Benjamín TORRES UBALLE
Rosario Robles Berlanga y Jesús Murillo Karam tienen algo en común: ambos fueron beneficiarios del gobierno peñista. Una administración cuyo sello distintivo fue la profunda corrupción. En ese marco de inmensas corruptelas los dos funcionarios desempeñaron una labor muy cuestionada.
La también exjefa de Gobierno, con una enorme frivolidad en la Sedesol primero y posteriormente en la Sedatu, estuvo en el ojo del huracán por la llamada “Estafa Maestra” y por los efectos de ese latrocinio fue a parar a la cárcel donde permaneció tres años. La noche de este viernes la exfuncionaria fue puesta en libertad luego de que la Fiscalía General de la República solicitara al Juez de Control modificarle la medida cautelar de prisión preventiva justificada, pues “diversas enfermedades le aquejan y por motivo de su edad”, justificó la Fiscalía en un escueto comunicado.
Para la opinión pública y expertos en derecho, el encarcelamiento de Robles Berlanga fue a todas luces indebido, ya que los delitos imputados no ameritaban que llevara su proceso tras las rejas, debió ser en libertad. Pero el trasfondo, sabido por todo mundo, es claro. Se trata de una vendetta política y el respectivo cobro de facturas. “Chayito” fue objeto de los rencores de quien asegura que su fuerte no es la venganza. Más allá de la responsabilidad en el saqueo superior a los 7 mil millones de pesos, la arremetida en contra de Robles no es para aplicar la ley, sino un ajuste de cuentas.
Hasta hoy, ningún otro funcionario de primer nivel en la era peñista ha sido detenido por la “Estafa Maestra”. Un ejemplo de ello es que Emilio Zebadúa quien se desempeñó como oficial mayor con Rosario Robles en Sedesol y Sedatu no ha sido tocado, a pesar de que enfrenta acusaciones en su contra por delincuencia organizada, desvío de recursos y ejercicio indebido del servicio público. A cambio, algún empleado menor apareció como chivo expiatorio y otros fueron inhabilitados.
En extraña coincidencia, el juez que determinó la prisión preventiva como medida cautelar en agosto del 2019, se llama Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano “El señor de las ligas”, exhibido en video recibiendo un portafolio lleno de dinero del empresario argentino Carlos Ahumada. Por esto, el ideólogo Bejarano estuvo en prisión.
Sabido es que en política no existen las casualidades. Hoy Rosario está en libertad y ya no debe preocuparse, pues todo indica que el papel de víctima no servía más a los fines vengativos y mediáticos palatinos. Se requería un nuevo distractor y los misiles obradoristas apuntaron a un viejo priista distinguido, fueron entonces por el exprocurador general de la República, Jesús Murillo Karam a quien detuvieron este viernes afuera de su residencia en las Lomas de Chapultepec.
Acusado de desaparición forzada, tortura y contra la administración de justicia, en el caso “Ayotzinapa”, Murillo Karam, de 74 años de edad, parece otra cortina de humo para intentar ocultar los gravísimos problemas que el gobierno no puede solucionar. Con un país controlado en amplias zonas por los muchos grupos criminales sin que las autoridades tengan la menor idea de cómo enfrentarlos, la República asemeja una nación en guerra. Las últimas semanas el caos provocado por los cárteles ha quedado de manifiesto. Lo sucedido en Jalisco, Guanajuato, Ciudad Juárez, Tijuana, Zacatecas y Colima es muestra irrefutable de esa anarquía y de un estado de derecho roto.
Que en México hayan desaparecido 43 normalistas sin que hasta la fecha haya verdaderos culpables pagando por ello, es una vergüenza gigantesca y otra muestra de la exorbitante impunidad que prevalece en esta nación. No obstante es necesario destacar que de esa tragedia se han beneficiado muchos vivales, tanto económica como políticamente. Sin duda que el exprocurador debe ser investigado minuciosamente pero bajo el marco jurídico, no desde el sucio interés politiquero.
Cuando faltan 25 meses para que el presidente deje el cargo y menos de dos años para elegir al nuevo mandatario, la gestión actual que prometió transformar a México ha quedado a deber mucho. Seguridad, crecimiento económico, disminución de la pobreza, un sistema de salud público como el de Canadá o Dinamarca y regresar al Ejército a sus cuarteles, son algunas de las deudas.
Quizás a ello se debe que en Palacio Nacional hay urgencia por desviar la atención ciudadana hacia temas frívolos que en nada solucionan las preocupaciones cotidianas del “pueblo bueno”. Así el circo, ampliamente difundido –propósito fundamental de tal acto circense- de la liberación de la exsecretaria Rosario Robles y la aprehensión del exprocurador Murillo Karam, resultan inservibles para la población en general. Es más de lo mismo: espectáculo barato para la gente.
STATU QUO
Un juez federal en el Estado de México, a solicitud de la FGR, libró órdenes de aprehensión contra 20 mandos militares y personal de tropa del 27 y 41 batallones en la ciudad de Iguala, relacionados con la desaparición de los 43 normalistas.
Están acusados de delincuencia organizada, desaparición forzada, tortura, homicidio y delitos contra la administración de justicia. La pregunta es es cómo reaccionarán al interior de las fuerzas armadas si el gobierno de AMLO les ha dado prácticamente todo.
@BTU15
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