Rosy RAMALES
“¡No queremos borrachos!”, espetó la diputada priista María Luisa Matus Fuentes a todo pulmón desde la mesa del presídium de la Directiva del Congreso del Estado. Y es que las diputadas y diputados coalicionistas de las bancadas del PRD y del PAN, así como diputados sin fracción parlamentaria regresaron con “aliento alcohólico” de la comida que tuvieron con el gobernador Gabino Cué Monteagudo, según acusaban los priistas.
Eran alrededor de las 22:30 horas del jueves nueve de julio. Una hora y media antes de vencer el plazo constitucional para aprobar, promulgar y publicar la ley secundaria electoral para las próximas elecciones de Gobernador de Oaxaca, diputados locales y concejales a los ayuntamientos.
“¡Dictamen, dictamen, dictamen!”, coreaban las y los diputados de la bancada del PRI, quienes en su mayoría prácticamente tomaron la tribuna. Carmelita Ricárdez, paseándose por el área de las curules, a gritos acusaba que no conocían el dictamen, que los coalicionistas no lo habían socializado con ellos de forma oficial. Acusaba: “¡Ustedes quieren aprobar una reforma electoral donde le están quitando autonomía al órgano electoral…ese dictamen ni lo conocemos ni tiene la firma de los integrantes de las comisiones!”
“¡No lo queremos en disco, lo queremos impreso!”, decía la diputada Emilia García. Quizá los y las priistas temían que los coalicionistas los chamaquearan de nuevo: El 30 de junio, cuando aprobaron la reforma constitucional electoral, consintieron obviar la lectura del dictamen y aceptaron el dictamen en disco. Y les metieron gol: Dicen que en el Periódico Oficial aparece publicado un decreto distinto al aprobado, y ni cómo probar, salvo que el Oficial Mayor, Juan Enrique Lira, tenga acuse.
“¡No vamos a permitir que se comenta otra traición al pueblo de Oaxaca!”, continuaba María Luisa apoderada del micrófono. (La traición anterior fue la aprobación de la reforma constitucional y de la deuda de 2 mil 400 millones de pesos, por unanimidad, incluido el voto de la bancada priista). “¡No vamos a permitir que se instale está sesión si antes no nos entregan el dictamen!”, insistía María Luisa.
En cuestión de segundos, el Recinto pasó del espacio propicio para el debate, a mercado con locatarios engallados en dos bandos. Los coalicionistas también gritaban: “¡Ese es el PRI de siempre, que solo vela por sus intereses!” Gerardo García Henestroza lo decía parado en el área de las curules y señalando a los rebeldes. Y otros dos panistas, Víctor Cruz y Sergio Barroso, desde sus curules.
“Diputado, ¿por qué vienen ustedes tomados?”, reporteros preguntaron a Jaime Bolaños, quien, pálido de lo enojado, dijo: “¡Los tomados son ellos, miren cómo han tomado la tribuna!” “¿Por qué no les quieren dar el dictamen?”, se indagó. “Sí se les entregó desde la tarde”, aseguró Bolaños cerca del galerías.
En tanto, la presidenta de la Mesa Directiva, la panista Leslie Jiménez Valencia, sentada en su lugar, intentaba pasar lista de asistencia, pero la diputada Rosalía Palma y el diputado Fredy Gil, ambos del PRI, le arrebataban la lista de las manos, alguien más jaló los cables del micrófono y la campanilla. Entonces, la coordinadora de la bancada del PAN, Natividad Díaz, pasó otra lista a Leslie, con la cual intentó seguir pasando lista flanqueada por Zonia López, su compañera de bancada, y de diputadas del PRD, entre ellas Vilma, quienes quitaban los manotazos de los priistas.
“¡Dictamen, dictamen, dictamen!”, seguían los priistas entre chiflidos de los coalicionistas y aplausos de sus compañeros de bancada cuando Fredy arrebató la lista de asistencia. Víctor Cruz, desde su curul, pedía debatir. En eso, del lado izquierdo del Recinto empezó a salir una nube de gas lacrimógeno que inundó el espacio, mientras el diputado Manuel Pérez Morales y otros decían: “¡Cobardes, cobardes!”
Carmelita solicitaba desde su curul: “Pido al Notario Público que está presente que tome nota de los hechos”.
Los priistas acusaron a los coalicionistas de haber ordenando al personal del Congreso echar el gas. Y los coalicionistas a los priistas. En medio de la nube de gas lacrimógeno, los coalicionistas salieron del Recinto y se apearon a toda prisa hacia la sala de juntas de la fracción parlamentaria del PRD, la cual habilitaron como Recinto alterno para realizar la sesión extraordinaria y aprobar el dictamen de la ley secundaria electoral.
En tanto, los diputados priistas permanecieron arremolinados cerca de la puerta lateral derecha del Recinto. Las diputadas Carmelita Ricárdez, Lilia Mendoza y Emilia Guzmán, así como el coordinador de la bancada priista, Alejandro Avilés, discutían, aunque de forma amigable, con el diputado Ericel Gómez Nucamendi, del MC, quien intentaba mediar y calmar el lío.
Carmelita decía: “Los diputados del PAN y del PRD prefirieron ir a comer con el gobernador en lugar de estar discutiendo el dictamen con nosotros”. María Luisa refería: “Si nos van a mayoritear, que lo hagan, pero cuando menos queremos conocer el dictamen”. Avilés comentaba a Ericel: “A las 9 de la mañana tuvimos la reunión de comisiones, nos dijeron: ‘La vamos a sacar por mayoría”.
El diputado Manuel Pérez Morales también andaba en el Recinto, hablando con diputados.
Las diputadas y los diputados de la bancada del PRI instalaban la sesión en el Recinto. Ante la ausencia de la Presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, María Luisa en su calidad de Vicepresidenta instruyó a la secretaría pasar lista de asistencia, y declaró suspendida la sesión por falta de quórum, por lo cual “no se pudo aprobar” el dictamen de la ley secundaria.
Mientras, en la sala de juntas de la bancada del PRD, sentados en torno a la amplia mesa rectangular, los coalicionistas también instalaron la sesión. El diputado independiente, Jefte Méndez, a pasos agigantados se integró a la misma. Dispensaron las lecturas. Y en cuestión de minutos, la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso, Leslie Jiménez, declaraba aprobado el decreto en lo particular y en lo general, con 22 votos a favor, por el cual se crea la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca. Sonó la campanilla cuando faltaban como 15 minutos para la 24:00 horas del jueves nueve de julio, término del plazo para la existencia de dicha ley secundaria.
El Oficial Mayor no se vio en la sesión de los coalicionistas.
Contaron los votos de las bancadas del PAN y del PRD, que en total son 19; pero dicen que por razones de salud no asistió Anselmo Ortiz (no me percaté de ello), entonces serían 18, más los votos de los diputados del PUP y del PT, más el voto de Jefté, serían 21 votos. Quien sabe en qué momento subirían los diputados Manuel (PSD) y Ericel (MC), o si no subieron, para la aprobación del dictamen con la votación válida, de la mitad más uno del total de los 42. Había mucho alboroto en los pasillos, guarda espaldas por donde sea. Lo que contará es el dictamen mínimo firmado por 22 diputados.
LO OCURRIDO ANTES DE LAS SESIONES
Al medio día de este jueves nueve de julio, la diputada panista Natividad Díaz Jiménez llegó al Palacio Legislativo, se detuvo en el vestíbulo del edificio principal a saludar a reporteros de la fuente, a quienes comentaba su indignación por la exclusión del Jarabe Ejuteco en las presentaciones de la Guelaguetza.
En ese momento, la presidenta de la Mesa Directiva, Leslie Jiménez, se dirigía al elevador. Natividad le preguntó a qué hora iniciaría la sesión. “A las seis de la tarde”, respondió su compañera de bancada. Natividad lucía vestido verde agua y bien arreglada. Venía de la graduación de su hija.
Por disposición de los mismos diputados y diputadas la sesión se convoca para las 11:00 horas, pero en el uso y costumbre legislativo inicia después. La ausencia en su mayoría de ellas y de ellos brillaba en el Congreso del Estado. Había pocos. Proveniente del estacionamiento, el diputado Sergio López atravesó el patio central. Los integrantes de la Junta de Coordinación Política tendrían una reunión para discutir algunos temas sin consenso, según trascendió.
Al medio día, radio pasillo anunció que los diputados y diputadas “coalicionistas” (PAN, PRD y otros) tenían en su agenda una comida con el Gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo. Una de las razones por las cuales pasaron la sesión a las seis de la tarde.
Serían acaso las 15:00 horas cuando llegaron dos consejeros del Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPC), Gerardo García Marroquín y Filiberto Chávez Méndez. Entraron a la biblioteca donde Cipriano Flores Cruz terminaba de leer un libro sobre Benito Juárez. Se saludaron amablemente y acordaron ir a comer. Regresaron más tarde, acaparando cómodos sillones de la biblioteca, donde, por cierto, la encargada es una persona muy amable. Oscurecía cuando a la plática de ellos se unió Anabel, la directora del Instituto de la Mujer Oaxaqueña. Los consejeros decidieron retirarse entrada la noche.
Dispersas en las instalaciones del Congreso, aguardaban varias personas con interés en el tema electoral. Luis Miguel Santibañez, secretario particular del Consejero Presidente del IEEPCO, se entretenía platicando con sus conocidos. Incluso, él y Calleja estuvieron muy pendientes de la sesión.
18:00 horas. Diputadas y diputados del PRI empezaron a concentrarse en el Recinto. Luego salieron y en círculos platicaban en el patio central, junto a la escalera. Ahí estaba también el del PVEM, Carlos Vera Vidal, y en algún momento, la diputada perredista Juanita Cruz, quien vestía traje sastre negro. Las priistas lucían ropa regional; María Luisa Matus portaba preciosa enagua verde y huipil istmeño.
“¿Qué, habrá sesión?”, preguntamos a Juan José Moreno Sada, con su eterno saco de cuadritos. “Eso estamos esperando”, dijo mirando a Vera Vidal. Comentaron algunos temas complejos. Uno de ellos quiso saber la opinión sobre la reforma constitucional en materia político electoral aprobada por el pleno el pasado 30 de junio. “Bien en muchos temas, en otros no; pero la verdad ustedes (la bancada del PRI) dieron las nachas por nada”.
Ambos hicieron cara como de “sí, caray”. “Y mira, eso de la residencia efectiva es relativo. ¿Quién se opone al Presidente Peña? ¡El presidente va a decidir!”, refirió Sada (palabras más, palabras menos) en alusión al candidato del PRI a Gobernador de Oaxaca. “Uy, ¿se imagina cuántos aspirantes a candidatos independientes habrá con residencia de 3 años?”, comentamos. Vera agregó: “Eso estábamos comentando hace rato”. Alguien sacó a colación el tema de las candidaturas comunes, entonces Sada apresuró: “Si nos atontamos nos van a dejar sin nada”. Y ambos sonrieron.
“Oiga, ¿y es cierto que les dieron varios millones de pesos por aprobar la reforma constitucional?”, preguntamos a Sada, quien lo negó. Vera apresuró: “A mí no”. “Pues reclamen”, bromeamos.
Poco más tarde, llegó el diputado Gerardo García Henestroza, presidente de la Comisión Permanente de Administración de Justicia, responsable de la elaboración del dictamen de la ley secundaria. “El dictamen ya está”, aseguró el panista a pregunta expresa mientras saludaba a un grupo de diputados y diputadas priistas aglutinados en la explanada de la sede legislativa, entre quienes se encontraban Sada, Martha Alicia Escamilla y Lilia Mendoza Cruz, además del diputado del PVEM.
“Nada más revisamos dos temas y ya”, dijo García Henestroza, a quien Martha Alicia preguntó: “Entonces, ¿me da tiempo ir a tomar un cafecito?” Iría al restaurante ubicado casi al dar la vuelta hacia el camino a la sede legislativa. Henestroza se encaminó hacia la su oficina.
“Pues si dan las ocho y no empieza, yo me voy”, anunció Sada al grupo.
En tanto, en los corrillos trascendía que después de la comida los coalicionistas estaban pensando en modificar varios temas. En realidad, entre priistas y coalicionistas no había consenso en la reglamentación de candidaturas comunes, paridad de género, terminación anticipada del mandato de ayuntamientos por sistemas normativos internos, y en las facultades del Consejero Presidente del Consejo General del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), los coalicionistas pretendían acotarlas.
“¿Y qué pasaría si no se aprueba la ley secundaria?”, preguntó Sada a sus interlocutores, uno de ellos contestó: “Aplicaría la vigente en lo que no se oponga a la general y a la constitucional aprobada por ustedes”. “Creo que quedaría mejor que el chilaque que estamos haciendo”, dijo Sada con toda franqueza.
Los coalicionistas y algunas diputadas y diputados priistas se encerraron a discutir los puntos sin consenso, según comentaron mismos legisladores. Dicen que los priistas se levantaban a cada rato de la mesa, que Carmelita gritaba y rompía plática. Se filtró que la intensión de los priistas era reventar la sesión, llevar las cosas hasta el límite del plazo para evitar la aprobación de la reforma secundaria.
Su mayor molestia tenía su origen en que en el Periódico Oficial apareció publicada una reforma constitucional distinta a la que ellos pactaron y aprobaron, pero ni enterados estuvieron de lo aprobado porque consintieron obviar la lectura del dictamen. Por eso proponían aprobar una fe de erratas para sustituir párrafos completos, cuando la fe es para corregir errores menores como, por ejemplo, fallas de dedos.
22:00 horas. Los diputados y diputadas priistas empezaron a concentrarse en el Recinto Legislativo. Después llegaron los coalicionistas. El diputado Manuel Pérez y Jefte se metieron al baño; éste salió luego. Manuel tardó, quien sabe si tenía diarrea o se lavaba la boca para borrar toda huella de la comida con el gobernador.
Para entonces, los priistas prácticamente se habían apoderado de la tribuna, mientras la presidenta de la Mesa Directiva intentaba pasar lista. Y ahí empezó el jaloneo, que terminó en dos sesiones y gas lacrimógeno por todos lados.
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