CRÓNICA EXPRÉS: La reunión de alto nivel de Mario con grupos de Oaxaca y el rebote al PRI

Rosy RAMALES

En su reciente visita a Oaxaca, el presidente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, sostuvo una reunión de “alto nivel” con grupos morenistas que con antelación se habían quejado amargamente de haber sido excluidos por el grupo del senador Salomón Jara Cruz de las candidaturas a las diputaciones locales y a las presidencias municipales.

Morenos se habían quedando como el chinito, “nomas milando”, pero con la amenaza de saltar a otros partidos políticos como el Verde Ecologista, Fuerza México, del Trabajo, etc., porque los jaristas se estaban agandallando todas las posiciones en la confianza de ganar carro completo en las próximas elecciones concurrentes.

Así que Mario Delgado se sentó con ellos, incluida la gente de Salomón Jara, quien, según dicen, no estuvo presente por su encomienda partidaria: Delegado del Comité Nacional de Morena en Guerrero; cargo que, por cierto, no le hizo mucha gracia, pues lo alejó de Oaxaca donde su máxima aspiración es convertirse en gobernador a partir de la elección del 2022.

Y en ello ha venido trabajando, sobre todo en la construcción de una estructura electoral. Podría decirse que hizo prácticamente lo mismo de AMLO, tener su propia estructura. Y si no es candidato de Morena a la gubernatura, se llevará su estructura al partido que lo postule.

Precisamente parte de esa estructura (que además es política y económica) son los presidentes municipales, diputados y diputadas locales y federales qué él ha puesto y pondrá para las elecciones concurrentes de este año. Por eso su grupo no quiso ningún tipo de coalición de Morena con otros partidos en Oaxaca.

Él sí sabe que el poder no se comparte.

En su estructura, Salomón Jara cuenta con los principales presidentes municipales de la franja del proyecto del Corredor Transístmico; proyecto, dicen, al cual ha sido hostil con el propósito de presionar a Morena y a AMLO para llegado el momento le otorguen la candidatura a la gubernatura de Oaxaca.

Y en ese tenor, los principales oponentes a dicho corredor son los aliados del senador, cosa que sus adversarios internos han hecho ver a Mario Delgado, según cuentan. Eso sí, quien sabe si ello sucedió en la reunión del fin de semana pasado o con antelación.

El caso es que Mario Delgado tuvo la encomienda de nombrar una comisión tripartita para la tarea de revisar los perfiles de las candidaturas a las diputaciones locales y presidencias municipales, que de algún modo ya distribuyó el grupo de Salomón Jara.

Tal comisión tripartita la encabeza la senadora Susana Harp junto con Armando Contreras y Sesul Bolaños, dirigente estatal de Morena y pariente de Salomón Jara, quien, dicen, se siente tranquilo con la revisión de perfiles en la confianza de que cuenta con estructura propia y a quien pongan terminará pactando con él. ¿Será?

En fin, que la comisión tripartita tiene el objetivo de intentar conciliar entre los grupos morenistas para postular a los perfiles más rentables y representativos de los grupos para enfrentar con éxito las próximas elecciones concurrentes en el estado de Oaxaca.

Habría una recomposición interna, si acaso logran conciliar a partir de los resultados de la encuesta que en estos días aplicará Morena para definr los perfiles más posicionados.

Y si eso sucediera, entonces los partidos de oposición sudarán la gota gorda: PRI, PAN y PRD, con todo y alianza “Va por Oaxaca” o con todo y candidaturas comunes en buena parte de los municipios de régimen partidista.

Ahí el rebote para los partidos opositores, que en unidad interna tampoco cantan mal las rancheras; los tres traen cierta desorganización y falta de acuerdos con los militantes.

Claro, el desacuerdo es natural. Pero en exceso se corre el riesgo de la parálisis o de errores en las postulaciones a las diputaciones locales y presidencias municipales.

Cabe preguntar, por cierto, ¿el PRI, el PAN y el PRD tienen estructura? ¿Tienen líderes que muevan estructura y masas?

Sin duda, las dirigencias estatales de los tres partidos están haciendo su chamba, sobre todo el PRI encabezado por Eduardo Rojas Zavaleta y Amairani Morales Valenzuela.

Sin embargo, hay militantes que se quejan del manoseo de actores políticos internos, y cada uno de éstos reparten candidaturas como si fuesen dulces; incluso, la misma candidatura.

Aunque las candidaturas quedarán definidas hasta el último día del plazo de registro, allá por el 15 de marzo. Luego pueden echar mano de las sustituciones.

Llevar al límite las definiciones es una arma de doble filo: Sirve para conciliar o para abrir heridas.

En fin, el jefe político del priismo tiene el reto de realizar un trabajo de filigrana para mantener la unidad de su partido, y los líderes partidistas también para hacer rentable la coalición y las candidaturas comunes, en su caso, frente a la posibilidad de un Morena fortalecido.

Y sopesar: ¿Definiciones ya o hasta el límite del registro?

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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