CALEIDOSCOPIO: Morena, entre el legado y el poder

Guillermina GÓMORA ORDÓÑEZ

Morena cumple 15 años de existencia, el movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, aprovecha la ocasión para mostrar el músculo rumbo al 2027. Sin embargo, la paradoja es que el fundador no estará en la celebración y tampoco la presidenta de la República. Dos ausencias, mucho más elocuentes que cualquier discurso que pueda pronunciarse desde el escenario.

Dos ausencias que marcan la pauta, entre el legado y el poder real de la #4Transformación, en tiempos electorales, donde la batalla es cruenta entre sus líderes morales, fundadores y principales figuras. Dos ausencias cuyas presencias definen el resultado de las encuestas. Y marcan la ruta con sus aliados del PT y PVEM.

Al más puro estilo del partido hegemónico, López Obrador no necesita estar físicamente para ocupar el centro simbólico de la ceremonia. Morena sigue siendo, en buena medida, la obra política de su fundador. Él convirtió una organización inicialmente concebida como movimiento en una maquinaria electoral capaz de conquistar la Presidencia, la mayoría legislativa y una buena parte de los gobiernos estatales. 

El partido que nació alrededor de su liderazgo terminó convirtiéndose en la fuerza política dominante del país y aunque dice que “no es el poder tras le trono”, muchas decisiones llevan la marca de lo “que diga mi dedito”. Por ello, surge una pregunta: ¿puede Morena construir una identidad propia sin López Obrador?

Recordemos que uno de los mandamientos de la #4Transformación es: “El movimiento soy yo”, una retórica rentable que le funciona a AMLO a la hora de presionar a sus operadores políticos que buscan permanecer bajo su manto protector.

La inquietud no es menor. Un partido que presume haber dejado atrás el viejo régimen debería demostrar que también puede dejar atrás la dependencia de un liderazgo personal. Y, sin embargo, la figura de López Obrador continúa funcionando como referencia política, moral y electoral para buena parte de su militancia.

Andrés Manuel López Obrador, sigue punto de convergencia de las tribus, el caudillo que dirige su destino y hereda el poder a través del bastón de mando. Un juego de poder que incluye a sus partidos satélites a fin de mantener el control del Congreso Federal y los 23 estados que gobiernan. De la capacidad e inteligencia con la que actúen dependerá la estabilidad política del país en la elección de 2027.

Así las cosas, la ausencia de Sheinbaum, en el festejo de los 15 años, es todavía más significativa. Ricardo Monreal, coordinador parlamentario de Morena, advirtió hace tiempo que Morena y sus aliados enfrentarán un escenario electoral distinto en 2027, al señalar que la presidenta, no aparecerá en la boleta, como ocurrió en 2024.

Su llegada a Palacio Nacional demostró que el movimiento podía sobrevivir a la salida electoral de su fundador. Pero también abrió una disputa silenciosa: la de definir quién posee la legitimidad para interpretar y conducir la llamada #4Transformación, en la elección intermedia y de ahí al 2030 en el relevo presidencial.

Sheinbaum ha insistido en que es continuidad, no ruptura. Pero continuidad no significa necesariamente subordinación. Un gobierno puede reivindicar un legado y, al mismo tiempo, construir su propia identidad. 

El segundo piso de la #4Transformación que tanto se proclama necesita más que palabras; requiere de acciones concretas y resultados tangibles. La verdadera prueba de este gobierno vendrá en los próximos cuatro años. Sheinbaum tiene por delante la tarea de convertir sus promesas en realidades, de lo contrario, podría quedar en la historia como una presidenta de buenas intenciones, pero de escasos logros.

Celebrar 15 años es sencillo. Lo difícil es demostrar que una organización que prometía renovar la política mexicana corre ahora el riesgo clásico de todo partido hegemónico: sustituir la movilización social por la administración del poder.

Vericuentos

PVEM guiño a Harfuch

Muy adelantados y confiados andan en el Partido Verde Ecologista México (PVEM), luego de las cuatro candidaturas que les cedió Morena para 2027. Manuel Velasco, su coordinador en el Senado, destapó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, para la presidencial en 2030. El ex gobernador de Chiapas dijo que “es como el Pedro Infante de la política” y destacó los resultados obtenidos en materia de seguridad. Velasco, consideró que el desempeño de García Harfuch le ha permitido construir una presencia pública propia. Incluso recordó que el PVEM acompañó a Omar García Harfuch durante su campaña al Senado en 2024 y durante su aspiración a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. ¡Tómala!

Morenistas rebeldes

La unidad en Morena es un mito genial, citando al clásico. Prueba de ello, los brotes de descontento por la designación de candidaturas. La “Tía Tatis” (Tatiana Clouthier) acusa a Morena de “traición al movimiento” en Nuevo León y anunció la creación de su organización “Todos con Conciencia”. Otro inconforme es Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora de Guerrero, que ya se veía como su relevo.  Sin embargo, ni siquiera fue considerado para las encuestas. Ante el desaire, Salgado Macedonio reclamó a la dirigencia del partido: “no estaré, pero yo gano la encuesta” Y eso que ya se había tomado la foto con Beatriz Mójica. Vaya unidad y humanismo de la #4T. ¡Sopas!

@guillegomora


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