ANDARES POLÍTICOS: Malas semanas en Palacio Nacional

Benjamín TORRES UBALLE

Las semanas recientes registraron hechos muy relevantes en México. Por ejemplo, graves inundaciones en Tabasco, Chiapas y Veracruz, particularmente en la primera entidad, donde el gobierno no se portó a la altura de las circunstancias y el presidente López Obrador reconoció abiertamente que se afectó a los pobres, a los más vulnerables; esto indignó a la población.

Tabasco enfrenta el desdén de su paisano instalado en la silla presidencial quien tardó cuatro semanas en dirigirse al estado sólo para sobrevolar las zonas devastadas por las lluvias torrenciales, pero también debido a la inadecuada apertura de la presa Peñitas a cargo de la CFE, lo que enfrentó al gobernador Adán Augusto López y a Manuel Bartlett Díaz, director de la empresa pública.

En el tema de la pandemia por Covid-19, se rebasó la terrorífica cifra de 100 mil muertos luego de haber superado hace días el millón de contagios. Las cifras oficiales, sin embargo, están rodeadas de un fuerte aroma de mentiras. De acuerdo a estimaciones de expertos en diversas disciplinas, los números quedan cortos y los datos serían de al menos el doble. Es decir, existe claro subregistro.

Lo deleznable es que al frente de la estrategia para combatir al pernicioso SARS-CoV-2, el presidente López Obrador se empecina en mantener a un subsecretario de Salud, embustero, incapaz, extraviado y soberbio, como lo es Hugo López-Gatell. Este mediocre funcionario, apachado indebidamente por el mandatario, se convirtió en una ofensa para la sociedad con sus poses de vedete y sus erráticos pronósticos acerca de la pandemia. Sencillamente es una lastimosa rémora.

Justificaciones y berrinches puede haber muchos en Palacio Nacional para defender al ridículo López-Gatell, no obstante, la realidad es lapidaria: 100,823 defunciones aceptadas por el gobierno tienen colocado a México en el cuarto lugar mundial por decesos. Esto no se elimina con excusas fatuas, maquillando cifras, o culpando al pasado de un hecho que es presente y concreto.

Otro suceso que dominó el interés de la opinión pública en estos días fue el asunto del general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa durante la administración de Enrique Peña Nieto. La sorpresiva devolución a nuestro país del poderoso divisionario, tras una intensa presión de la cúpula castrense al jefe supremo de las fuerzas armadas, derivó en negociaciones del canciller Marcelo Ebrard con funcionarios del Departamento de Justicia de la unión americana que, ahora se sabe, incluyeron amenazas de las autoridades mexicanas de acotar la presencia de la DEA en México y otras agencias estadunidenses que desde hace tiempo operan en territorio nacional.

“México se ha comprometido a arrestar a un líder de un poderoso cártel del narcotráfico en virtud de un acuerdo con el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, para retirar los cargos de tráfico de drogas contra un exsecretario de Defensa mexicano”, señaló este sábado la agencia Reuters en su sitio web, citando a “una fuente de alto nivel del gobierno mexicano” (reut.rs/35TISoE). El líder referido, ha trascendido, sería Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, jefe máximo del poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación, la organización criminal número uno.

De confirmarse la versión, quedaría al descubierto el arreglo entre las autoridades de ambas naciones para liberar al general Cienfuegos, lo que hasta ahora ha sido negado de manera reiterada por López Obrador y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Más allá de las evidentes cuestiones políticas que rodean el caso, la colaboración en materia de narcotráfico y todo lo relacionado a ello, entraron por necesidad a una etapa de desconfianza mutua que, a querer o no, afectará las relaciones México-Estados Unidos. En ello, nuestro país podría ser el más afectado.

Por otra parte, el llamado movimiento FRENAAA, es una pequeñísima piedra en el zapato del presidente López Obrador que cada vez parece incomodarlo más. Quizás no es el número de quienes lo integran, sino la difusión que logra alcanzar en los medios de comunicación a través de sus plantones, marchas, mítines y declaraciones. En la protesta del sábado reciente en la Ciudad de México, unos siete mil integrantes del Frente Nacional anti-AMLO, volvieron a exigir la renuncia del tabasqueño y convocaron a un paro económico nacional para no pagar impuestos.

La tremenda inseguridad y violencia que prevalece en la república mexicana es otra variable que reprueba la gestión del gobierno morenista. Los asesinatos dolosos y ejecuciones son hechos cotidianos, los levantones no cesan, los atracos son cosa normal, los feminicidios siguen tiñendo de sangre a las familias y dejando una huella indeleble en las omisas autoridades. Pero también los bloqueos de las vías férreas, entre otras cosas, exhiben un Estado de derecho socavado.

No hay duda, con 1,532,606 delitos registrados de enero a octubre de este año (según el SESNSP), en Palacio Nacional no hay muchas cosas para presumir a pesar del insostenible triunfalismo y la visión paradisiaca que se estrella con una realidad lacerante donde millones de ciudadanos viven una profunda tragedia por las crisis sanitaria, económica y social que están lejos de terminar.

@BTU15  

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