Rosy RAMALES
Era la tarde del viernes diez de julio. Panistas, muchos de cepa, estaban sentados en torno de mesas redondas con manteles blancos y azules. Tomaban agua de Jamaica mientras esperaban el inicio de la comida con el senador Javier Corral Jurado, quien vino a la Ciudad de Oaxaca para recolectar las firmas exigidas como requisito para poder registrase como candidato a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN: El 10% del padrón nacional, que equivalen a 47 mil.
Es como arrancarle un suspiro al viento cuando las estructuras (nacional y estatales en su mayoría), han cargado dados hacia el delfín de Gustavo Madero: Ricardo Anaya. Sin embargo, Corral va caminando con su convocatoria a la rebelión de las bases para primero conseguir las firmas, luego competir, ganar y regresarle al Partido Acción Nacional (PAN) la esencia perdida de sus principios; con Javier cambiarían positivamente las cosas para el panismo.
Imaginé encontrar en la comida a Carlos Moreno Alcántara y séquito, y por lo menos a varios de los diputados locales como, por ejemplo, Gerardo García Henestroza; que son panistas con una perspectiva distinta a la ruta que el panismo oaxaqueño sigue guiado por un Comité Directivo Estatal (CDE) que no fue capaz ni siquiera de sostener la votación histórica del PAN, sino por el contrario, este partido se cayó del ánimo del electorado arañando apenas los cien mil votos. ¿Estarán con Anaya? ¿Entonces quieren seguir como están?
Bueno, Carlos Moreno es el Secretario de Vialidad y Transporte en el gabinete del gobernador Gabino Cué Monteagudo. Tal vez tenía demasiado trabajo arreglando líos de concesiones. ¿O su jefe no le dio permiso? En fin. Alejandra García Morlan era la única diputada local presente; de hecho al parecer ella encabeza el trabajo de apoyo a Javier Corral.
Serían acaso las 15:00 horas. Javier Corral compartía el presídium con Luis Andrés Esteva Melchor, Gerardo García Varela, Jordi Masdefiol, Alejandra y Alfredo Castillo Colmenares, a quien el maestro de ceremonias presentó como “ex candidato a gobernador”. Pero lo dijo de una manera tan chistosa que pareció que si lo estuviera destapando para el 2016. Jajajaja, soltaron la carcajada las y los panistas, algunos de los cuales bromeaban aludiendo “¡exxx candidato!”, así como diciendo “ya llovió”, hace mucho tiempo. Si mal no recordamos compitió con el entonces candidato del PRI, Diódoro Carrasco Altamirano, quien se fue a las filas del PAN cuando algunos mal agradecidos colaboradores lo traicionaron y pidieron su expulsión haciéndole el caldo gordo al scesor.
Gerardo dio la bienvenida a Corral. Luego Luis Andrés con mucho sentimiento habló de que el PAN ha perdido los principios que lo hicieron grande como partido político. Y a propósito del proceso interno, recordó sus tiempos de estudiante cuando en la universidad las directivas lanzaban convocatorias a las dos de la tarde para cerrarlas a las cuatro. Un símil al procedimiento de recolección de firmas para registrarse como candidato a la presidencia nacional del PAN. Tiene razón, es navegar contra corriente, además 47 mil firmas son muchas sobre todo cuando los padrones están inflados.
Morlan cerró la ronda de intervenciones, para luego cederle el micrófono a Javier Corral, quien, por cierto, lleva militando en el PAN desde 1982, mientras Anaya desde el 2000. ¡Con razón! Es de la generación del neopanismo que no le costó trabajo hacer camino, sino llegó a la mesa puesta.
RECUPERAR EL RESPETO A LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
Los panistas asistentes a la comida, quienes seguían tomando agua de jamaica, centraron toda su atención para escuchar al senador Corral, quien empezó hablando de su aspiración de presidir el CEN del PAN, aspiración que abriga desde muy temprana edad, desde cuando vio a los panistas ilustres que lo aportaron todo por este partido y por el país, lo que hizo que Acción Nacional “era un referente de la ética política en México y opción ciudadana”.
Y en ese contexto, dijo: “Somos de ese talante, estamos acostumbrados a remar contra corriente. México y Oaxaca necesitan al PAN renovado. El PAN necesita recuperarse así mismo para poder recurrir en auxilio del país. La regresión autoritaria del país necesita del rescate del PAN. Nuestro partido político que nació para civilizar a la política, está desdibujado. La gente ha dejado de creer en el PAN. Se enfrenta uno en la calle con eso que todos son iguales. ¡Por usted si voto, pero por esos del PAN, no.”
Luego francamente enunció las razones del por qué el declive de Acción Nacional: “El PAN ha dejado impunes conductas de militantes. Nos hemos hecho de la vista gorda y eso la gente lo ve.”
Y quizá por eso, luego Corral refirió el resultado de las elecciones del pasado 7 de junio: “Tuvimos la más baja votación en los últimos 25 años. Perdimos Sonora (donde imperó la corrupción), perdimos Nuevo León, donde hubo un mensaje clarísimo de la gente: ‘O los partidos retoman el rumbo o tomamos otro cause’. No se diga Jalisco, con ese doloroso tercer lugar. Debemos analizar los resultados. ¡Basta de eufemismos verbales, basta de andarnos por las ramas, basta de decir que no estuvimos tan mal!”
Luego enunció el remedio: “Necesitamos un cambio profundo que nos libere de varias cosas. Necesitamos que los militantes como personas vuelvan a ser el eje, no la onda grupera. Necesitamos recuperar el respeto a la dignidad de la persona humana; ahí está la clave. Los grupos hablan a nombre de los militantes, hacen acuerdos, se reparten las posiciones y se pelean el presupuesto de las campañas, y quienes tienen relación con el gobierno tratan de sacar tajada”.
Y soltó de manera muy cierta: “¡No les dulce el PAN, porque no lo sienten, y no les dulce México. Son muy buenos para ganar internamente, pero sin una base social para conectar con la gente. Necesitamos retomar la formación doctrinaria. Necesitamos deponer las conveniencias y anteponer las convicciones. Miren, la gente no le perdona al PRI la inexperiencia, y al PAN lo que no le perdona es la corrupción. Necesitamos recuperar la rebeldía panista contra la línea mal cargada.”
Javier Corral concluyó su mensaje a la militancia reunida en un restaurante pequeño, pero tan acogedor como la solidaridad del panismo congregado ahí en torno al senador. Lo ovacionaron incansablemente.
Luego, los organizadores ordenaron servir la comida muy apropiada en el mes de la Guelaguetza: Tortillas tlayudas con asiento con mucho quesillo, salsa roja, guacamole, chepiches, chiles de agua asados, etc.
Mientras saboreaban la comida, un militante de la Sierra dedicó un corrido compuesto por él a Corral Jurado: “De Chihuahua es un gran gallo, del que yo les voy a hablar…Por 30 años militante del Partido Acción Nacional; el que busca su rescate se llama Javier Corral…Que Javier tome las riendas y otro gallo cantará.”
El senador se mostró muy contento, aplaudió prolongadamente. Y mientras degustaba su tlayuda, algunos militantes, hombres y mujeres, le expusieron problemas encontrados en sus lugares de origen. Por ejemplo, una panista de Huajuapan narró la vergüenza de los mil 200 votos que obtuvo el PAN en la cuna del panismo oaxaqueño y bastión emblemático nacional. Narró también como la estructura del gobierno municipal, en manos de un panista, anda trabajando para recolectar firmas para Anaya.
Y así sucesivamente, se escucharon muchas quejas. Al final de la comida, los y las panistas se tomaron la foto del recuerdo con Corral, de manera conjunta y luego se disputaban el lugar para tomarse la foto en lo individual.
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