Rosy RAMALES
Con sus honrosas excepciones, la propia militancia priista no cree que el PRI pueda recuperarse pronto de su debacle; quizá teme que hasta pierda el registro nacional en las próximas elecciones federales sin poder sostener la acreditación en el estado de Oaxaca, donde a decir verdad ya es incierto el lugar que ocupa como fuerza electoral.
Esto viene a colación por la masiva migración de priistas al PVEM, especialmente de cuadros a los cuales el PRI les dio la oportunidad de hacer carrera política, negocios y patrimonio al amparo de cargos públicos y de elección popular. No se mudaron cuando pocos creían en el Verde, ni cuando el Revolucionario Institucional aún estaba en el poder; lo hicieron cuando éste partido perdió todo, hundiéndose como el Titanic.
El único que se mudó al PVEM cuando las condiciones de este partido político no eran las mejores, fue el actual diputado federal y exsenador Raúl Bolaños Cacho Cué. Lo hizo como parte de un acuerdo de coalición entre el PRI y el Verde, en el cual ambos partidos pactaron que el legislador pertenecería a la bancada pevemista. Y él guardó la institucionalidad y la lealtad al partido que, digamos, lo adoptó.
Bueno, antes de Raúl se mudó Moisés Molina, pero él ya es punto y aparte; ahora pertenece al mundo jurisdiccional como magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca (TSJEO).
Tras Raúl, se integra al PVEM José Antonio Estefan Guillessen, quien –si mal no recuerdo– no provenía del PRI; sustituyó a Bolaños Cacho en la dirigencia estatal del Verde. Ambos han hecho tan buen equipo que han conseguido el crecimiento de este partido en Oaxaca tanto en número de votos como de espacios legislativos.
Nada más por citar un ejemplo: En las elecciones locales del 2024, el PVEM por sí solo ganó 12 municipios de régimen partidista y siete diputaciones, aunque solo dos eran cuadros propios, el resto eran morenistas camuflajeados de verdes. Así se consolidó como la tercera fuerza, desplazando al PRI al PRI al cuarto sitio.
En algún momento se dijo que el PVEM era una franquicia muratista. Sin embargo, los resultados de las últimas elecciones locales revelaron algo distinto, pues el Verde se alió con el grupo jarista de Morena, ganando incluso la capital oaxaqueña en alianza fáctica.
En fin, que ahora personajes que siguen militando en el PRI pretenden asaltar al PVEM para despojarlo de postulaciones para las elecciones del 2027, cuyo proceso electoral arrancará en septiembre próximo, con miras a apropiarse de la candidatura para la sucesión gubernamental del 2028.
Algo así como una recuperación de la “franquicia”.
Ya trabajó Raúl Bolaños, ya trabajó Pepe Estefan, y ahora otros quieren la mesa puesta. A ambos no les queda más que cerrar filas con el acompañamiento de su dirigencia nacional, la cual seguramente tiene claro que el trabajo político de ellos hicieron posible el repunte del Verde en Oaxaca.
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