Guillermina GÓMORA ORDÓÑEZ
“El poder sin principios se vuelve arrogancia”, advirtió Claudia Sheinbaum y Rubén Rocha Moya, ex gobernador de Sinaloa, reculó en su necedad de regresar al cargo. El mensaje de la presidenta fue quirúrgico: “ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”. No necesitó mencionar a Rocha Moya. El destinatario estaba claro.
En el lenguaje del poder, cuando la presidenta evita nombrar al actor político para cuestionar públicamente su conducta, la omisión del nombre puede ser más contundente que cualquier acusación directa.
El intento de Rocha Moya terminó convertido en una radiografía del poder dentro de Morena: un gobernador que quiso recuperar el cargo por decisión propia, una presidenta que marcó distancia sin siquiera pronunciar su nombre y un partido que, con una rapidez inusual, dejó claro que nadie puede confundir una decisión personal con una decisión de Estado.
El problema de Rocha no era solamente su regreso. Era el modo, el momento y el contexto. Acusado por Estados Unidos de tener nexos con el Cártel de Sinaloa, decidió volver a la gubernatura sin notificarle a la presidenta y a su partido. El episodio colocó a la administración federal ante un hecho consumado y obligó a Palacio Nacional a reaccionar antes de que la decisión pudiera convertirse en una crisis mayor.
Hay decisiones políticas que revelan más de lo que sus protagonistas quisieran. En un régimen presidencialista como el mexicano, donde los gobernadores emanados del partido en el poder suelen mantener una relación estrecha con el centro, que la dirigencia nacional se apresure a deslindarse significa que Rocha Moya dejó de ser un activo político que Morena estuviera dispuesto a defender públicamente.
Rocha está solo, y eso resulta especialmente significativo por el contexto que rodea al ex gobernador. El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo ha señalado en acusaciones relacionadas con una presunta protección a “Los Chapitos”, una facción del Cártel de Sinaloa y lo involucra en el secuestro de Ismael “El Mayo Zambada”.
Más allá de las implicaciones jurídicas y de las responsabilidades que eventualmente deban acreditarse ante las instancias correspondientes, el señalamiento estadounidense convirtió cualquier movimiento político de Rocha en un asunto de dimensión nacional e internacional. Por eso su regreso no podía ser leído como un simple trámite administrativo.
En política, el momento importa tanto como la decisión. Y Rocha eligió uno de los peores momentos posibles para intentar recuperar el despacho: cuando el gobierno federal necesita transmitir control, coordinación y distancia frente a los señalamientos del Director de la DEA, que afirma: “hay funcionarios de alto nivel en México que trabajan con los cárteles”
Cole se refirió a la acusación dada a conocer en abril pasado contra 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos, incluyendo a Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza Cázares y el exsecretario de Seguridad de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, quien se entregó ya a la justicia estadounidense. El gobierno de Estados Unidos los acusa de conspirar para traficar drogas y proteger a la facción de «Los Chapitos» del cártel de Sinaloa, a cambio de sobornos.
El episodio deja una lección incómoda para Morena. El poder no solamente se ejerce tomando decisiones; también se ejerce estableciendo límites sobre quién puede tomarlas, cuándo y bajo qué condiciones.
En política, a veces una retirada explica mejor una derrota que cualquier discurso. Y la de Rocha Moya tuvo una particularidad: no fue la oposición la que lo hizo retroceder. Fue su propio movimiento político.
Así las cosas, Rocha Moya quiso convertir su retorno en un acto de autoridad. Terminó exhibiéndolo como un acto de aislamiento. La soledad del poder.
Vericuentos
Refuerzo legal para Ruffo
Una vez más, PAN y Somos México convocan a reforzar el apoyo para Ernesto Ruffo Appel, preso en el penal del Altiplano. Verónica Ruffo, hija del exgobernador de Baja California informó de la ampliación de la estrategia legal de su padre, por una investigación de la Fiscalía General de la República sobre presunto contrabando de combustible. La hija del panista reveló que su padre pidió a la presidenta Claudia Sheinbaum apegarse al marco constitucional “al margen de sus convicciones políticas” y ejercer el cargo “para todos los mexicanos”, tanto para quienes coinciden con su proyecto político como para quienes lo cuestionan. “Gobernar para todos no significa estar de acuerdo con todos”. Verónica Ruffo, compartió que, en su última visita, su padre le expresó una frase que la dejó “consternada”: “ya no hay república”. ¡Tómala!
Funcionarios del despojo CDMX
Para variar, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México confirmó que investiga a 14 funcionarios relacionados con casos de despojo en la capital, debido a presuntas omisiones o actos de corrupción. Sí, quienes deben proteger al ciudadano trabajan para las mafias que se apropian ilegalmente de casas y terrenos. La Fiscalía reveló que la “Unión Tepito”, el “Cártel de Tláhuac” y “Los Rodolfos” están involucrados en delitos de despojo en la CDMX. La fiscal general, Bertha Alcalde Luján, detalló que las autoridades tienen registro de cinco casos de despojo con violencia y 29 sin violencia en distintas alcaldías. ¡Uff!
@guillegomora
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