CRÓNICA POLÍTICA: Desencanto ciudadano

Rosy RAMALES

El aspecto más negativo de la jornada electoral del domingo pasado para elegir gobernador o gobernadora, es la baja participación ciudadana en la mayoría de las seis entidades donde hubo elección. En otras palabras: El ganador llamado abstencionismo.

El conteo rápido del Instituto nacional Electoral (INE) proyectó la participación ciudadana en los siguientes rangos:

EntidadRango máximoRango mínimo
Aguascalientes43.7%46.8.%
Durango49.1%54.3%
Hidalgo45.3%48.0%
Oaxaca37.4%40.5%
Quintana Roo37.7%41.0%
Tamaulipas51.6%55.6%

Y al cierre del Programa de Resultados Preliminares (PREP), la participación si situaba así:

EntidadParticipación:
Aguascalientes45.99%
Durango50.46%
Hidalgo47.58%
Oaxaca38.79%
Quintana Roo40.45%
Tamaulipas53.31%

Generalmente cuando concluyen los cómputos distritales de la elección, con la apertura de los paquetes que no se contaron durante el PREP por causa legal, se incrementa o disminuye la participación ciudadana décimas o a veces dos puntos porcentuales; pero no más, a menos de que sean muchos los paquetes a contar y copiosa la concurrencia a las urnas.

Como ven, hubo poca participación ciudadana en las elecciones locales del domingo pasado en las seis entidades federativas; solamente en dos, la participación preliminar llega al 50%: Durango y Tamaulipas, en este, incluso, rebasando un poquito.

No obstante, en general es preocupante para los parámetros democráticos. Lo ideal sería una participación ciudadana mínima del 70%, porcentaje que da legitimidad a las personas electas para ejercer el cargo de elección popular en base a una mayoría relativa amplia, a un bono democrático aceptable.

¡Pero ser electos y electas en elecciones donde el abstencionismo alcanza altos niveles de entre el 60 y 50%, es cómo para a los partidos políticos y a las personas candidatas sientan un poquito de vergüenza porque no convencieron a la ciudadanía para volcarse en las urnas electorales!

Una justificación de la baja participación es porque en la mayoría de las seis entidades la elección de gubernatura fue sola, no estuvo acompañada de elecciones para otro cargo. Sin embargo, no es justificación. Incluso, ni siquiera Durango y Quintana Roo registraron una copiosa concurrencia a las urnas electorales teniendo elección para diversos cargos.

¿Entonces?

El alto abstencionismo habla de desencanto ciudadano, tanto de los partidos que están gobernando en estos momentos esas seis entidades federativas (PRI, PAN, PRD) como de Morena y aliados. No pegó el discurso de la transformación, aun cuando morenistas hayan ganado de calle cuatro gubernaturas, más gracias al “voto cautivo” pero la sociedad civil no salió a votar masivamente.

¿O hubo exceso de confianza o de desánimo sabiendo quien iba a ganar?

Solamente en Aguascalientes fue contundente la ratificación del partido gobernante (aunque la candidatura fue en alianza). Pero aún así, prevaleció la baja participación ciudadana. Desencanto, pues. En Durango el margen fue algo más cerrado.

Ah, la ciudadanía está desencantada de los partidos que en estos momentos gobiernan las seis entidades, de los gobiernos locales salientes. Pero también de las demás opciones políticas.

SISTEMA DE PARTIDOS

Es hora de ir pensando si el sistema de partidos en México está funcionando, o ya se volvió un elefante reumático.

Vaya, si el domingo le apostaron a la movilización, tampoco les dio resultado. ¿O los partidos prefirieron ‘ahorrar’? ¿O los operadores electorales optaron por embolsarse el recurso ex profeso?

¿O qué está pasando a los partidos políticos? Incluso, el Verde Ecologista salió bajísimo en votación y, en algunas entidades está en riesgo de perder las prerrogativas locales. También el PT, el PAN, el PRD y el mismo PRI tienen una votación preliminar para llorar.

Veremos como quedan en el resultado definitivo de los cómputos distritales.

***

Correo: rosyrama@hotmail.com

Deja un comentario