Rosy RAMALES
Resulta difícil creerlo, pero los consejeros y representantes de partidos políticos que rechazaron que se computen las “boletas planchadas”, no exageran. En vez de ser invalidadas por ese solo hecho, el INE permite la valoración de su validez en un punto expofeso de los lineamientos para los cómputos distritales y de circunscripción de las próximas elecciones de diputados federales.
La “boleta planchada” será aquella “que no presente marcas de los dobleces necesarios para su depósito en la urna”. Los mismos lineamientos así la define. Entonces se trata de boletas que el elector nunca nunca marcó, ni dobló, ni depositó en la urna, sino de boletas (robadas o sobrantes) que alguien marcó y las acomodó junto con las boletas que sí son votos.
Las boletas que toman el carácter de votos son aquellas que los electores marcan expresando su voluntad hacia un partido político o candidatura, las doblan y las depositan en la urna, porque sin dobleces simplemente no caben por la ranura.
Por tanto, ¿por qué la autoridad electoral permite valorar la validez como voto a una boleta que no adquirió ese carácter? Si esto no constituye una puerta abierta al fraude electoral, ¿qué otra cosa podría ser? Con justa razón los consejeros Arturo Loza Castillo y Uuc-Kib Espadas Ancona, han puesto la duda en el debate.
El procedimiento establecido en los lineamientos ante la detección de boletas sin marcas de doblez durante el “nuevo escrutinio y cómputo”, grosso modo sería así:
Si una boleta no presenta dobleces, no se clasifica ni captura. Se notifica a la presidencia del Grupo de Trabajo y a la consejería, se levanta un acta del incidente y la boleta se guarda en un sobre especial.
El Pleno del Consejo Distrital revisa el caso analizando la boleta, el acta del incidente, la documentación de la casilla y la cadena de custodia. La falta de dobleces activa el protocolo, pero no determina por sí sola la anulación.
Mediante votación individual y motivada, ese Pleno decide si la boleta se computa o no: Si se computa: Se clasifica (voto válido o nulo), se captura en el sistema y se integra al cómputo. Si no se computa: Se excluye de la sumatoria y se resguarda en el sobre correspondiente.
Ah, y si existen indicios de un posible ilícito, la presidencia del Consejo Distrital da vista o denuncia ante la autoridad competente, de forma independiente a la decisión sobre el cómputo de la boleta.
¡¿Qué tal?!
Ahora imagínese cuando el paquete electoral de determinada casilla no sea motivo de un “nuevo escrutinio y cómputo” (recuento).
¿En qué momento el ‘mapache electoral’ lograrían camuflajear boletas sin dobleces entre los votos legítimos? Las oportunidades pueden presentarse durante el escrutinio y cómputo de la casilla, en el traslado del paquete electoral rumbo al Consejo Distrital, o durante el resguardo del paquete en la bodega ex profeso hasta el día del cómputo.
Y serán ‘mapaches’ de cualquier color, no solamente de Morena, porque estando la puerta abierta al fraude electoral, la oposición también intentará beneficiarse.
Aquí es donde cobran relevancia los candados eliminados por mayoría de votos en el Consejo General del INE: Las compulsas para evitar que los Capacitadores Asistentes Electorales (CAES) sean militantes de algún partido político, y que servidores públicos actúen como observadores electorales. Bastará con una declaración bajo protesta de decir verdad.
Los CAES coadyuvan en la instalación de las casillas y en el traslado de los paquetes electorales, entre otras tareas. Digan si no genera dudas la eliminación del candado.
RUIDO AL INE
Las “boletas planchadas” están haciendo tanto ruido al Instituto, que el viernes pasado emitió una “tarjeta informativa”, donde, tras explicar el lineamiento, concluye: “Con esta disposición el INE garantiza la transparencia y la certeza de las elecciones”.
Sin embargo, el simple hecho de permitir la valoración de la validez (o no) de las boletas sin dobleces, evidencia lo contrario.
SOLO QUEDAN DOS SALIDAS
Ante el riesgo del fraude electoral mediante “boletas planchadas”, solamente hay dos salidas: El revés al lineamiento por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación o la participación ciudadana masiva en las urnas electorales.
Por cierto, si confirma el lineamiento, se corre el riesgo de su adopción en los Organismos Públicos Locales para las elecciones de cargos locales.
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