Rosy RAMALES
Amigos y familiares de Raúl Castellanos Hernández corearon: “¡Larga vida a Raúl, larga vida a Raúl, larga vida a Raúl!”, cuando le cantaron las mañanitas y él partió el pastel por sus 70 años de vida, bien vivida.
Un deseo hecho coro, así como cuando es coronado un nuevo Rey en los países donde ha existido la monarquía. Por supuesto, en el caso de Raúl se trataba del deseo sincero de las personas más allegadas a Raúl, correspondiendo al cariño de siempre de él.
Era la tarde de este domingo 22 de septiembre, 11 lunas después del mero día del cumple de Raúl, quien decidió festejarlo con un modesto convivio, pero sin perder el estilo: Buena comida, buena bebida, buen postre y buena amenidad.
Como las 15:00 horas, la mayoría de las mesas dispuestas en el patio de su casa ya estaban completas; y los comensales disfrutaban deliciosos bocadillos oaxaqueños como parte de la botana: Chiles rellenos partidos en pedazos pequeños, tostadas de chileajo y de salchicha roja y queso.
Atendidos por amables meseros que pasaban al mismo tiempo las bebidas: Refresco, agua mineral, cervezas de cuartito, mezcal, tequila, whisky y algunas otras. Lo clásico, digamos.
En tanto, Raúl pasaba de mesa en mesa preguntando si algo faltaba, o para tomarse la foto con los amigos; a veces solo, a veces con Doris. Sus hijos hacían lo mismo, entre ellos Rosalba y Raúl, quien, por cierto, cargaba en brazos a la hermosa de él y Alcar.

Dispersos, en las distintas mesas, adornadas con manteles negros y cubres rojos, se veía a algunos personajes de la vida pública de Oaxaca. Por ejemplo:
José Antonio Hernández Fraguas, quien asistió solo y, por cierto, luce flaquisísimo; vaya, por otro poco y vuela. Cipriano Flores Cruz con su clásico sombrero y debidamente acompañado. Eviel Pérez Magaña y Gaby, su bella esposa; Paty Ramírez (esposa de Aquiles López Sosa q.p.d) y sus tres preciosas hijas; y Flavio Sosa Villavicencio; Alfredo Martínez de Aguilar y Carolina Espina.
Además, Pedro Santiago del brazo de Victoria, su solidaria esposa quien lucía un blusón fresco color mostaza; Francisco Ángel Villareal, flanqueado por su esposa, quien lucía un bonito blusón blanco combinado con un collar de perlas y arracadas doradas. Un político que llegó de Tabasco de la mano de una despampanante acompañante.
Acompañada de su esposo, María Eugenia Villanueva Abraján, actual magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia; doña Blanca Villanueva Abraján, como siempre junto a su esposo, y tan entusiasta y atenta como siempre.
Mimi estaba en una mesa al fondo, y doña Blanca en una de las mesas colocadas en un pequeño corredor, junto a la mesa del pastel, donde los organizadores del festejo también colocaron dulces y deliciosos chocolates. La primera, lucía vestido multicolor y, la segunda un coordinado moderno color negro.
Qué distintas son las dos: La magistrada es siempre de rostro adusto como si ni el aire mereciera ni su saludo, mucho menos su sonrisa; y doña Blanca toda dulzura invariablemente. Ambas participaban, aunque en mesas diferentes, del emotivo festejo del cumple de Raúl, quien vestía de color negro y saco blanco.
Los meseros sirvieron una sopa de milpa y cochinita a la cubana como plato fuerte, con el tradicional mojo y los higaditos picados. ¡Qué comida! Seguramente casi todos los comensales querían otro estómago. Mientras transcurría la comida, el Trío Fantasía amenizaba tocando boleros clásicos: Sabra Dios, Naela, etc.
Pedro Santiago dejó el plato fuerte por un momento para interpretar una canción dedicada a Raúl: Mi regalo, que cantaba el Trío Los Panchos.
“¡Voy a cantar para mi hermano!”, dijo el juchiteco con guitarra en mano, de muy buena voz y nobles sentimientos; él como Raúl cuando son amigos, lo son sin medias tintas.
Antes de cantar, mientras afinaba la guitarra, Pedro recordó aquél inolvidable cumpleaños de Raúl cuando su familia le llevó a la Sonora Santanera para amenizar el festejo; recordó que alguna vez Raúl platicó que un día, siendo muy joven, quiso entrar a un baile donde este grupo musical era la estrella pero no pudo porque no tenía dinero para comprar las entradas, y se quedó con las ganas.
Pedro regresó a la mesa para seguir degustando los platillos.
Luego se anunció la llegada de Salvador Rivera, amigo de Raúl y cantante de una voz extraordinaria. Y, pues, una de sus primeras canciones arrancó suspiros: “Me odio por cobarde, por no tener valor para olvidarte; porque te quiero, aunque debiera odiarte…” Ups, todo un limón en una herida que se niega a cerrar.

Después interpretó una de las canciones hechas famosas por Alberto Vázquez, Al modo mío: “He caminado por tantos caminos, viví derrotas más nunca fui vencido; de todo he conocido, de lo peor y lo mejor, más siempre he sido yo, viviendo al modo mío…al modo mío, al modo mío, equivocado o no, más siempre al modo mío…”
Ni mandada hacer para Raúl, y seguramente para cada uno de los comensales.
Salvador Rivera hizo un compás de espera porque Raúl quiso dirigir unas breves palabras: Agradeció a los ahí presentes estarlo acompañando en el festejo de su cumple número 70. “Aquí (en el convivio) está la pluralidad y los afectos…no ha sido fácil, pero como dice Violeta Parra ‘Gracias a la vida’…”
Luego agradeció la presencia de Paty y sus hijas. Los comensales respondieron con un prolongado y sensible aplauso recordando al gran amigo Aquiles López Sosa. Seguidamente, Raúl leyó algunos pensamientos de dos poetas favoritos: Mario Benedetti y Pablo Neruda. Y terminó sus palabras mencionando a sus nietas María Fernanda y Romina.
Llegó la partida de pastel previo apagar una luz que parecía de bengala; en medio del patio habilitado como pista de baile, y rodeado de los seres más allegados a él. Pablo, el fotógrafo, iba de un lado a otro captando cada momento.
Luego Salvador Rivera deleitó otra vez con canciones muy bonitas: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto”. “Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir”.
Para entonces, las y los meseros pasaban café y cuadritos de mousse de sabores. Ah, y los deliciosos chocolates, además del pastel.
Y ya Salvador Rivera había pasado de las canciones románticas a las canciones para bailar: “Guantanamera, guajira guantanamera…” “Eres mi gran amor, amor de mis amores…” “Amor es el pan de la vida, amor es la copa divina”. “Salen locos de contentos con su cargamento para la ciudad…”
La pequeña pista de baile estaba a reventar. La magistrada Mimí no se perdió una sola pieza musical, abrazada dulcemente por su esposo. Si a la administración de justicia se le imprimiera la misma vehemencia, las cosas serían distintas. Palabras más, palabras menos, así comentarían algunos comensales.
Cipriano se animó a Bailar, también Paty y la siempre guapa Thelma Neri. En tanto, varios invitados se acercaron a la mesa donde estaba Eviel para saludarlo y tomarse la foto con él.
En algún momento, Salvador Rivera se acercó a Fraguas a quien animó a cantar: “Perdón, vida de mi vida, perdón si es que te he fallado…si tu sabes que te quiero, con todo el corazón…”
Tanta inspiración de Fraguas, ex presidente municipal de la capital oaxaqueña, provocó comentarios en broma y en voz baja entre periodistas: “Újule, que le pida perdón al pueblo…” “¡Sí que le pida perdón al pueblo por todo lo que se llevó..!” Jajaja.
Salvador Rivera continúo amenizando la sobre-mesa con canciones como las siguientes: “Aunque tú me has echado en el abandono, en vez de maldecirte…” “Quien será la que me quiera a mi, quien será…” “Hablando de mujeres y canciones…” “Que por que te estoy queriendo, no me explico la razón…”
Fue un muy bonito festejo el del cumple de Raúl; sencillo, donde sus amigos, familiares y él le pusieron el corazón.
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Correo: rosyrama@hotmail.com
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