ANDARES POLÍTICOS: Vacunación electorera, candidato infame y una reforma frenada

Benjamín TORRES UBALLE

Transcurrió el tsunami femenino del 8M, al menos físicamente frente al “amurallado” Palacio Nacional, donde, a pesar de los malabares retóricos desde el templete presidencial, Andrés Manuel López Obrador quedó muy mal parado ante la población y la comunidad internacional por su patológico capricho de negarse a escuchar las exigencias de justicia y seguridad de las mujeres.

Empero los fuertes dolores de cabeza para el mandatario están muy distantes de concluir. Incluso, se amplían, según se ve. Apenas este miércoles, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificó las medidas cautelares a Morena determinadas previamente por el INE “por vincularse con el registro de beneficiarios de programas del gobierno federal, y el supuesto uso para su beneficio del programa de vacunación contra el COVID-19”. Un revés más que incómodo.

Y la medida de la Sala Superior del Tribunal Electoral no deja de sorprender, pues su presidente, José Luis Vargas Valdez, acusado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de irregularidades en sus declaraciones patrimoniales, ha mostrado amplia “docilidad” hacia el Ejecutivo federal. De ahí la “sorpresa” que pudiese derivar en un manotazo de López Obrador a Vargas Valdez.

Quizás la resolución del TEPJF no pudo ser en otro sentido, debido al descarado y burdo manejo electorero del gobierno federal en el plan de vacunación. Las protestas de la gente, a la que los mal llamados “servidores de la nación”, tomaba fotos y de sus credenciales de elector, aunada a la presión de los medios y partidos de oposición visibilizaron el abuso e inmoralidad.

Pero lo que más estragos causa en el ánimo autoritario y la aprobación del presidente López Obrador, es su enfrentamiento abierto e innecesario con las mujeres mexicanas que le han hecho ver su suerte como ningún otro sector de la sociedad. Ni la misma prensa, críticos, adversarios, empresarios, calificadoras y organismos defensores de derechos humanos lo habían puesto de modo tan vulnerable en el candelero, ni en el escrutinio de otras naciones alrededor del mundo.

Defender la indecente candidatura de un despreciable político acusado de agresiones sexuales, como lo es Félix Salgado Macedonio, representa no sólo el peor de los errores, sino una franca provocación y ofensa a las mujeres de México desde la investidura presidencial. El costo para Andrés Manuel López Obrador es, desde ya, incalculable. Los anhelos de trascender como uno de los mejores presidentes de México quedaron reducidos a simples quimeras. La misoginia no es útil.

Para colmo del inquilino palaciego, un juez federal ordenó suspender la reforma eléctrica promovida por López Obrador. Aunque el ordenamiento, publicado ayer, es de carácter provisional, demuestra que algo está sucediendo en el Poder Judicial, cuyos integrantes han sido sometidos por el Presidente desde las “mañaneras” mediante descalificaciones, amenazas veladas o abiertas.

López Obrador no está acostumbrado a que le lleven la contra. Pretende tener siempre la razón. Se ha erigido como el dueño de la verdad en muchos casos. Así que habrá que ver cómo reacciona ante las decisiones del TEPJF y del Poder Judicial en su conjunto. Veremos si arremete en contra de ellos y los tilda de enemigos de su gobierno, conservadores, jueces fifís o decide respeta la ley.

A propósito de los dichos y descalificaciones del tabasqueño, Luis Estrada, director de SPIN Taller de Comunicación Política, informó, a través de su cuenta de Twitter, que el presidente López Obrador acumula más de 45 mil “afirmaciones no verdaderas”; es decir, en palabras llanas, 45 mil mentiras a lo largo de sus conferencias matutinas desde que asumió al poder. En cada una de ellas, según el especialista, dice 81 embustes en cada una de ellas (bit.ly/2OgcPJW). La credibilidad se extingue.

Pocos dudan de que Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia con todo el capital necesario para llevar a cabo una transformación favorable de México, sin embargó, lo ha ido dilapidando rápidamente por su manía de regalar dinero de los contribuyentes a sus clientelas electorales, de tirarlo a la basura por meros berrinches, como fue el caso del aeropuerto de Texcoco, del avión presidencial – que hasta la fecha no ha sido vendido y sigue costando una fortuna- de construir una refinería en su tierra natal, cuya funcionalidad está en entredicho; también, por obsesionarseen la edificación del muy cuestionado aeropuerto en la Base Militar de Santa Lucía, o por el desarrollo del Tren Maya que ha sido objetado por comunidades indígenas y ambientalistas.

Claro que el ejercicio del poder desgasta, pero AMLO se ha esmerado en ello. Decisiones de mantener a un ineficiente y cínico Hugo López-Gatell al frente de la lucha pandémica, aun cuando nos acercamos a las 200 mil muertes, o proteger de manera enfermiza a Félix Salgado Macedonio, un presunto violador, e imaginarse complots y otra clase de telarañas para justificarlo, terminan por dinamitar a cualquier político, inclusive, al que presuma de cierta aprobación mayoritaria.

@BTU15 

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