ANDARES POLÍTICOS: Requetecansados de tanta “pinche transa”

Benjamín TORRES UBALLE

Estamos hasta la madre…

Javier Sicilia

En la vorágine de insultos, descalificaciones, apodos, amenazas y cuanta anatema implícita se le ocurra pronunciar, el presidente López Obrador expulsó de su pecho -que no es bodega- el pasado jueves una verdad absoluta: “el pueblo se cansa de tanta pinche transa”. Incontrovertible por donde se le quiera ver la sentencia presidencial. La lucha anticorrupción es la bandera Obradorista.

Aquí hemos insistido en que no está a discusión la inteligencia y el olfato político de López Obrador. El tabasqueño es muy astuto. Semanas atrás hubo una baja significativa en la aprobación del trabajo que realiza el huésped de Palacio Nacional. La pésima forma en que su gobierno ha enfrentado las crisis sanitaria, económica y de inseguridad ha disgustado profundamente a un amplio sector social.

Consciente de ello y en el umbral del proceso electoral más grande del país, el mandatario decidió establecer una serie de distractores para intentar darle la vuelta a la caída en las encuestas. Así, vemos como se montó sin dilación el “Circo Lozoya” que permitió al exdirector de Pemex no pisar la cárcel ni ser exhibido ante los medios de comunicación, es más, el presidente casi todas las veces se refiere a Emilio Lozoya Austin en sus conferencias, como el señor Lozoya, lo cual no es casualidad.

En el entorno de las acusaciones del “señor Lozoya” se deprendió por puritita coincidencia, un video donde se observa a gente ligada al panista Francisco Domínguez, actual gobernador de Querétaro, recibiendo bolsas con efectivo, cuando se desempeñaba como senador de la República. El distractor funcionó en carambola de dos bandas: atrajo la atención de la opinión pública a tal asunto y le dio un cate muy severo a su principal opositor –quizás el único que le hace ruido-. AMLO recuperó el terreno perdido en las encuestas y nuevamente se ubica en 53% luego de caer a 47.5% en junio, según datos de Consulta Mitofsky. Los 60 mil muertos por la pandemia no lograron opacarlo.

Pero en el toma y daca político que prevalece en México, López Obrador recibió el mismo jueves 20, luego de su folclórica referencia a que el pueblo bueno está fatigado por las transas, respuesta de sus adversarios; ésta vino a través de un video publicado en el portal Latinus.us por el periodista Carlos Loret de Mola, uno de los comunicadores más incómodos para el régimen morenista.

En el video es posible ver al hermano menor del Presidente, Pío López Obrador, recibir efectivo de manos del David León Romero, hasta hace poco director de Protección Civil y en fechas recientes nombrado por AMLO para dirigir la nueva distribuidora de medicamentos del Estado.

Aunque el mandatario intentó restar importancia al hecho, la realidad es que se trata de uno de los actos que tanto ha criticado. Nadie cree en que la cantidad sea una bagatela, pues del video se infiere que hubo más entrega de dinero al pariente de AMLO. Se desconoce la cantidad total, pero esto no quita relevancia a la acción. Las explicaciones presidenciales son banales y nada creíbles.

Calificar a las transas dependiendo de quien las realice, no quita la intención ni el resultado de las mismas. Por ello, el presidente López Obrador no puede exonerar a priori a su hermanito Pio ni a David León. Nada de que así se financian las revoluciones, eso es una falacia. ¿O acaso él, cuando era aspirante a llegar al poder, pensaba hacerlo mediante una revolución? Las leyes no se aplican en función de los lazos sanguíneos, eso no lo hizo Benito Juárez, tampoco Francisco I. Madero.

Terminar con la corrupción no se da a través de discursos, se logra impartiendo sin distinción la ley, sin pretender engañar al pueblo bueno y sabio aparentando una honestidad que, en la práctica, dista mucho de aplicarse de manera contundente. La mancha ahí queda, a la vista de todo mundo. El acto es indefendible, aunque los abyectos y necios pretendan hacerlo con justificaciones ridículas.

No existe mexicano que esté en contra de terminar de una vez y para siempre con la corrupción de la nefasta clase política. Un cáncer que ha hecho daño incalculable a la ciudadanía desde tiempos ancestrales. Pero si la estrategia para hacerlo es de contentillo, de revanchas, de modo convenenciero, estará destinada irremediablemente al fracaso y estaremos ante una retórica que se repite una vez más como se ha hecho en cada sexenio, sin importar el color partidario.

La congruencia debe hablar por los actos gubernamentales en lugar de las inútiles horas de palabrería, de excusas, de repartir culpas. Hay mucho desencanto y frustración social. Sí, estamos cansados de tanta pinche transa, inseguridad, atraso, y pobreza, pero lo estamos más de políticos que están anclados en el pasado y carecen de visión para enterarse de que esta gran nación necesita de verdaderos líderes que conduzcan con eficacia a los 130 millones de habitantes y no sólo a la redituable clientela electoral. Claro que estamos cansados… estamos hasta la madre.

@BTU15

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