Rosy RAMALES
El proceso de Revocación de Mandato pudo haber brillado como el sol, empezando porque es un ejercicio de democracia directa; inédito en Oaxaca, incluso en el país pues es el primer estado donde se realiza. En otras entidades se ha intentado, pero se ha quedado en la etapa previa por incumplimiento del requisito de las firmas exigidas por la ley.
Pudo haber brillado, pero no brilló. Por lo menos hasta ahora. Veremos qué pasa en las votaciones del próximo domingo 25 de enero.
Si es una jornada de alta participación ciudadana, limpia, civilizada, ejemplar, entonces, podrá decirse que brilló en la etapa más importante. El resultado, ya es cosa aparte.
Si por el contrario, la participación es baja, hay trampas y hasta violencia, entonces el proceso de Revocación de Mandato habrá sido un fracaso como ejercicio de competencia exclusiva de la ciudadanía. Y es un decir, porque los partidos y diversos actores políticos han andado muy activos.
Es más, la misma normatividad hace del proceso de Revocación de Mandato un ejercicio confuso, ambigüo, limitativo. En un ejercicio ciudadano no debería haber representantes de partidos políticos en ninguno de los consejos del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), empezando por el Consejo General; tampoco en las casillas.
Esa lectura, más o menos, le dio el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca. Pero la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) dio una lectura distinta: Los partidos sí pueden tener representantes en casillas en un papel de vigilancia de las votaciones.
No se dijo en el Pleno de la Sala Superior, pero el problema es la desconfianza, la cultura del fraude y la fama de tramposos de los partidos políticos y diversos actores. A veces hay desconfianza en la misma autoridad electoral administrativa. Por lo tanto, debe haber vigías o ‘porteros’ partidistas para parar los goles entre sí.
¿Y por qué no brilló? Por las limitaciones y ambigüedades de la misma ley.
El IEEPCO cumplió cabalmente con lo dispuesto en la convocatoria para el proceso de Revocación de Mandato:
Promovió la participación ciudadana mediante los (limitados) tiempos en radio y televisión que corresponden a esta autoridad electoral, y en sus redes sociales de pocos seguidores.
Colocó información en el micrositio de su página de internet oficial. Pero quién sabe si ello bastó para mantener informada a la ciudadanía sobre la organización del proceso de Revocación de Mandato.
Realizó dos foros de discusión en medios digitales. El formato los hizo densos. Ambos tuvieron buenas moderadoras, pero a las personas panelistas les faltó claridad en las posturas a favor y en contra de la Revocación de Mandato.
Fuera de ahí, el IEEPCO no movió un dedo. Bueno, sí, algunas consejerías concedieron algunas entrevistas en espacios noticiosos. Y eso casi a ruego.
La suficiencia presupuestal no es óbice para haber realizado una más amplia difusión del proceso de Revocación de Mandato. Por ejemplo, mediante conferencias de prensa por parte de las autoridades electorales tras cada sesión del Consejo General para explicar los acuerdos aprobados; incluso, desde las etapas previas.
El hubiera no existe.
Hizo tanta falta la información a detalle, que los medios que concurren a las conferencias de prensa matutinas del gobernador, ahí preguntaban.
Tampoco brilló porque tanto seguidores del partido gobernante (incluso militantes) como la oposición se dedicaron a desvirtuar un ejercicio de naturaleza ciudadana.
En fin, a ver qué pasa en la jornada del próximo domingo.
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