CRÓNICA POLÍTICA: El PRI, ni para cuestionar el proceso de Revocación de Mandato

Rosy RAMALES

Siendo el PRI el partido vencido por Morena en la gubernatura en el 2022, y siendo Morena el partido a vencer en las elecciones 2027 y 2028, es como para que el Revolucionario Institucional ya hubiera agarrado de bandera el proceso de Revocación de Mandato en uno de dos sentidos:

Uno, para promover decididamente que la ciudadanía oaxaqueña vote a favor de que se le revoque el mandato al gobernador Salomón Jara Cruz.

Dos, para cuestionar el proceso revocatorio por la imposibilidad técnica de hacerlo efectivo dado los altos umbrales de votación exigidos por la ley, lo cual, por cierto, no es culpa ni del mandatario, ni del Congreso del Estado, porque los umbrales los puso el Congreso de la Unión en la Constitución Federal. 

Pero el PRI no puede; está maniatado. Lo maniató su único diputado local, Javier Casique Zarate, al aparecer como el autor de las recientes reformas constitucionales y legales al proceso de Revocación de Mandato, por las cuales se acortaron plazos para llevar a cabo la consulta respectiva.

Vaya, Casique dejó sin argumentos al PRI, cuyo Comité Directivo Estatal, liderado por Carmelita Ricárdez Vela, ha hecho del cuestionamiento a las acciones de los gobiernos de Morena, una estrategia para posicionar nuevamente al Revolucionario Institucional en el ánimo de la ciudadanía oaxaqueña.

Pero ahora el PRI-Oaxaca no puede ni cuestionar la reducción del plazo para la recolección de firmas por parte de la ciudadanía para solicitar la Revocación de Mandato.

Dicen que Casique se fue por la libre en su alianza con la bancada de Morena para sacar adelante las citadas reformas. Que no consultó a la dirigencia estatal. ¿Será? ¿Y consultaría a la dirigencia nacional? ¿O consultó a los Murat? A veces pareciera que el ex gobernador sigue mandando al priismo oaxaqueño, por eso el Comité Estatal del PRI se maneja con bajo perfil.

En fin, allá el PRI.

Pero la debilidad priista es una razón por la cual la ciudadanía no se va a volcar en las urnas electorales a favor de que se le revoque el mandato al gobernador Salomón Jara. Porque, además, solo han pasado casi tres años del último gobierno estatal del PRI, y buena parte de la ciudadanía aún tiene fresca la imagen del abandono institucional.

HAY PAZ, ¿ENTONCES?

Sus razones tendrá el gobernador Salomón Jara Cruz para promover él mismo el proceso de Revocación de Mandato, el cual seguramente pedirán dos grupos de ciudadanos: Uno de sus seguidores; otro, de disidentes, que probablemente sea el minoritario. 

Y no es minimizar a sus opositores. Pero aparte del autodenominado Comité Popular para la Revocación de Mandato (cuya membresía es incierta), no hay más ciudadanía interesada en reunir las firmas para solicitar al Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO) organice el proceso revocatorio.

Sí, están los partidos de oposición, pero sus manifestaciones no rebasan la tribuna del Congreso del Estado. Y oposición entre comillas, porque el PAN quedó anulado con la incorporación de Natividad Díaz Jiménez a la autodenominada bancada “plural”, quien sigue teniendo buena relación con la dirigencia estatal albiazul.

El PRI, ya saben. Y Movimiento Ciudadano, donde la única que da la batalla es la diputada Alejandra Morlan.

En fin, no hay un estado incendiado como para solicitar la Revocación de Mandato. Incluso, las fiestas patrias dieron cuenta de una entidad en paz, y hasta hubo verbena popular en el Zócalo de la capital oaxaqueña, donde el gobernador convivió con ciudadanos y ciudadanas que ahí se dieron cita.

¿De verdad el 40% de la ciudadanía ya perdió la confianza en Salomón Jara?

Entonces, ¿para qué realizar un proceso de Revocación de Mandato? 

En fin.

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rosyrama@hotmail.com


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