Rosy RAMALES
Vilma Martínez Cortés no convenció con su escueta información sobre el uso de una camioneta de súper lujo en la cual fue captada en una de sus giras de trabajo como titular de la Secretaría de Bienestar, Tequio e inclusión (Sebienti). Uso que contrasta con la política social hacia los “más pobres” y choca con el principio de austeridad de la 4-T.
Su camioneta, explicó, estaba en servicio y entonces prácticamente se vio obligada a rentar una camioneta. Pero “machuchona” como decía Andrés Manuel López Obrador para referirse a los vehículos de lujo de los “neoliberales”.
Vilma se veía molesta con la pregunta que el periodista Taré Alanis hizo en la conferencia matutina del lunes del gobernador Salomón Jara Cruz, quien ahora cedió el uso de la Palabra a la titular de Sebienti. En otras ocasiones la salva, la ayuda o la defiende contestando él las preguntas. Pero esta vez, ni cómo ayudarla.
Vilma dijo: “Para que ustedes estén tranquilos, es una camioneta en su momento rentada por una semana para poder trasladarnos y concluir nuestra agenda en la región me parece que del Istmo”.
Ese “para que ustedes estén tranquilos”, sonó a reproche. Imagínense, ahora resulta que las personas periodistas tienen que estar tranquilos. Es la sociedad, el “pueblo”, que ve mal el uso de camionetas de lujo por parte de servidores públicos, máxime cuando se trata de quien tiene a cargo la política social en el estado de Oaxaca y máxime cuando la 4-T ha enarbolado la bandera de la austeridad.
__¿Por qué no rentar un AVEO?, preguntó el periodista.
__Porque veíamos mucho personal, traíamos todo nuestro equipo de trabajo… ha causado mucho tema ahí, muchos cuestionamientos. Sin embargo, nosotros tenemos que tener las herramientas para seguir trabajando y pues dar resultados y ese es el compromiso que tenemos con Oaxaca, seguir trabajando por nuestra gente y dar resultados para nuestro pueblo.
¿¡Cómo!? ¿Los resultados dependen de una camioneta? ¿Y de lujo?
Suponiendo que Morena no fuese gobierno, ¿sus militantes en qué se trasladarían para llevar beneficios a los habitantes de comunidades marginadas? Sí, puede ser en una camioneta, pero no de súper lujo. O tal vez en transporte público. Cuando la izquierda estaba en su lucha por llegar al poder, hasta de aventón se trasladaban. Pero ahora como dice el dicho, “atascate que hay lodo” ¿no?
Vilma omitió dar el nombre de la empresa a la cual rentó (ella o la Sebienti) la citada camioneta, para “no pasar el comercial”. Ella solita lo dijo sin pregunta de por medio.
La cosa es que ahora, los periodistas y la ciudadanía querrán saber el nombre de la empresa y el costo de la renta de la camioneta. No sea que salga más caro el caldo que las albóndigas, o sea, que salga más caro el traslado de la Secretaría que los beneficios a la población.
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