Rosy RAMALES
De cara al inicio del proceso electoral local en septiembre próximo, el Partido de la Transformación Oaxaqueña (PETEO o PTEO) se perfila como aliado indispensable de Morena para ampliar la mayoría en Congreso del Estado para las elecciones de 2027.
Claro, ante la abierta confrontación que mantiene distanciados a Morena y al Partido del Trabajo (PT) en la entidad, el partido local emerge como el principal soporte para garantizar la continuidad y la mayoría calificada del proyecto gubernamental, que encabeza Salomón Jara Cruz, mandatario estatal.
La dinámica política en Oaxaca ha tomado un rumbo distinto al plano federal. Mientras que a nivel nacional el PT camina de la mano con Morena, en territorio oaxaqueño la relación está rota. La pugna frontal entre Benjamín Robles Montoya, comisionado político del PT, y el gobernador Salomón Jara Cruz —líder moral del morenismo en el estado— dejará al partido de la estrella fuera de la de la coalición local, salvo haya reconciliación, cosa que hasta el momento suena a pretender arrancarle un grito al silencio.
Ante este escenario, Morena se ve prácticamente obligado a consolidar su alianza con el Partido de la Transformación, pero a ver qué dice la dirigencia timbiriche morenista.
Al tratarse de un partido con registro local, el pacto estará enfocado a los comicios locales para renovar el Poder Legislativo y los ayuntamientos, dado que la legislación electoral impide a los partidos estatales participar en coaliciones de carácter federal.
El factor Salomé Martínez: conciliación y estrategia
El Partido de la Transformación Oaxaqueña, que recientemente renovó su identidad mediante el cambio de su denominación, emblema y colores institucionales, ofrece a Morena una plataforma probada para maximizar su representatividad en la próxima legislatura, replicando la estrategia de distribución de candidaturas que ya les dio resultados en los procesos electorales anteriores.
Al frente de este instituto político, como es sabido, se encuentra Salomé Martínez, cuya conducción ha sido calificada como conciliadora y pragmática. Martínez ha mantenido una política de puertas abiertas y de estrecha colaboración con el gobernador Salomón Jara Cruz, tejiendo los acuerdos necesarios para blindar la agenda legislativa del Ejecutivo estatal. Y tienen toda una trayectoria política partidista que la respalda.
La mirada puesta en la sucesión de 2028
Incluso, la relevancia de esta coalición trasciende la coyuntura de 2027. En el horizonte político ya se vislumbra la sucesión gubernamental de 2028, un proceso que se anticipa altamente competitivo no solo frente a la oposición, sino por las inevitables tensiones y aspiraciones de los diversos grupos internos que conviven dentro de Morena.
En esa arena, contar con la estructura y los votos del Partido de la Transformación representará una ventaja estratégico. El partido local está llamado a convertirse en el gran aliado del grupo morenista que encabeza el gobernador Salomón Jara, sirviendo como un contrapeso clave y un pilar de estabilidad para asegurar la permanencia de su línea política en el relevo institucional de 2028, además de los aliados tradicionales, con excepción del Partido del Trabajo, que seguramente buscará llevar candidato o candidata a la gubernatura.
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