CRÓNICA EXPRÉS: Alejandro Murat y los municipios frente al COVID-19

Rosy RAMALES

De manera general, el gobernador Alejandro Murat Hinojosa hasta el momento lleva una buena conducción de las tareas relacionadas con la pandemia COVID-19, con todo y las carencias en infraestructura hospitalaria suficiente y equipo médico adecuado.

Las carencias se resentirán cuando se dispare el número de personas contagiadas y empiecen a saturarse los hospitales destinados a la atención de las mismas; escenario que no se desea en el estado de Oaxaca. Sin embargo, ya es preocupante el incremento en el número de muertes: 15, y últimamente hasta dos por día.

El viernes pasado las cifras eran las siguientes: 573 casos notificados en la entidad, de los cuales 458 se reportaban negativos, 26 estaban en espera de resultados de laboratorio, 58 recuperados y se habían registrado 11 defunciones (dos ese mismo viernes).

Ayer las cifras ya eran muy distintas: 638 casos notificados, de los cuales 481 se indicaban como negativos, y 51 son sospechosos (en estudio), 106 casos positivos a COVID-19 y dos nuevas defunciones, con lo que sumaron 15 fallecimientos en el estado. Y se reportaban 61 pacientes recuperados.

Los 106 casos positivos se distribuían de la siguiente manera: 61 en la Jurisdicción de Valles Centrales; 16 en la Mixteca, 13 en Tuxtepec, 10 en la Costa, cinco en el Istmo y uno en la Sierra Norte.

Como ven, el incremento no se detiene. Cuando menos así lo revelan los datos dados a conocer por la misma Secretaría de Salud, y eso que no son en tiempo real; aunque en descargo, mucha información depende –hasta donde tenemos entendido— de las instancias competentes a nivel federal.

Como máxima autoridad en la entidad, el gobernador Alejandro Murat oportunamente ha decretado medidas sanitarias y para aminorar la movilidad de la gente, a fin de contener los contagios. Incluso, recientemente decretó sanciones pecuniarias y hasta arrestos a quienes desatiendan el llamado de usar cubre-bocas sobre todo en lugares públicos.

No obstante, los decretos por sí mismos no salvarán a las personas del coronavirus, si éstos no acatan las disposiciones; además, las dependencias competentes y las autoridades municipales deben hacerlas cumplir.

Afortunadamente la movilidad es menor, aunque hay días que parecen normales sobre todo en la capital oaxaqueña, máxime en las instituciones bancarias donde acuden muchas personas que no tienen cuentas bancarias y, por lo tanto, tampoco tienen acceso a la banca electrónica para efectuar pagos desde su casa vía transferencia o tarjetas.

Incluso, hay tramites que forzosamente se tienen que realizar de manera presencial. Y no nos referimos a los beneficiarios de los programas sociales del Gobierno Federal , que se exponen al contagio de COVID-19 y al golpe de calor haciendo largas filas para cobrar sus órdenes de pago.

A raíz de las críticas, ya se ha visto a personal de los programas Bienestar distribuyendo gel antibacterial y cubre bocas a los beneficiarios. Pero no basta, pues a la gente le falta cultura de la prevención y mientras esperan se bajan el cubre bocas para platicar o se recargan en la pared, tocan los barrotes de puertas y ventanas, se sientan en el piso.

Sería más fácil si el Gobierno Federal distribuye tarjetas bancarias, en vez de órdenes de pago; así los beneficiarios nada más irían a un cajero automático.

También sería pertinente un llamado a los banqueros para que abran más sucursales a efecto de evitar aglomeraciones. Ellos cerraron sucursales porque pierden más abriendo sin movimientos normales; no crean que por ayudar a contener el COVID-19.

La gente sale ya sea a realizar un trámite o a trabajar porque viven al día, o porque la naturaleza del establecimiento requiere actividad diaria. Es más, quienes se han quedado sin trabajo, se han auto-empleado vendiendo pasteles, gelatinas y toda clase de productos casa por casa.

En fin, la gente sale por necesidad, no por gusto; hay que cuidarla. Y también ésta debe cuidarse.

Ojalá Oaxaca fuese una entidad ejemplo en contener la propagación de los contagios por coronavirus, y en ello juegan un papel fundamental las autoridades municipales haciendo cumplir en sus respectivas jurisdicciones las medidas sanitarias decretadas por los gobiernos federal y estatal.

Nada más que las autoridades municipales se topan con pared cuando tocan intereses de grupos políticos y hasta de mafias. Entonces, en casos como esos sí deberían contar con el acompañamiento del estado y de la federación.

A veces detrás de lo más pequeño se esconden cosas inconfesables.

Basta salir un día y recorrer las calles de algún municipio para ver cantinas disfrazadas de tiendas de abarrotes donde en la puerta están “cheleando” grupos de personas; antros que dan servicio al público por puertas secretas, fondas abarrotadas donde en las mesas lucen bebidas alcohólicas.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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