CALEIDOSCOPIO: Morena, dinamita confianza

Guillermina GÓMORA ORDÓÑEZ

En menos de dos años el movimiento de la esperanza se convirtió en el gobierno de la desconfianza. Las preocupaciones sobre la suerte del país en 2020 transitan entre las tentaciones autoritarias de la 4T, las leyes a modo de Morena y la pandemia que “nos cayó como anillo al dedo”.

Las expectativas generadas entre ciudadanos y militantes morenistas, por la alternancia en el poder, caen como fichas de dominó. Los electores de la #4T, van de la decepción hasta el arrepentimiento de haber votado por un movimiento de izquierda que consideraban progresista y resultó retrógrado.

Bastaron sólo unos días luego de que Andrés Manuel López Obrador tomara posesión, para que se presentaran las primeras inconformidades. Integrantes del mundo del espectáculo, otrora apoyadores recalcitrantes de AMLO -como Daniel Giménez Cacho-, cuestionaron los recortes en el presupuesto de Cultura, el actor fustigó sin piedad la decisión del nuevo gobierno.

“No la conoce [la cultura], no va al teatro ni va al cine. No es una actividad de su vida ni la entiende”.

Otro arrepentido es Gael García Bernal; luego de la masacre sufrida por la familia LeBarón, explotó vía Twitter en contra de AMLO y su administración:

“Si no cambia el gobierno y @lopezobrador_ de narrativa para asumir sus responsabilidades ¿Para qué chingados votamos por ustedes? Más vale que asuman por completo su responsabilidad y hagan lo imposible para que esto no suceda más. Que se vuelva su mantra y su objetivo”.

También, el actor Diego Luna ha criticado varias veces las decisiones del gobierno de López Obrador, la más reciente fue la del decreto presidencial que permite a las Fuerzas Armadas realizar tareas de seguridad pública. En su cuenta de twitter posteó:

“La militarización de un país es una noticia aterradora. La seguridad pública no es tema de nuestro ejército o marina»

Además, criticó las conferencias mañaneras del presidente, afirmando que “se habla más de lo que se hace” y pareciera que el gobierno está “improvisando en el camino”.

Hace unos días, el periodista Jorge Zepeda Patterson, en su columna de opinión en el diario El País, consideró que, a pesar de continuar siendo fiel a su obsesión de beneficiar a los pobres y combatir la corrupción, el presidente Andrés Manuel López Obrador dejó de ser el hombre modesto y discreto que aparentaba. “[…] no ha traicionado sus banderas, pero en más de un sentido se ha traicionado a sí mismo”, afirmó.

Zepeda advierte: “Pelearse con las mujeres, con la prensa nacional y extranjera, con los ecologistas, con los inversionistas, con la parte de su Gabinete que no es servil e incondicional, con las clases medias, con intelectuales, científicos y artistas y un creciente etcétera, puede haber sido imprescindible para producir un cambio y eliminar privilegios y distorsiones.”

En efecto, la confrontación con quienes disienten de sus estrategias u opiniones se ha convertido en una constante que lo exhibe ante el México real y evidencia las malas decisiones de su gobierno en materia de seguridad, disminución de la pobreza, empleo y combate a la corrupción, mismos que lejos de haber mejorado se estancaron o empeoraron.

Y qué decir de lo que sucede en el Congreso con sus tentaciones autoritarias de las que hemos dado cuenta (https://bit.ly/2XtR7Cq). La más reciente de la bancada de Morena en  Cámara de Diputados, pretendía eliminar 44 fideicomisos para entregarle a  AMLO 91 mil millones de pesos.

Tuvieron que entrarle al quite el senador Ricardo Monreal; Guillermo del Toro; Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, para mandarla a la congeladora.

El servilismo de los legisladores morenistas no tiene límite a la hora de crear leyes para favorecer a sus “camaradas”. En la lista aparecen: “Ley Bonilla”, “Ley Taibo” y la más reciente, la “Ley Barbosa” que le permite el control de escuelas privadas.

Luis Miguel Barbosa, gobernador de Puebla, argumenta en su defensa: “las cosas ya cambiaron y no volverán a ser como antes, cuando recibían canonjías de los gobiernos”.

Otro signo de regresión, es la propuesta del dirigente de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar que busca modificar la Constitución para que “el INEGI entre sin ningún impedimento legal a revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de todas las personas”.

Ya entrados en gastos, la Secretaría de Energía publicó un decreto que frena inversión en energías limpias; de inmediato la Unión Europea y Canadá alertaron sobre el impacto negativo de la decisión y la incertidumbre en materia de inversiones.

Así las cosas, ¿dónde quedó la confianza en la #4Transformación? “¿Hay posibilidad de retorno?”, como cuestiona Zepeda Patterson, ante su convicción de que muchos de los mencionados desencuentros se originan por “[…] la soberbia. La simple y llana convicción de creerse que es más sabio que todos los demás, y ufanarse de ello con el aplauso de su caterva de zalameros”.

@guillegomora

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