Benjamín TORRES UBALLE
Otra vez la UNAM es el escenario de intereses perversos que pretenden desestabilizar a la máxima casa de estudios del país. Estudiantes de los CCH y de otros planteles de la Universidad Nacional fueron agredidos salvajemente el lunes pasado en la explanada de Rectoría cuando se manifestaban de forma pacífica. Hubo cuatro heridos, dos de ellos de gravedad que tuvieron que ser hospitalizados en el IMSS. El ataque fue planeado, según la Procuraduría capitalina y atribuido por el rector, Enrique Graue, a grupos porriles, al servicio de “intereses externos”.
Las preguntas son obligadas: ¿Cuáles son esos “intereses externos” a los que se refiere Graue?, y más, ¿de dónde provienen?, ¿quién o quiénes los patrocinan? En pocas palabras, quién es la mano que mece la cuna en la UNAM. Ya empezaron toda clase de conjeturas. Una de ellas es que pretenden tumbar al rector, porque es uno de los pocos que le han dicho no al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador en su deseo para que se abra la Universidad a todo mundo, lo cual resulta imposible, pues las instalaciones están al tope, además, ha exigido mayor presupuesto.
Esto sería muy grave si se confirma la suspicacia. La Universidad Nacional Autónoma de México es la institución pública educativa de mayor prestigio en México y goza de gran reconocimiento en el mundo. Es, asimismo, en infinidad de casos, la única opción para que miles de jóvenes mexicanos puedan acceder a estudios de calidad en forma gratuita y salgan de la pobreza y atraso, pero su nivel académico no puede pauperizarse a consecuencia de abrir las puertas de par en par.
Por ello, nadie debe pretender tomar como botín político a la UNAM, ni convertirla en arena para ejecutar traumas o vendettas políticas y personales; menos, cuando llegará pronto un nuevo gobierno y se acerca el dos de octubre, lo cual de ninguna manera es simple casualidad. Fuera las sucias manos de porros, narcos y depredadores de la UNAM, fue la consigna generalizada de alumnos, maestros, padres de familia y sociedad civil que participaron en la multitudinaria marcha del miércoles en el campus universitario, al sur de la Ciudad de México.
GERARDO NOROÑA Y SUS MAJADERÍAS
Execrable es como puede calificarse el comportamiento de Gerardo Fernández Noroña, diputado por el Partido del Trabajo (PT), en el recinto de San Lázaro. Este polémico personaje posee un enfermizo afán de protagonismo. Pero no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre.
La vergonzosa exhibición que regaló Noroña en la Cámara de Diputados durante la sesión de este martes, lo exhibe de cuerpo entero: un pendenciero proclive a vivir del dinero de los contribuyentes. Al agredir verbalmente al presidente de la Cámara baja, Porfirio Muñoz Ledo, bajo el fatuo pretexto de que el morenista acompañó en Palacio Nacional al presidente Peña Nieto, durante el mensaje que el mandatario dirigió con motivo del 6° Informe de Gobierno, el petista muestra su miseria.
Muy larga es la lista de escándalos de Fernández Noroña. Un personaje tan deleznable que ni Morena lo quiso incluir en sus candidaturas. Pero ahí está, colado de nueva cuenta en el marco perfecto para llevar a cabo sus dislates circenses, gracias a la anuencia y voracidad de ciertos mezquinos de la clase política. Ahora, merecidamente deberán aguantarlo durante tres años.
Cuando uno ve, como ciudadano y contribuyente, que obligadamente tiene que mantener a ‘políticos’ abyectos como el fino Noroña, viene la resistencia natural al pago de impuestos. La condena de la población ha sido prácticamente unánime en contra del exquisito don Gerardo y, además, no deja de preguntarse cuál será el deplorable show del día, del incordio sujeto. A ver si los ‘bravos’ legisladores morenistas pueden meterlo en cintura o tolerarán sus demenciales excesos.
EL PAPELÓN DE MORENA EN EL SENADO
Y hablando de morenistas, muy pronto enseñaron el cobre en el Senado. El martes pasado, el Pleno rechazó hasta en dos ocasiones, la licencia solicitada por el junior gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, para ausentarse de sus tareas legislativas y volver a “dirigir” los destinos de la entidad. Pero en un desaseado y muy cuestionado resquicio, se realizó una tercera votación, donde mágicamente, 88 senadores avalaron el dichoso permiso. Llama la atención que muchos de los legisladores que inicialmente votaron en contra, cambiaron su voto a favor. ¿No que no habría línea ni acuerdos?
Rápido se conoció el motivo de la autorización a Velasco, por cierto, defendida con histriónica vehemencia desde la tribuna por el coordinador de la bancada morenista, el expriista Ricardo Monreal. La misma tarde, luego de la licencia otorgada a Velasco Coello, se concretó la cesión de cinco diputados del PVEM a Morena en la Cámara de Diputados, con lo cual el partido de AMLO totaliza 252 legisladores alcanzando la mayoría absoluta, y con ello una serie de beneficios políticos.
Uno de los privilegios que le otorgaría la mayoría absoluta en San Lázaro a la fracción de Morena, es la de presidir la extremadamente poderosa Junta de Coordinación Política (Jucopo), durante el trienio de la legislatura, además de que ya tiene en su poder la presidencia de la Mesa Directiva. Así que finalmente no hay misterios con la votación registrada en la sede senatorial mediante la cual se otorgó la multicitada licencia a Manuelito Velasco. Lo que hay es lo de siempre: intereses, complicidades, demagogia y mucho engaño. Y esa película ya la vimos los mexicanos.
@BTU15
(Imagen: Facebook)
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