Rosy RAMALES
Tantas especulaciones hay siempre cuando el cuadro de determinado partido político renuncia a éste. El caso más reciente local es el de Mariana Benítez Tiburcio, quien no hace mucho defendía al PRI a capa y espada; partido en el cual militó durante más de 15 años según manifestó en su comunicado donde dio a conocer su renuncia.
Hoy ya es público también su probable respaldo a Claudia Sheinbaum Pardo, aspirante de Morena a la Presidencia de la República. Aunque en su comunicado no lo precisó, solo dijo que seguiría impulsando la lucha de las mujeres.
Entonces militando ya en un partido, como el PRI, lo lógico habría sido respaldar a la otra Claudia, a Ruiz Massieu, o a Beatriz Paredes Rangel; dos mujeres priistas que nada le piden a Sheinbaum en cuanto a talento, experiencia y tablas políticas.
¿Por qué dimitir y respaldar a una militante de otro partido cuando miles de mujeres priistas le dieron el respaldo al PRI para que ella fuese diputada federal y diputada local? ¿Será que el respaldo al género tiene qué ver con ir a la segura, más nunca cuando el panorama pinta adverso?
Claro, en nuestro país se goza de la libertad de afiliación política. Por lo tanto, Mariana Benítez está en su derecho de afiliarse y desafiliarse. Además, tiene libertad de respaldar a las mujeres que ella quiera en razón de cualquier circunstancia.
Por cierto, en corrillos políticos dicen que Mariana Benítez habría ofrecido respaldar a Claudia Sheinbaum mediante una red de mujeres. ¿Será la organización 50+1? ¿O se daría a la tarea de organizar otra red de mujeres, una exprofeso para apoyar a la actual Jefa de Gobierno de la Ciudad de México?
Sería lo prudente y lo honesto, considerando que varias o muchas de las mujeres de 50+1 son militantes de diferentes partidos políticos, exfuncionarias, diputadas y hasta integrantes de órganos electorales, entonces quien sabe si estén de acuerdo en que de repente la organización sea de respaldo para una aspirante presidencial, ya sea Claudia Sheinbaum u otra.
Ah, porque eso sí, en 50+1 la mayoría son mujeres empoderadas. Las mujeres sin cargo público, político, empresarial, o sin cierto rango de reconocimiento social, son las menos.
Mariana Benítez es una mujer sui géneris. Talentosa, inteligente, audaz, astuta, pero tiende más al beneficio personal que social. Quizá por lo mismo es más mediática que de territorio. Incluso, es rencorosa y hasta poco solidaria con el género cuando está de por medio su carrera política.
Por cierto, el respaldo al proyecto morenista puede quitarle de los hombros cualquier peso relacionado con el caso Ayotzinapa.
Los trascendidos de que se salió del PRI para apoyar a Claudia Sheinbaum y que por ese solo hecho, Morena y la cúpula morenista (nacional y local) la van a poner en un nicho y a proporcionar todo lo necesario para la red de mujeres, ya puso en alerta a mujeres morenistas que no están dispuestas a ceder nada.
Eso según corrillos políticos.
Habría que esperar. Quizá es mera especulación eso de la red de mujeres ofrecida por Mariana Benítez, porque su base social no es de grandes dimensiones. Además, la clase social con la cual se identifica tampoco se identifica con la izquierda. Entonces la red sería un espejismo.
En fin, veremos qué pasa. La misma Mariana Benítez irá despejando dudas, conjeturas, al paso de los días.
Ah, dicen que Ana Vázquez Colmenares puede que siga a Mariana.
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Correo: rosyrama@hotmail.com
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