Rosy RAMALES
En la reciente sentencia de la Sala Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en la cual resolvió las impugnaciones sobre la asignación de diputaciones plurinominales al Congreso del Estado de Oaxaca, analizó las relativas a peticiones de partidos políticos para ser considerados indígenas para entrar al reparto de tales diputaciones.
Más bien, analizó una especie de inconformidades de partidos porque tanto el Instituto Estatal y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) como el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca (TEEO) rechazaron considerarlos partidos indígenas, con lo cual éstos pretendían obtener diputaciones plurinominales.
Resulta que en su momento los partidos Nueva Alianza Oaxaca (NAO) y Movimiento Unificador de Jóvenes en el Estado y sus Regiones (MUJER) argumentaron que el IEEPCO y el TEEO “omitieron por diversos motivos reconocerles como partidos indígenas, lo que les impidió obtener una diputación de representación proporcional al haber superado el índice del 2% de la votación válida emitida”.
Y es que en Oaxaca los partidos políticos locales con registro estatal que cuenten con el reconocimiento indígena “tienen derecho a participar en la asignación de las diputaciones por el principio de representación proporcional (plurinominales), siempre y cuando hayan alcanzado por lo menos el 2% de la votación válida emitida”.
Entonces, bien listos, el NAO y el partido MUJER querían gozar de tal beneficio especial establecido para los partidos con reconocimiento indígena. Qué abuso, ¿no? (El umbral para los partidos políticos sin este reconocimiento es del 3%).
Pero no pudieron.
Porque ni NAO, ni MUJER fueron partidos políticos con reconocimiento indígena desde cuando el IEEPCO les otorgó el registro como partidos estatales. Y NAO quiso obtener tal reconocimiento mediante una modificación a sus estatutos, pero la presentó ante el Instituto una vez iniciado el proceso electoral 2023-2024. Qué oportunismo, ¿no?
Pero no prosperó precisamente porque presentaron la modificación fuera de tiempo.
Tras la asignación de diputaciones plurinominales hecha por el IEEPCO y al no haber obtenido el 3% de la votación para entrar al reparto, ambos partidos impugnaron ante el TEEO el que el Instituto no les haya reconocido el carácter de partidos indígenas.
Y vaya las cosas qué argumentaron. Uf.
Uno dijo que merecía el reconocimiento indígena por simple autoadscripción dado que forman parte de una entidad federativa con población predominantemente indígena.
Otro dijo que como no existe en la ley un procedimiento específico para que los partidos políticos locales puedan alcanzar dicho reconocimiento, no se les puede excluir con el argumento de haberlo incumplido.
Alguno dijo que como no existe tal reconocimiento, entonces cualquier partido local puede beneficiarse del 2%.
Pura cosa descabellada.
Aunque quien sabe que diga la Sala Superior del TEPJF porque probablemente van a impugnar la sentencia de la Sala Xalapa, de la cual pretendían les reconociera el carácter de partidos indígenas.
Por lo pronto, la Sala Xalapa les negó el reconocimiento por la vía jurisdiccional como partidos indígenas.
TAREA DEL CONGRESO LOCAL
La próxima Legislatura del Congreso del Estado de Oaxaca (porque la actual ya está por salir) debe legislar para establecer en la ley electoral local un procedimiento específico y con muchos candados para evitar que el oportunismo partidista abuse de los beneficios exclusivos para indígenas.
De entrada, el reconocimiento como partido indígena debe darse únicamente en el momento del registro; nada que después modifique los estatutos para beneficiarse sin tener en sus filas indígenas. Por cierto, deberían acreditar al menos el 70% de militancia indígena por adscripción calificada constatada en asambleas comunitarias indígenas (no agrarias, ni de agencias u otro órgano).
Con los partidos pasa lo mismo que con varias personas dedicadas a la política: Cuando quieren obtener un cargo de elección popular se autodescriben indígenas y se sienten descendientes de Cuauhtémoc, y cuando se mueven en su círculo de poder se dicen occidentales y se sienten descendientes de los reyes de España.
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