ANDARES POLÍTICOS: Obradolandia, donde todo y nada sucede

Benjamín TORRES UBALLE

En la realidad fantasiosa que se ha construido Andrés Manuel López Obrador, todo lo bueno sucede y nada malo existe, salvo en la perniciosa y malvada prensa crítica que insiste en destacarlo. Así, los mexicanos vivimos en una especie de paraíso terrenal, una afortunada bendición de obradolandia.

Dentro de esa realidad paralela, distinta a la de quienes habitan en la república mexicana, el presidente echa mano de una perversa artificiosidad para mentir y mentirse a sí mismo. La cantidad de ejemplos es vasta. En abril del 2020, aseguró que la pandemia de covid-19 estaba domada. Un embuste gigantesco; luego de tal afirmación hubo millones de contagios y miles de muertes que ubicaron a México por largo tiempo en el tercer lugar mundial por esa clase de fallecimientos.

También ofreció vender el avión presidencial y hasta se aventó la puntada de rifarlo pero sin que el premio fuera la aeronave, es decir, un sorteo del avión sin avión. Hoy, permanece en un hangar sin ser utilizado y costando a los contribuyentes una fortuna por el mantenimiento. Todo, por un capricho presidencial y sus rencores personales hacia gobiernos priistas, escuela donde se formó.

Igualmente, cuando afirmó que 109 fideicomisos y fondos estaban plagados de corrupción, ofreció mostrar las pruebas en diez días; han transcurrido más de siete meses y esto no ha sucedido, otro engaño. La constante es que el mandatario acusa sin demostrarlo. Es su sistema para enlodar a todos aquellos que osan diferir y criticar sus decisiones o para justificar sus arbitrarias decisiones.

Siendo candidato a la Presidencia, el tabasqueño señaló que si triunfaba, regresaría el Ejército a los cuarteles. Todos somos testigos de la burla. Las fuerzas armadas no fueron devueltas a donde deben estar, al contrario, han sido empoderadas como nunca antes, AMLO les ha dado prácticamente todo. Sobre ellas, López Obrador basa su confianza para que no haya “inconformidades” peligrosas.

No existe límite en la cauda de promesas y aseveraciones falaces que sin pudor alguno dispara cada mañana el jefe del Ejecutivo en su propaganda palatina. Se niega a reconocer que la inseguridad y violencia están a niveles nunca antes vistos. El primer año de su administración se convirtió en el más violento desde hace décadas. Para él ya no existen masacres en el territorio nacional, pero no es sino otra más de sus febriles alucinaciones, basta enterarse de las noticias para comprobar la infernal situación que prevalece en el país y que afecta cotidianamente a la sociedad entera.

Una de las peores ocurrencias de López Obrador, es recomendar abrazos y no balazos para combatir al crimen organizado; esto es la piedra angular de su fallida estrategia de seguridad. Por eso los criminales operan a sus anchas, se sienten cómodos para actuar en el marco de un gobierno obradorista permisivo que claudica ante los capos, como sucedió en el vergonzoso “culiacanazo”, o que envía mensajes de sumisión al ir a saludar de mano a la mamá de uno de ellos.

La exigencia de seguridad es la principal demanda social, incluso por delante de los apremios económicos y de la pandemia. No obstante, el señor presidente carece de la menor idea de cómo atenderla y los resultados están a la vista. Masacres, ejecuciones, secuestros, robos, extorsiones y cobros de piso están a la orden del día con un Estado de derecho erosionado al máximo. Empero al Jefe del Estado mexicano le parece que todo va bien, que la criminalidad va a la baja. Otra alucinación más. Para nadie es seguro estar en las calles, vamos, ni en los propios hogares.

Muestra de ello -de las innumerables que existen-, es la ejecución a pleno día del candidato de Movimiento Ciudadano a la Alcaldía de Cajeme, Sonora, Abel Murrieta. Del cual López Obrador, dice que puede ser responsable más no culpable. Pero el asesinato del también exprocurador de Sonora durante ocho años, es sólo la agresión más reciente con afanes de dominio del crimen organizado.

Datos de Etellekt Consultores, en su Cuarto Informe de Violencia Política en México 2021, muestra que del 7 de septiembre de 2020 al 30 de abril 2021, se dieron 476 agresiones a políticos, entre ellas, 79 homicidios dolosos. Detrás, están los cada vez más poderosos grupos del crimen organizado que deciden quien debe ocupar los puestos de elección popular. Ante la pasividad e inoperancia del gobierno obradorista, el control de los criminales se expande rápidamente en una suerte de gobierno paralelo que controla territorios, cobra “impuestos”, está metido en la política, y tiene sus propios ejércitos que son capaces de vencer a policías y fuerzas federales.

Así que para nada vamos requete bien, no somos tan felices como pregona López Obrador, más bien nos encontramos distantes del paraíso que sólo existe en la cabecita del presidente, quien posee mucha sagacidad para mentir, evadir responsabilidades, y delegar problemas, como es el caso del reciente accidente en el Metro de la Línea 12 del Metro en Ciudad de México, donde no se dignó visitar el lugar de la tragedia ni visitar a los heridos pues “no es su estilo”. Es cierto, su estilo son los mítines a modo y la veneración a su persona.

@BTU15

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