CRÓNICA EXPRÉS: Qué difícil estar en los zapatos de Martínez Neri

Rosy RAMALES

Sin duda es un gran honor ser presidente municipal, sobre todo de Oaxaca de Juárez porque es el corazón político de la entidad, la caja de resonancia, el espacio propicio para crecer políticamente y convertirse en gobernador, senador o miembro del gabinete del Presidente de la República.

Sin embargo, la suerte de Francisco Martínez Neri como el próximo presidente municipal de la capital oaxaqueña por el momento parece distinta.

Porque Oswaldo García Jarquín le dejará un municipio hecho un desastre: Calles destrozadas, jardineras rotas, un zócalo sucio y en general una imagen urbana que no es digna de una ciudad considerada como Patrimonio Cultura de la Humanidad.

Quizá nada más se medio salve el primer cuadro de la ciudad, y eso cuando no hay invasión de ambulantes, en su mayoría ni siquiera oaxaqueños.

Le dejará además un sinfín de problemas: El servicio de recolección de basura, el anárquico ambulantaje, desacuerdos con sindicatos del ayuntamiento y con locatarios de algunos mercados, burocracia obesa, ausencia de obra pública de envergadura, una central de abastos que es una bomba de tiempo.

Y por si fuera poco, deudas y compromisos.

Ahí está como muestra el arrendamiento de los camiones recolectores de basura por una millonaria cantidad mensual. Neri ha dicho que si no consigue cómo comprar tales camiones, sin más remedio seguirá con el esquema de la renta, pero intentará negociarla a un precio más bajo. Es incierto.

Seguramente el actual gobierno municipal encabezado por Oswaldo, de Morena, no tiene dinero. De ahí que en los últimos días haya sacado un programa de estímulos fiscales consistente en descuentos al predial, servicios y derechos; incluso, reducción de moras.

¿La ciudadanía querrá pagar cuando ha visto el pésimo gobierno de Oswaldo? ¿O preferirá hacerlo hasta enero cuando Neri asuma el mandato? Y aunque también es de Morena, es evidente que la persona es muy distinta; Neri sí trabaja y cumple con sus tareas.

No obstante, por más ganas que tenga Martínez Neri de cumplir con su encomienda como presidente municipal, ¿podrá sin dinero y con un Cabildo tan sui géneris como el que le tocará? Del total de once concejales morenistas, la mayoría le fueron impuestos en la planilla y obedecen al senador Salomón Jara y a Jesús Romero, más los cinco de oposición (PAN y PRI).

Navegará contra-corriente sobre todo en los primeros días de la próxima administración municipal cuando venga el jaloneo por la asignación de regidurías y direcciones, a menos de que Neri, poniendo en práctica su carácter conciliador ya esté tejiendo acuerdos.

En fin, por el momento tiene el viento a su favor con la manita que le echó el Congreso del Estado (y qué bueno) al avalar adelantar la entrega-recepción, lo cual le permitirá conocer con anticipación la situación que guarda la administración pública municipal.

La normatividad no le ayudaba, pues marcaba solo un mes de anticipación para realizar la entrega-recepción. Y según cuentan, Oswaldo pretendía apegarse literalmente a la norma. Y eso que Neri viene del mismo partido que él: Morena.

No obstante, ¿alguien quiere estar en los zapatos de Martínez Neri? Con tanto problema, quien sabe si el honor de asumir el mandato como presidente municipal de la capital oaxaqueña se le convierta en dolor de cabeza, en obstáculo para crecer más políticamente. A menos de que AMLO lo apoye con todo.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

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