COLUMNA DE CIPRIANO: La vida de acuerdo al presidente

Cipriano MIRAFLORES

Vivir de acuerdo a valores, principios, determinar prioridades de vida, estar vinculado a los valores prevalecientes o estar en contra de ellos y con plena autonomía elegir lo que se cree correcto, conveniente es un asunto personal.

Ningún poder político puede o debe imponer valores morales personales no así valores políticos, como los valores democráticos por ejemplo.

Esto viene a cuento por la insistencia del Presidente de la República por cuestionar seriamente los valores morales prevalecientes en las clases medias mexicanas.

Los motivos presidenciales pueden ser muy diversos, pero nada justifica su interés de imponer valores morales en las clases sociales, el principio es la libertad humana. Habría que recordar que solo en el régimen totalitario, despótico, sus gobernantes impusieron valores que pertenecen al individuo.

 Desde una perspectiva laica, muchos filósofos rechazan la idea de que la vida es intrínsecamente buena o valiosa. Por el contrario, piensan que a veces hay circunstancias en que es viable o preferible ponerle fin.  La idea de la vida buena, útil, pertenece a la autonomía del individuo.

Al tomar decisiones de este tipo, la autonomía del individuo suele ser primordial: normalmente se supone que cada persona está en la mejor posición para examinar el valor de su propia vida y, por lo tanto, decidir, en última instancia, si vale la pena seguir viviendo.

 Aunque la muerte se percibe como el peor de los males, Epicuro sostiene que: “no nos incumbe en absoluto, pues mientras vivimos, no ha llegado, y cuando llega, ya no vivimos”.

 Deberíamos vivir al máximo y con responsabilidad, sacando provecho de las oportunidades que esta nos ofrece y prestando más atención a lo que hacemos y menos a lo que nos queda por hacer.

Todo lo que somos está condicionado por los genes que heredamos de nuestros padres. La forma en que funcionamos y comportamos está determinada, hasta cierto punto, por la información codificada en el ADN, la molécula de la vida, situada dentro de las células que componen nuestro cuerpo. 

 El conocimiento en proceso de los procesos genéticos fue mejorado con el descubrimiento de técnicas que les permiten a los científicos manipular la información contenida en el ADN.

La capacidad de manipular o de ejercer influencia sobre aspectos como la inteligencia o la apariencia, abre la posibilidad de que los seres humanos “jueguen a ser Dios”, como nunca antes lo habían podido hacer.

 La clonación es uno de los avances científicos que habrá de suponer una posición moral del político, la necesidad de mayor información es un deber que no se puede soslayar.

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