Rosy RAMALES
Juchitán de Zaragoza, tan mágico y tan violento. De un lugar inmerso en la tradición con sus velas, en la gastronomía con sus deliciosas garnachas, en su cultura como semillero de pintores, escultores, músicos, cantantes y poetas, se ha convertido en un lugar de asiento y florecimiento de células delictivas.
Cosa que no es reciente. Muchos años atrás, el referido municipio se ha visto envuelto en la violencia. Hubo un tiempo en que prácticamente un día sí y otro también ocurrían ejecuciones de personas (aparentemente comunes) en taxis, mototaxis, autos particulares, viviendas, caminos; bueno, por donde sea.
En ese contexto de violencia se ha producido el asesinato de personas ajenas al entramado juchitecho, como fue el caso de la fotoperiodista María del Sol Cruz Jarquín, víctima colateral cuando el 02 de junio del 2018 sujetos armados ejecutaron a Pamela Terán, entonces candidata a la segunda concejalía en la planilla encabezada por Hageo Montero López.
Ha sido un secreto a voces, la operación del crimen organizado en Juchitán, de tráfico de todo tipo de producto ilícito, incluido el huachicol. Quien sabe si se ha tratado de bandas criminales locales o foráneas, o ambas.
Aunque a partir de los hechos recientes (apenas hace alrededor de dos semanas) en que un grupo de sujetos incendió dos tiendas Oxxo, que ya fueron aprehendidos en un operativo conjunto entre fuerzas federales y estatales, el Fiscal General del Estado de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla, dijo que en Juchitán operan células delictivas tanto foráneas como locales, y que éstas últimas se han enseñoreado en la zona.
Hechos que derivaron en la aplicación de la Operación Sable por parte de fuerzas estatales y federales para tomar el control de la policía municipal y del C2 de Juchitán de Zaragoza, y detuvieron a elementos municipales, “para garantizar la paz social para la ciudadanía”.
Imagínense, cuidarse de quienes tienen el deber de cuidar a la ciudadanía.
Eso significa que existe la sospecha de que la policía municipal (en conjunto, o alguno de sus elementos o mandos) tiene algo qué ver con la incidencia delictiva principalmente en la comisión de delitos como extorsión, homicidios, secuestro y cobro de piso entre otros.
Ya era hora de que los gobiernos estatal y federal, dieran un manotazo en Juchitán de Zaragoza. Y puede que el manotazo aun no esté completo, porque toda policía municipal queda bajo el mando de la persona que actúa como titular de la presidencia municipal, salvo que a ésta se encuentre sometida por los grupos criminales o de plano no se dé cuenta de las complicidades (en caso de haberlas) entre la policía municipal y grupos criminales.
Como bien dijo el gobernador Salomón Jara Cruz en reciente conferencia de prensa: De lo que se trata es de garantizar la seguridad de la población.
En fin, ahora que tanto las autoridades estatales como federales han decidido poner orden en Juchitán de Zaragoza, quizá haga falta escudriñar (mediante el trabajo de inteligencia que viene realizando la Fiscalía General del Estado) en los mapas políticos de varios trienios municipales atrás.
Porque si la delincuencia por años ha prevalecido en ese municipio, es porque ha contado con respaldo político. Y qué lástima por todo lo que significa Juchitán de Zaragoza en la lucha de la izquierda mexicana.
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