Rosy RAMALES
Este 15 de septiembre, a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo corresponde el honor de ser la primera mujer en la historia de nuestro país en dar “El Grito” para conmemorar el inicio de la lucha por la Independencia de México en su aniversario 215.
Primera vez que ya “es bastante novedad”, como ha dicho la Presidenta a quien le tocó gobernar un país bajo el peligroso acecho de dos poderosos enemigos, uno externo y el otro interno: Estados Unidos y el crimen organizado; ambos con intención de colonizar México.
Quien sabe cuál de los dos enemigos sea más peligroso.
Sheinbaum podrá sortear la xenofobia y la política arancelaria del presidente Donald Trump, pero ¿podrá sortear la invasión del crimen organizado al poder público? ¿O la segunda acción depende de la presión de su homólogo estadounidense?
En política, dicen, no hay casualidades, sino causalidades. Entonces puede que no sean producto del azar dos “descubrimientos”: Que el Secretario de Gobierno del entonces gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, Hernán Bermúdez Requena resultó líder del grupo criminal “La Barredora”; y que miembros de la Marina se dedicaban al huachicol fiscal.
Cómo la presidenta Sheinbaum va a combatir al crimen organizado si mismos morenistas han participado o participan con grupos criminales. Para muestra un botón: Ahí están ambos casos, cuyas investigaciones no las hizo la oposición, sino el mismo Estado.
¿Cómo? Con mano dura. Y con el empujoncito de Estados Unidos.
La detención de Hernán Bermúdez en Paraguay, muestra la mano dura de la Presidenta de México, de quien su homólogo paraguayo, Santiago Peña reconoció compromiso y cooperación, la cual fue “clave” en la captura del líder de “La Barredora”.
En fin, en un contexto de acechos y asechanzas, el primer “Grito” de la presidenta Claudia Sheinbaum cobra más relevancia para el México independiente.
Una ceremonia en la cual seguramente la mandataria resaltará el nombre y las hazañas de las heroínas de México como, por ejemplo, Doña Josefa Ortiz de Domínguez; o como Manuela Medina (“La Capitana”), indígena que comandó tropas insurgentes, la cual recordó en su informe regional en Michoacán.
¿QUÉ VEREMOS?
Está noche por primera vez veremos a una mujer salir al balcón de Palacio Nacional para conmemorar la hazaña del cura Miguel Hidalgo y Costilla (con cuyo llamado a la insurrección inició la lucha por la Independencia de México): Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de México.
Seguramente saldrá acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba, llamado a guardar prudente distancia mientras la mandataria da “El Grito”. Porque él ha tomado prudente distancia en las funciones de Sheinbaum; no se ha visto, ni se ha sabido hasta ahora, que se entrometa o quiera figurar forzosa y forzadamente en la vida pública. Y eso es correcto.
Probablemente salga ataviada de manera elegante, pero sin excesos, sin extravagancias. Quizá un traje sastre o un vestido de noche con bordados regionales.
Con toda seguridad estará acompañada del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz; ahora sí el Poder Judicial estará presente en la ceremonia oficial.
Y la acompañarán representantes del Poder Legislativo. Formalmente corresponde a quienes presiden la Mesa Directiva de las cámaras de diputados y de senadores; también asisten los líderes de la respectiva Junta de Coordinación Política, en este caso el diputado Ricardo Monreal Ávila y el senador Adán Augusto López Hernández.
Pero ojalá no asista ni Monreal, ni Adán, sobre todo éste, cuya relación con Hernán Requena daña al país y la imagen del Segundo Piso de la Transformación encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. La presencia del tabasqueño no es buena para el México Independiente.
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