ANDARES POLÍTICOS: Muchas vacunas, pero con aplicación electorera

Benjamín TORRES UBALLE

A sólo dos meses de que se realicen las elecciones más grandes, México han recibido 14 millones 675 mil 920 dosis de vacunas anticovid, según informes del canciller Marcelo Ebrard. De esos antígenos se han aplicado alrededor de 8 millones. La cifra representa aproximadamente 6.4% de la población total en la República, considerando el censo reciente del INEGI.

El proceso de vacunación, aunque se ha mejorado -principalmente en la Ciudad de México, que puede tomarse como ejemplo para el resto de las entidades-, es aún desesperadamente lento y atado a los claros intereses electorales de Palacio Nacional. La intromisión de los mal llamados servidores de la nación, es un ejemplo irrefutable de ello. La operación electorera está a la vista.

Pese a la alta aprobación que todavía conserva el presidente López Obrador, ésta ha venido disminuyendo gradualmente en los últimos meses. Pandemia y su medio millón de muertes, inseguridad, crisis económica, desempleo, alza de precios, feminicidios, polarización social e imposición de agresores sexuales en candidaturas de Morena a puestos de elección popular empezaron a cobrar factura al tabasqueño quien, no obstante, se resiste a corregir los yerros.

De acuerdo al Reporte de Gobernabilidad elaborado por Grupo de Economistas y Asociados (GEA) e Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), correspondiente a marzo del 2021, la aprobación a la gestión de López Obrador se ubicó en 50%, siete puntos porcentuales menos con respecto a noviembre y la desaprobación (43%) creció cuatro puntos. En cuanto a su credibilidad –su talón de Aquiles-, ha venido a menos pues sólo 13% le cree mucho y 30% no le cree nada, según el estudio.

Por supuesto que hay motivos suficientes para el desencanto hacia el trabajo del mandatario morenista. El país no se encuentra en mejor situación respecto a como lo recibió. Desde antes de que nos arrollará la pandemia los resultados fueron pésimos en seguridad -2019, el más violento-; mientras que la economía también reflejó las malas decisiones presidenciales al caer menos 0.1%.

No obstante, hoy el mayor lastre para el jefe del Ejecutivo lo constituye el medio millón de muertes ocasionado por la Covid-19. Pese a que oficialmente la administración obradorista reconoce sólo 204 mil 147 decesos, diversos especialistas señalan que dicha cantidad debe multiplicarse por el factor 2.5, lo que nos lleva a esos 500 mil fallecimientos. El enojo de las familias afectadas está a flor de piel y el inmenso disgusto es muy probable que se manifieste en las urnas el próximo 6 de junio.

Y López Obrador lo sabe a perfección: su popularidad no es necesariamente sinónimo de sufragios a favor de Morenas. Tan lo sabe, que su herramienta a la mano para evitar un fuerte descalabro electoral que lo llevara, entre otras cosas, a perder el control de la Cámara de Diputados, es la “venta” social de la vacuna en contra del Covid-19. Pero con una población hastiada por los efectos perniciosos de la pandemia, de la devastación en las finanzas familiares, atemorizada por la cada vez más grave violencia e inseguridad y la población más politizada, la estrategia oficial está en vilo.

Hay inconformidad de la gente. El reporte de GEA e ISA lo capta. En uno de sus rubros lo describe:

“Los impactos económicos y sociales de la pandemia son enormes: el ingreso de 54% de las familias se redujo mucho; redujeron su gasto de transporte, educación, renta, ropa, entretenimiento; 23% se gastó todos sus ahorros; 46% pidió prestado; 20% vendió bienes; 39% dejó de pagar algún crédito; 36% le pidió a otros miembros de la familia que no trabajaban que salieran a buscar trabajo, y más de medio millón intentaron, sin éxito, irse a Estados Unidos”.

El trabajo de Marcelo Ebrard para conseguir las vacunas anticovid ha sido eficaz, de ello no hay duda. Lamentablemente el ritmo para aplicarlas, subordinado a los mencionados propósitos electorales, no está a la misma altura. Esto en nada ayuda a recomponer la mala percepción que el pueblo bueno y sabio tiene de la administración obradorista que, en no pocos casos, ha estado plagada de incongruencias. Por ejemplo, Pío López Obrador, recibiendo dinero en efectivo; o José Ramón López Obrador, presumiendo sus vacaciones en el exclusivo Aspen, Colorado, Estados Unidos.

Desde luego que la aprobación de AMLO no es poca cosa, a pesar de que ha disminuido. Empero su nombre no aparecerá en la boleta de votación el 6 de junio y eso es una tremenda desventaja para Morena, este hecho se aúna a que 38% de los ciudadanos cree que no es bueno que el presidente tenga mayoría en el Congreso contra 33% que sí, conforme lo refiere el documento de GEA e ISA.

STATU QUO

En la Ciudad de México, en el centro de vacunación instalado por las autoridades capitalinas en el IPN, Unidad Zacatenco, la usuaria de Twitter, @aletopia, exhibió el pasado sábado, mediante un video en su cuenta, cómo una enfermera sólo fingió aplicar la vacuna anticovid a su tío, pues la jeringa no tenía liquido alguno (https://twitter.com/aletopia/status/1378398805230551045). Tras la acusación, que la supervisora consideró un “error”, aplicaron correctamente el antígeno correctamente al adulto mayor (https://twitter.com/aletopia/status/1378435771506569222). 

¿Cuántos engaños de esta clase se habrán originado ya en detrimento de los adultos mayores? El asunto no es menor y debe investigarse de manera exhaustiva. Nadie cree en un “error” aislado.

@BTU15

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