CRÓNICA EXPRÉS: Algunos retos de Salcedo Rosales

Rosy RAMALES

Hace unos días Raúl Ernesto Salcedo Rosales asumió la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca en sustitución de José Raymundo Tuñón Jáuregui, quien desempeñaba el cargo desde el inicio de la administración del gobernador Alejandro Murat Hinojosa.

Parece un relevo técnico dado el perfil del nuevo funcionario estatal, quien colaboró por más de 20 años en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), ahora Centro Nacional de Inteligencia; aunque la operatividad en campo es algo distinta en relación a la seguridad pública.

El cambio de Tuñón Jáuregui se veía venir, pues un cargo público siempre desgasta; amén de cualquier deficiencia en el ejercicio del mismo. Además, José Raymundo también fue blanco del fuego amigo; fuego que enfrentan varios de los colaboradores del mandatario estatal y que obstaculiza el buen engranaje del gabinete.

La tarea no es fácil para Salcedo Rosales. Incluso, en corrillos gubernamentales no ha faltado quien vea el enfrentamiento entre transportistas ocurrido en inmediaciones de Viguera como una acción inducida para darle la bienvenida al nuevo funcionario; igual y no.

Pero como sea, un primer reto de Salcedo Rosales será apaciguar cualquier fuego amigo, no solo en su contra, sino también entre los funcionarios relacionados con la seguridad pública y la justicia en la entidad oaxaqueña.

Es harto sabido la existencia de pleitos y envidias en tal círculo. El ocasiones parece como si se tratara de una disputa por plazas. Y no ha faltado quien culpe al otro cuando los ánimos se desbordan entre gremios o comunidades, o cuando la violencia alcanza grado máximo.

Viniendo del Cisen, seguramente ya tendrá un diagnóstico interno, así como externo en materia de seguridad pública: Las zonas, las causas y las medidas de solución.

Un segundo reto será conseguir el entendimiento de los funcionarios del gabinete de seguridad sobre la urgente necesidad de una coordinación interinstitucional; caso contrario, la seguridad seguirá siendo un Talón de Aquiles del gobierno estatal en perjuicio, por supuesto, de los habitantes de Oaxaca.

Claro, ahora vendrá el auxilio de la Guardia Nacional.

Otro reto: Cumplir a cabalidad con la función encomendada.

Y miren, la seguridad pública no se reduce al patrullaje y la vigilancia, sino va más allá (o debe ir más allá) mediante el diseño y la implementación de políticas públicas eficaces para la prevención del delito y la readaptación social.

¿Por qué aumenta la delincuencia organizada? ¿Por qué la incidencia de los delitos comunes? ¿Por qué ocurren los enfrentamientos entre transportistas? ¿Por qué en Oaxaca se ven escenas al estilo del Viejo Oeste?

¿Cuáles son las causas? ¿Un campo fértil para todo tipo de tráfico? ¿Falta de fuentes de empleo? ¿Aumento de la inmigración? ¿Ausencia de obra pública para dar contratos a todos los transportistas? ¿Intereses político-electorales en medio de sindicatos?

¿Se trata nada más de una competencia estatal, o también corresponde a los gobiernos federal y municipal?

Vaya, no es una tarea fácil. Y una sola persona no podrá solucionar los problemas en materia de seguridad pública.

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Correo: rosyrama@hotmail.com


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