ANDARES POLÍTICOS: Los sistemáticos obuses al Presidente

Benjamín TORRES UBALLE

Si en algo ha sido exitoso Andrés Manuel López Obrador, ya como presidente, es en dividir a la sociedad mexicana. Gracias a sus diatribas, a la cotidiana descalificación, a las amenazas veladas y no veladas, la población quedó etiquetada en liberales y conservadores, en fifís y chairos.

Nada bueno resulta cuando se juntan la intolerancia, el populismo, la demagogia, los caprichos y la incapacidad. México, en su conjunto, atraviesa por una de las épocas más complicadas de la historia moderna. Literalmente venimos de más a menos. Nuestra economía y la de millones de ciudadanos están prácticamente colapsadas; hay un consenso entre los especialistas en materia económica, que la debacle del PIB-2020 se ubicará alrededor del 10%. Las familias resienten los efectos perniciosos.

Y son hechos cotidianos e incontrovertibles que retratan la gravedad del ambiente social, político y económico, al tiempo que muestran el barril de pólvora en el que estamos sentados tanto sociedad como gobierno. La confrontación, el hartazgo y un ánimo belicoso están a flor de piel en diversos sectores de quienes integran este esplendoroso país. Bastará una chispa para que inicie el fuego.

Con un presidente al que cada día se le complica más gobernar; con un bloque opositor que poco a poco se fue forjando en la sociedad y paradójicamente es alimentado por el propio mandatario con un desdén cuyo génesis se encuentra en una gigantesca soberbia, el campo de batalla está listo para que, de los insultos y bajezas en el ring en las benditas redes sociales, se pase a las agresiones físicas.

Desde luego que esto no extraña, si la belicosidad es virtud de la “estrategia política” en Palacio Nacional. Así, críticos y adversarios son lanzados a la hoguera pública cada que se atreven a juzgar las acciones del Ejecutivo, de sus incondicionales, aduladores y uno que otro hermano. Por imitación, servilismo o falta de inteligencia, no son pocos los fanáticos que siguen el mal ejemplo.

Es risible que en las esferas oficiales crean embustes como la peregrina afirmación de que vamos requete bien, que los 74 mil muertos por Covid-19 es desgracia menor, que debemos estar agradecidos porque los hospitales no se saturaron, y que con cinismo propio de gobiernos aldeanos menosprecien la terrible tragedia de los feminicidios y violencia hacia las mujeres y niños.

Resulta inadmisible y harto condenable, que el señor presidente se ría de las masacres en lugar de actuar de modo eficaz para evitarlas. La risita cínica, nerviosa, del pasado viernes durante la conferencia mañanera, exhibió a un López Obrador dubitativo sin argumentos para responder de manera categórica a los señalamientos de las muchas ejecuciones durante su gestión presidencial.

Por eso es que movimientos a los que pretendieron ignorar en la administración obradorista, comenzaron a crecer y salirse de los cálculos morenistas. Las protestas de padres de familia por la carencia de medicamentos para atender a niños con cáncer, están presentes desde el año pasado. La toma de instalaciones de la CNDH por familiares de víctimas de desaparición forzada, abuso sexual y asesinatos de mujeres se debe a la inacción y apatía de las autoridades en general, pero en especial, a la negligente Comisión encabezada por una negligente aún mayor: Rosario Piedra Ibarra.

Diversas protestas semanales en diferentes lugares de la República, a bordo de automóviles, también fueron desdeñadas y objeto de mofa, sin embargo, este sábado los integrantes del llamado Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAAA), bajaron de los autos para plantarse en la Avenida Juárez, luego de que el gobierno de la Ciudad de México les impidió avanzar hacia el Zócalo de la capital. En esto, sorprende la inusual “eficacia” de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, para ordenar contener con la fuerza pública a los inconformes, sobre todo, cuando hemos visto como anarquistas vandalizan, agreden y destruyen propiedad pública y privada con total impunidad.

Anclado en el pasado, López obrador hace tiempo que está siendo superado cada vez con mayor rapidez por “adversarios” “fifís” y “conservadores”. Lo están golpeando por distintos flancos. No es casual que tras el video de su hermano Pio recibiendo bolsas con efectivo, el Circo Lozoya quedó en el olvido de la verbosidad lopezobradorista; el tabasqueño acusó el efecto del obús.

Tampoco es casualidad que Carlos Loret de Mola –uno de los críticos más incisivos de AMLO- junto con “Brozo”, estén aplicados en grabar y difundir videos en el sitio latinus.us donde parodian, se burlan y critican ácidamente al presidente; a pesar del disgusto obradorista, el daño ahí queda.

Ni hablar del desplegado que la semana pasada firmaron más de 650 personajes de la cultura, política, academia, intelectualidad y algunos comunicadores fustigando a López Obrador porque “la libertad de expresión está bajo asedio en México” y lo acusan, además, “de propalar falsedades que siembran odio y división en la sociedad mexicana”.

Y el periódico Reforma sistemáticamente publica los yerros y mentiras en que incurre el jefe de Estado, así como las “conductas impropias” de sus subordinados. El enfrentamiento es total y el presidente no puede ocultar la ira que el trabajo del rotativo le provoca; mientras, éste se beneficia de la enorme y gratuita publicidad que recibe desde el templete palaciego.

Muchos obuses, muchos frentes abiertos.

@BTU15  

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