquierda mexicana, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien mediante un documento titulado “El nuevo gobierno y lo que sigue”, fustiga con extrema dureza al próximo mandatario mexicano.

De entrada, el hijo del “Tata” Lázaro Cárdenas, descalifica sin miramientos a don Andrés y su partido:

“Medios y analistas identifi­can a AMLO y Morena como “la izquierda mexicana”, aunque no hay elementos signi­ficativos en la propuesta política y en las prácticas e ideologías del conjunto de su futuro gabinete, que permitan caracterizarlos como tales”, le reprocha sin ambages.

En otra parte del escrito, el experimentado político refiere que “Pragmáticamente López Obrador ofreció seguridades al capital ­financiero, empresarios, medios de comunicación y gobernantes de turno, en virtud de lo cual los poderes económico, político y mediático matizaron el discurso confrontativo y descali­ficador en su contra, allanando camino”.

Las severas críticas de Cuauhtémoc Cárdenas –quizás porque no les dieron la dirección de Pemex, como se los hicieron creer- llamaron poderosamente la atención, máxime cuando su hijo, Lázaro Cárdenas Batel, fue nombrado apenas el martes pasado como el coordinador de asesores del gobierno de López Obrador, una de las posiciones más poderosas dentro del equipo presidencial. No obstante, eso no fue impedimento para las virulentas opiniones de Cárdenas.

Incluso, Cárdenas Solórzano, dentro de su exposición escrita, advierte: “No parece posible que se inicie un proceso de desmontaje de la hegemonía neoliberal para sustituirla por otra de corte popular, en favor de un país igualitario, justo, libre y soberano”, en cambio, asevera, “es probable que se inicie una etapa de adecuación del modelo, sin mayores cambios en su naturaleza y en las relaciones de poder”, señalamiento que va en contra de lo afirmado muchas ocasiones por AMLO, en el sentido de que con su llegada, el país va a cambiar para bien.

Respecto a lo que Cárdenas llama corporaciones mediáticas, a las cuales el ahora presidente electo confrontó y llegó a prodigarles una serie de epítetos en algún momento de su campaña presidencial –la formal y la no formal-, el ingeniero Cárdenas subraya que éstas se encuentran “debidamente representadas, han sido felicitadas por su comportamiento y tienen garantías de que su hegemonía cultural conservadora no será atacada. El cierre de campaña de Morena, en el Estadio Azteca, es un hito en la espectacularización de la política en manos televisivas y un refrendo de acuerdo”, reprocha en su análisis elaborado junto con sus colaboradores Carlos Lavore y Víctor García Zapata, presentado desde la plataforma Por México Hoy.

La omnipresente costumbre de subirse al carro del vencedor, es, asimismo, censurada por Cárdenas Solórzano: “Reconociendo el avance democrático, lo primero que sorprende es la enorme y desinhibida capacidad de adaptación de los poderes facticos a las nuevas circunstancias y también la respuesta magnánima de quien obtiene el triunfo y está dispuesto a olvidar todas las diferencias en aras de la convivencia pací­fica”. Como se ve, don Cuauhtémoc, tampoco está a favor del simplista “no voy a caer en la confrontación”, solo “amor y paz”, de López Obrador.

Y la crítica se profundiza cuando alerta de una de las decisiones más polémicas y cuestionadas tomadas por quien llegará a la titularidad del Ejecutivo federal el próximo 1 de diciembre: “Otras medidas pueden llevar a excesos centralistas, propios de un gobierno que controla los poderes ejecutivo y legislativo, como la creación de delegaciones federales únicas en los estados a manera de prefecturas designadas desde el centro que pueden marginar a las autoridades electas localmente y constituirse en el verdadero poder local”.

Finalmente, en el epílogo de una vasta y lapidaria crítica, que va en sentido contrario a la avalancha de lisonjas que en la actualidad recibe el nuevo “rey”; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano no duda en subrayar que “La enunciada “cuarta transformación” del país inicia con señales contradictorias, propias de una amalgama de intereses muchas veces contrapuestos”. Sí, no todos son halagos.

STATU QUO

Elba Esther Gordillo pasó de una mujer vilipendiada y exhibida públicamente, a mostrarse como la ex líder sindical soberbia, autoritaria y poderosa. La llegada de AMLO al plano presidencial la resucitó. A pesar de que fue exonerada por las leyes mexicanas, en el ánimo popular nadie cree en su inocencia y probidad. Su inmensa fortuna la delata, sus acciones también. Si busca cobrar venganza puede llevarse sorpresas desagradables. El apoyo de López Obrador no es absoluto.

@BTU15


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