REDACCIÓN
Cumpliendo con una tradición que resiste a perderse, cientos de oaxaqueños participaron en el Jueves de Corpus, el cual está marcado por lo celestial y lo delicioso de las empanadas de piña, coco, lechecilla, cajeta, fresa, durazno, rompope, mango, capuchino. etc.
En esta fecha se recuerda la instauración de la Eucaristía del Señor en una dulce empanada tradicional.
En todo el país, la festividad de origen católico desarrolló festejos complementarios, uno de éstos es el Día de las Mulas en la capital mexicana; sin lugar a dudas la celebración más dulce es la que se realiza en esta entidad oaxaqueña.
Ha sido costumbre la celebración de esta festividad en algunos templos erigiendo un altar similar al de Jueves Santo y siete altares más dentro del templo, el atrio o el barrio, en memoria de los siete lugares en los que fue ultrajado Jesucristo antes de su pasión.
Empanadas de hojaldre, el dulce de coco, piña o lechecilla, se exhiben en las calles de la Verde Antequera desde temprana hora.
Los comerciantes coinciden que este día incrementa sus ventas, razón por la cual se instalarán docenas de puestos en diversos espacios de la ciudad.
Los mercados también exhiben estos productos tan característicos del Jueves de Corpus, pese a que muchos desconocen el significado delJueves de Corpus poco importa para que adquieran estos productos y se lleven a la boca es dulce tradicional.
Vendedores de este giro coinciden en que la gente acude a comprar los productos para celebrar el Jueves de Corpus y no pasar inadvertido este día.
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