CRÓNICA EXPRÉS: Lo que puede haber en torno al nombramiento de Jesús Romero

Rosy RAMALES

Sin duda, el nombramiento de Jesús Romero López como “encargado del despacho de la oficina de la representación” de la Secretaría de Gobernación en el estado de Oaxaca puede tener diversas lecturas, como bien nos lo han comentado.

De entrada, ejercer un cargo público lo deja fuera de la posibilidad inmediata de dirigir Morena en la entidad, salvo que llegado el momento se separe de la función pública. Habrá que considerar que la pandemia de COVID-19 complica la realización del proceso interno morenista antes de septiembre.

Y después de septiembre, ya no puede haber elecciones internas para cargos de dirigencia partidista, pues entonces habrá iniciado el proceso electoral 2020-2021 para los comicios concurrentes más grandes en la historia del país: Se renovará la Cámara de Diputados Federal, junto con cargos locales en las 32 entidades federativas.

Y ante esa imposibilidad, se prorrogará la misma dirigencia nacional provisional de Morena encabezada por Alfonso Ramírez Cuellar.

En un escenario así, para la dirección de Morena en Oaxaca pueden ocurrir dos cosas: Que la dirigencia de Ramírez Cuellar nombre un delegado nacional o que el Consejo morenista local (que al parecer es el único órgano integrado) nombre una dirigencia estatal provisional.

 Y en ese Consejo (que es el viejito) tiene mayoría el grupo liderado por Salomón Jara Cruz, al cual está integrado Jesús Romero; hasta donde se sabe.

En ese contexto, si fuera el caso, ganaría más posiciones el grupo jarista; incluido el nombramiento de Jesús Romero, quien, por cierto, habría cruzado llamadas con gurús oaxaqueños antes de aceptar la representación de la SEGOB.

La intención del grupo jarista de impulsar en este año a Jesús Romero López a la dirigencia estatal de Morena era llevar mano en la designación y postulación de candidaturas para las elecciones del 2021 de diputados locales y concejales a los ayuntamientos, lo cual quizá no queda descartado.

Porque el grupo jarista podría hacerlo ganando el nombramiento de una dirigencia estatal provisional vía el Consejo, o consiguiendo la designación de un morenista afín como delegado nacional. Seguramente dicho grupo está dispuesto a pelear con todo su primacía en la entidad, que le permitiría además el control interno para la sucesión gubernamental para postular, evidentemente, a Salomón Jara Cruz.

La representación de la SEGOB en Oaxaca  –comentaron– “es prácticamente virtual, sin persona, ni oficina, con un sueldo de 40 mil pesos mensuales para el titular; una representación que, incluso, Juan Díaz Pimentel rechazó en su momento”.

Ciertamente, es prácticamente virtual. Sin embargo, la naturaleza de la SEGOB es de política interna, de control. Además, ninguna cantidad de dinero es despreciable en momentos de crisis económica, máxime para los políticos que solamente viven de hacer política…bueno, eso que llaman política.

Incluso, en la antesala del proceso electoral concurrente 2020-2021 toda posición tiene aristas político-electorales.

Claro, en política nada es casualidad, sino causalidad.

Y el nombramiento del priista Heliodoro Díaz Escárraga en la representación de la SEGOB en el estado de Oaxaca tampoco se trataba de la mera casualidad de una invitación, a la cual declinó tras las duras críticas en su contra sobre todo por diputados y diputadas locales de Morena, que hasta un exhorto oficial de Congreso hicieron a la Secretaria Olga Sánchez Cordero para rectificar en dicho nombramiento.

Bueno, dicen que en realidad no fue una declinación, sino una renuncia, pues Heliodoro ya había sido presentado como el nuevo representante de la SEGOB en Oaxaca, aunque oficialmente no se había dado a conocer. Pero los trascendidos sobre su designación provocaron la reacción en su contra por parte de los morenistas oaxaqueños, consiguiendo bajarlo del cargo.

Lo curioso es que nunca protestaron en su contra como titular de la Coordinación de Protección Civil Estatal, sino hasta que se filtró que sería el representante de la Secretaría de Gobernación lo acusaron de “represor” durante los hechos violentos del 2006 cuando era Secretario General de Gobierno en el sexenio del gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

Sin embargo, Heliodoro entró después de Jorge Franco, y entró como intento de “puente” en la ríspida relación Ulises Ruiz-José Murat.

En fin, que si ahora los morenistas cuestionaron la relación Heliodoro-Ulises Ruiz, también Jesús Romero guarda amistad con este ex gobernador de Oaxaca; o por lo menos se hablan bien. Incluso, Ulises habría “bautizado” a Jesús con el mote de “Chárbelin”.

Muchas lecturas puede tener la enconada reacción de morenistas con la eventual designación de Heliodoro Díaz en la representación de la SEGOB. Como bien comentó un amigo, “no es lo mismo traer amarres con AMLO, que lidiar con los de la Cuarta ‘T’ en Oaxaca”.

Y agregó: “Si así se pusieron con una delegación ‘X’, imagínate en la designación del sucesor (a la gubernatura) si no se acuerda localmente; seguro una nueva revuelta social”.

Pues imagínenselo. Una sucesión, siempre será una guerra político-electoral.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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