CRÓNICA POLÍTICA: Alito tiene todo para reelegirse en una elección simulada

Rosy RAMALES

El PRI convocó a sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional para el miércoles 10 de junio con el fin de aprobar el método de elección del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para el periodo 2024-2028, así como la convocatoria correspondiente.

Y el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas (Alito), informó que el proceso de renovación del CEN se abrirá para que cualquier militante pueda registrar su candidatura, incluído él y la secretaria general.

¿Será que cualquier militante?

Porque con la aprobación de la elección consecutiva en los estatutos del PRI, se da por hecho la reelección de Alito, porque la reforma estatutaria la permite.

Aunque hay quiénes dicen que apenas empieza la batalla por la dirigencia priista. Pero ¿entre quiénes? ¿Entre Alito y otro militante? ¿O entre dos o tres cuadros priistas sin la participación de Moreno Cárdenas? 

Quien lo enfrente como competidor tendría que oponerse a todo lo que representa Alito, a riesgo de la expulsión; riesgo en el cual se han colocado Dulce María Sauri, Manlio Fabio Beltrones, Francisco Labastida Ochoa y Aurelio Nuño, por criticar la reelección y por errores del pasado (más por lo primero que por lo segundo).

‘Cualquier competidor’ podría tratarse de una candidatura ‘patito’ o, en todo caso, de una persona afín a ‘Alito’ para continuar con el segundo piso de la transformación del PRI (ja), y que sería algo así como ponerle la lápida a la tumba de este partido político. 

Francamente es de dudarse que Alito se haga a un lado. Hasta el momento no se ha descartado. Así que es de preverse su reelección; en contrario que caso tuvo aprobarla hasta con un artículo transitorio para permitir su participación en la elección inmediata de la dirigencia nacional priista.

En fin, habrá que esperar a ver los términos de la convocatoria y el método: Asamblea, Consejo Político o elección directa por la base militante. 

En otras circunstancias, la elección directa sería el método ideal. Pero en las actuales condiciones, ninguno de los tres métodos. Porque Alito tiene controlada la estructura partidaria, incluyendo los órganos deliberativos (véase el ejemplo de la Asamblea Nacional en cuya sesión se aprobó la reelección y otras reformas estatutarias).

Y porque el PRI no tiene dinero para llevar a cabo la elección directa, la cual implica todo un despliegue de estructura por todo el país. ¿O si tiene?

Y en caso de que fuese por elección directa, sería lo mismo que en el 2019 cuando Alito compitió por primera vez: Los comités directivos estatales y municipales en su mayoría operaron a su favor. Incluso en las entidades federativas donde el PRI aún tenía gobernadores, éstos le echaron una manita al campechano.

En caso de inscribirse al proceso interno (que es lo más seguro) y de haber más aspirantes, Alito sería el único en reunir los requisitos candados: Por ejemplo, los porcentajes de firmas de sectores y organizaciones. Además de algún candidato ‘patito’ apalabrado para darle un matiz democrático al proceso interno. 

Vaya, Moreno Cárdenas tiene todo para reelegirse en una elección simulada.

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rosyrama@hotmail.com

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